Llamado a la eficiencia
“Las PASO no nos convienen y voy a intentar evitarlas”, se sinceró.
RÍO NEGRO
ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar
La práctica gubernamental, cuya eficiencia está seriamente en duda, tendrá otra oportunidad. Los acuerdos con las petroleras inyectarán recursos y no habrá pretextos. Weretilneck es el más inquieto en exponer concreciones, pues su continuidad dependerá, en gran medida, de ellas. El año pasado, el Estado tramitó y ejecutó un poco más de $ 800 millones en construcciones y compra de vehículos y equipamiento. El viernes, las cuentas oficiales recibirán cerca de $ 1.400 millones de las petroleras y la Provincia se quedará con unos $ 1.140 millones, restando los envíos a los municipios. No será suficiente su disponibilidad. Se requiere del proyecto, la tramitación y la concreción. En tres años, este gobierno –en líneas generales– no brilló por la efectividad y perdió frente a la burocracia. Es difícil imaginar un cambio automático. Weretilneck advierte ese obstáculo, entonces llamó a los mayores responsables de la ejecución de obras públicas. Pidió expedientes listos para licitar y los técnicos están atareados en eso. Advierten otras complejidades. Obras Públicas solicitó que se instruya a los controladores que agilicen y faciliten sus dictámenes. Y evalúan las reales posibilidades de las constructoras para absorber nuevas edificaciones, más allá de la pendiente recuperación del nivel de ejecución por el legislado reajuste de costos. Un dato: ese mecanismo no está reglamentado ni instrumentado, a pesar de que se firmó en octubre y la Legislatura lo avaló el 12 de diciembre. Habrá que sacudir mucha modorra. La puja económica de la Provincia con las constructoras impactó especialmente en la ejecución de viviendas, paralizando –según el gobierno– un millar de unidades. Los envíos del Fonavi son automáticos, entonces el IPPV atesoró esos recursos. A fin de año, ese resguardo superaba los 500 millones pero eran depósitos mayormente virtuales ya que están sujetos a Economía, incluidos en el Fondo Unificado (FUCO). En concreto, los pagos petroleros inyectarán fondos y servirán al IPPV para recuperar disponibilidad, permitiendo un plan provincial de –por lo menos– quinientas viviendas. Por eso, los pagos de las petroleras financiarán obras pero, también, cubrirán desfasajes internos. El gobernador quiere dejar su marca en Río Negro y pidió cierta infraestructura “trascendente”, más allá de viviendas, escuelas o cárceles. No hay proyectos propios y por eso hurgaron diseños de administraciones anteriores. Se pensó en la ruta de la costa o el puente de Guardia Mitre. Aquella vía nunca pasó del promocionado programa de financiamiento del BID, con ciertos pagos por consultorías, mientras que el cruce del río Negro tiene una antigua planificación, con embalse y canales de riego. El mandatario los mandó a evaluar. Energía ultima nuevos contratos petroleros y espera cerrarlos porque durante enero requerirán del aval legislativo. Negocia con cuatro firmas –Pluspetrol, Medanito, Chevron y Petrolifera Petroleum– por ocho áreas, con menor incidencia en la producción hidrocarburífera que en los recientes acuerdos. Igual, cualquier entendimiento del conjunto aportaría de 30 a 40 millones de dólares más. Es innegable la expectativa que los recursos petroleros aportan a Weretilneck en su pretendida continuidad. Pero resulta difícil imaginar un cambio automático ya que las realizaciones deberán gestarse en el mismo entramado estatal y ejecutarlo el mismo superconcentrado gobierno que tantos problemas ha tenido con él. Tampoco hay tiempo. Entre abril y mayo deberán mostrarse resultados, pensando en su intento de que sean funcionales a su campaña electoral. La compra de vehículos y equipamientos resultará más sencilla y rápida. Serán las primeras evidencias de los beneficios petroleros y el gobernador podrá salir del hoy acotado escenario de entrega de aportes. El lunes, Weretilneck intentó en la Residencia una transfusión de su ánimo y su dinamismo a legisladores, ministros y titulares de organismos. Fue una cena de fin de año, bien cargada de política. Habló de que gana en el 2015, según sus sondeos, en cualquier escenario (frente a Miguel Pichetto o a Martín Soria). Resaltó el espíritu de grupo por encima de las diferencias, mientras desplegó su optimismo por la permanencia. Se esforzó en tranquilizar a los peronistas cuando prometió que serán prioridad en el Frente por venir. “No estará el radicalismo, salvo algunos sectores”, aseguró. Exageró en la adulación al vicegobernador Pedro Pesatti. ¿Lo preparará para un futuro disgusto? ¿Estará pensando en otro compañero o compañera de fórmula? Nada ha dicho todavía. Sí transparentó un pensamiento antagónico a la estrategia de Pesatti, que defiende las PASO. “No nos convienen a nosotros y voy a intentar evitarlas”, confesó. Al otro día, Horacio Massaccesi, presidente de la UCR, se retiró de Casa de Gobierno con un borrador de reglamentación de las Primarias pero igual se fue convencido de que no habrá PASO. Se había reunido con el ministro Luis di Giacomo. Tampoco el exgobernador se interesó por exigirle su cumplimiento y, en cambio, pidió una cobertura electoral para los municipios. Piensa en los intendentes radicales que quieren votar antes que la provincia. Viedma fijará la suya para abril. Si Weretilneck da un turno electoral local para ese mes, debería convocarlo en los próximos días, es decir, 90 días previos. La elección provincial será entre junio y septiembre. Y Weretilneck procurará librarse de las PASO. El justicialismo finalmente reunirá el Congreso el sábado en Viedma. Elegirá las autoridades e insinuará ciertas pautas electorales. Hasta ahora, Soria logró su súbito accionar, especialmente entre los intendentes, y Miguel Pichetto no desaprobó ese andar para complacer al roquense. Se extrema en el cuidado para no molestarlo, en vistas de un acuerdo final. Tarde o temprano, el senador deberá plantear un límite a Soria, que continúa dinamitando relaciones y persiste en su construcción en la soledad, más allá del innegable respaldo del que goza. En la unidad con Soria, Pichetto logró una aliada: Ana Piccinini, que disponía de un fuerte reconocimiento del jefe roquense que, después, se estropeó. En las últimas semanas, la legisladora se integró a la marcha del senador y retomó su trato con el intendente. Piccinini se ilusiona con acompañar a Pichetto en la fórmula y que eso no tenga objeciones del roquense, limitado en su carencia de nombres. Desestimó la opción de su hermana, la diputada María Emilia Soria, por censuras allegadas y por la traba constitucional que representaría para su futuro intento gubernamental. Pichetto posterga toda aspiración electoral ajena que le arriman y sólo tiene apuro por un entendimiento con Soria, que aún no descartó su postulación. El senador confía en el andamio de intendentes y dirigentes armado durante años, alentados por los aportes de Nación. No quiere problemas inesperados. Teme un escenario conflictivo en la actividad frutícola, comenzando con los productores y, después, con los trabajadores. Ese desenlace sectorial también preocupa al gobernador. El espanto los volvió a contactar. Se reunirán con el ministro de Economía, Axel Kicillof, el lunes 12. Igual, el conflicto no ha llegado. Ni tampoco los favores gubernamentales y electorales por la prórroga petrolera. Todo está por verse.
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