Río Negro: anuncios y obligaciones
El gobierno está obligado a las concreciones para su revalorización. Roca votaría el 3 de mayo para apuntalar un acuerdo con Pichetto.
DE DOMINGO A DOMINGO
Hay súbitas ráfagas que entusiasman, como la reserva de fondos y el inicio de las clases. Son elementos aislados frente a las ineficiencias gubernamentales. La política también tiene sus desencantos.
No hay razón para pensar que la gestión se transformará por el simple hecho de que la Provincia dispone de recursos. Todo sigue tan insulso como siempre.
Weretilneck anunció la inversión de 380 millones de las prórrogas petroleras en equipos y vehículos. El gabinete se sorprendió en ese momento con los últimos recortes a sus pretensiones. Pero los ministros se lanzaron a la promoción, a pesar de que aún no dispone de la nómina definitiva. La divulgación del logro fue la matriz. Su concreción será otra historia.
Suministros concentrará esas compras. Sólo 48 millones fueron apartados para que la Federación de Bomberos importe las autobombas. La oposición evalúa cómo será ese trámite y rendición para conocer si se cumple con la ley de Administración Pública.
Aquella área concreta de 80 a 90 licitaciones anuales. La inyección petrolera exigirá medio centenar en dos o tres meses si, por lo menos, se cumple con los planes de Weretilneck. Dispuso conformar un “grupo de elite” donde cada ministerio incorporará un técnico a Suministros para sus expedientes. Esta semana saldrán las primeras licitaciones, encabezadas por Educación y el Tren Patagónico y sus ofertas se conocerían a fines de marzo. Así, en mayo se podría disponer de las iniciales concreciones, pero hay temores con los proveedores, especialmente los automotrices. La entrega de los patrulleros del 2013 se demoró cuatro meses.
Los tiempos no son neutros para los propósitos electorales de Weretilneck. La primera alerta: los ministerios no disponen del listado final de compras, a pesar de que pasaron diez días del pomposo anuncio gubernamental.
El gobernador monitorea -cuando puede- el procedimiento, pero cede frente a las evidencias. Marginó de esta etapa a las obras. Consciente de que cada licitación requiere de cuatro a seis meses, entonces decidió atesorar los 800 millones del petróleo a la espera de esos tiempos.
Si hay premura y eficiencia, el Estado edificaría soluciones con esas riquezas. Hoy la Provincia sostiene su impericia en la construcción.
Recientemente la Justicia desnudó esa pobreza. El juez roquense Pablo Chirinos estableció una multa para el ministro de Seguridad, Gastón Pérez Esteban, y el director del Servicio Penitenciario, Hugo Cecchini, por los atrasos en las obras de las cárceles y sus consecuencias para los internos. El magistrado también incluyó las promesas incumplidas de funcionarios radicales, aunque se sorprendió con los dichos de los actuales. Valiéndose de sus respuestas, Chirinos concluyó que los presupuestos no fueron determinantes en las demoras, sino que culpó a la “propia burocracia”. Ejemplifica esa contrariedad con un relato de Cecchini, cuando admitió que se no inició la ampliación de la alcaidía viedmense, “licitada hace más de un año”. Puntualmente las ofertas se conocieron en octubre del 2013.
Frente al fallo y las multas, el gobierno recurrió al atajo para construir finalmente esos pabellones en Roca y Viedma, que suman más 22 millones. Ya no se tramitaron licitaciones sino que se dispusieron sus contrataciones directas (Compras Nº 4 y 5 del 13 de febrero).
Así el gobernador redundará en esos anuncios. El resto quedará para después de las elecciones. Ese problema está, hoy, en otra dimensión.
Los trastornos en las obras podrían afectar un importante logro de Weretilneck: el inicio de las clases, que se dará el próximo lunes. La Unter ya le avisó a Educación que una escuela -por lo menos- en cada localidad tendrá problemas edilicios y, posiblemente, perjudicará su comienzo. Si eso ocurre, perjudicará el fuerte despliegue de actos que el gobernador prepara para capitalizar ese valioso e inusual momento.
El acuerdo con Unter de diciembre relajó a la comunidad educativa. Allí el gobierno impuso el criterio de una suba salarial de un 30% en los estatales. Su impacto real se conocerá con las liquidaciones, más allá de simulaciones y relatos. Sólo restar acordar con los profesionales de los hospitales, lo que se prevé para esta semana.
Punto más punto menos, la cuestión gremial no traerá problemas este año para la administración de Weretilneck, salvo las mortificaciones parciales de ATE.
La acción está en la política. Ayer Weretilneck lanzó su espacio en Cipolletti y el PJ cumplió -finalmente- con su Congreso, con un trámite exprés y divisorio de aguas. Esta estructura ya no contiene a los peronistas del gobierno.
La mudanza del mando del Congreso dejó resquemores. María Eugenia Martini y Javier Iud fueron anunciados en enero como presidenta y vice pero, finalmente, esos cargos quedaron para Pichetto y Martín Soria. Se incorporó un vice segundo para reubicar a la barilochense y el sanantoniense no concurrió.
El resto sirvió para estabilizar un andar conjunto. “El próximo gobernador está en esta mesa”, lanzó Soria y miró a Pichetto, pero sin excluirse. Sólo juega con la ansiedad ajena. El senador reivindicó promesas al roquense. “Voy a reformar la Constitución” y “voy a gobernar sólo cuatro años”, repitió mientras observaba al intendente.
El presente proceso se focaliza en los 23 municipios que votarán el 3 de mayo. Soria, seguramente, incorporará a Roca. Tiene plazo hasta el 4 de marzo. Su Carta Orgánica otorga una antelación menor que la exigida en el Código Electoral provincial, que usaron los otros municipios. La elección roquense en mayo será un aporte de Soria al emplazamiento electoral de Pichetto. Ya llegará el momento de las peticiones.
El presente proceso será particular. La maniobra de Weretilneck se orienta a la orfandad de candidatos locales, salvo excepciones. Aparecerá con respaldos hacia algunos referentes consolidados u ofrecerá apoyo solapado a otros para erosionar al proyecto justicialista.
Su objetivo está en la compulsa provincial y nada lo apartará.
El intendente radical José Luis Foulkes transmitiría a los suyos que Weretilneck le adelantó que Matías Rulli participará en la elección de Viedma para debilitar al justicialista Juan Pichetto. ¿Será así? La resolución no está y el gobernador no hará nada hasta que no vea las encuestas de Eco, que tendrá esta semana. Aun así, cualquier decisión se circunscribirá solamente a apuntar sus posibilidades provinciales.
Ni en Cipolletti tiene candidato de su autoría y las opciones se reducen. Está enfrentado con el intendente Abel Baratti y el empresario Aníbal Tortoriello se asoció a último momento con el ARI, después de que este partido protagonizara un novelesco quiebre con Julio Arriaga y su Pro.
Cipolletti -más que otro terruño- mostró siempre una peculiar maleabilidad de sus dirigentes. Ese movimiento involucró, en esta ocasión, al ARI de Magdalena Odarda.
Tortoriello, extraño en el cosmos político, se sorprendió el miércoles cuando se quedó sin sello porque el MAD, su anclaje partidario, renovó su integración en el FpV. Un miembro no puede presentarse si hay lista de la Alianza y el Frente tiene en Baratti a su candidato, a pesar de las dificultades en el Frente Grande y las oposiciones de los peronistas cipoleños.
Por eso Tortoriello se quedó en la intemperie y coincidió con la ruptura del acuerdo logrado entre el ARI y Arriaga, quien se aferró al PUL para su utilidad partidaria. Abandonados, Tortoriello y el ARI coincidieron en las necesidades.
Irán juntos a las elecciones, bajo la denominación arista y la postulación de Tortoriello a la intendencia. El empresario expuso su inexperiencia, el exjefe municipal reafirmó su volátil actitud y el ARI asombró por su adaptabilidad.
Hay virajes, personales y sectoriales, que nada aportan a devolverle un sentido a la política.
Adrián Pecollo
adrianpecollo@rionegro.com.ar
Adrián Pecollo
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