Reclamos múltiples de soberanía sobre el Polo Norte

Redacción

Por Redacción

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Pese a que no está solo en sus pretensiones, Dinamarca es el primer país del mundo que acaba de reclamar soberanía sobre el Polo Norte ante las Naciones Unidas. Compite en esto con Rusia y Canadá, que también tienen aspiraciones soberanas sobre ese lugar. Todo es parte de lo que se ha dado en llamar “el gran juego del Ártico”.

Dinamarca reclama ante las Naciones Unidas un territorio del orden de los 900.000 km², que se proyecta al norte de Groenlandia, territorio autónomo dentro de Dinamarca.

Canadá está cerca de formalizar un reclamo soberano similar. Ya lo ha anunciado y no sería extraño que el mismo se presentara durante el 2015.

Rusia, cabe recordar, plantó su bandera en el Polo Norte en el año 2007, utilizando para ello uno de sus submarinos. Noruega tiene también un reclamo que se superpone a los antedichos.

¿Qué hay en juego? Fundamentalmente minerales e hidrocarburos. Según el gobierno norteamericano, en el Ártico están algo así como el 30% de los recursos gasíferos todavía no descubiertos y un 13% de los recursos petroleros que aún no se han identificado. Además, por efecto del cambio climático, el Ártico ha comenzado a ser tenido en cuenta para el transporte marítimo entre Oriente y Occidente.

De acuerdo a la normativa vigente, cada país tiene un plazo de diez años desde que ratifica la “Convención de las Naciones Unidas sobre el Mar” para formalizar sus reclamos territoriales. Rusia y Noruega ya lo han hecho. Canadá todavía no. Estados Unidos, que también tiene ambiciones, no ha ratificado por el momento la Convención antes mencionada.

Los países que formalizan sus reclamos de soberanía han gastado sumas millonarias en tratar de justificarlos con toda suerte de argumentos. Hasta ahora, quienes están en carrera han mantenido, no obstante ello, una actitud de cooperación a lo largo y ancho del Ártico. El aislamiento ruso, consecuencia de su ilegal anexión de Crimea y Sebastopol, genera ahora toda suerte de interrogantes y pone en duda que quienes aspiran a dividirse el Ártico puedan alcanzar el éxito a través de negociaciones pacíficas. Por el momento todos son trámites. Pero, con el tiempo, las definiciones deberán hacerse en mesas de negociaciones convertidas en tableros de dibujo.

Emilio J. Cárdenas

Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Emilio J. Cárdenas


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