«El Estado soy yo»
El oficialismo invoca a "la gente" pero evita las PASO. El FpV busca su unidad y los otros partidos corren contra el tiempo.
DE DOMINGO A DOMINGO
Las elecciones PASO murieron antes de nacer. Y, con ellas, la declamada intención de democratizar el modo de selección de los candidatos a cargos electivos en la provincia de Río Negro.
La voluble actuación del gobernador Alberto Weretilneck y sus aliados peronistas, radicales y de otros sectores trata con indiferencia la única realidad de todo este proceso: que se ha burlado la posibilidad de dar participación a la ciudadanía -con pertenencia partidaria o sin ella- para definir candidaturas.
Al viejo estilo de los caudillos conservadores, Weretilneck y sus aliados entienden la política como la voluntad del mandamás. Y el Estado, como un mero instrumento para lograr su conveniencia. «El Estado soy yo», parece decir el mandatario, al estilo del absolutista Luis XIV.
La ley de democratización de la política -que implementó las PASO en Río Negro- fue propuesta por Weretilneck el año pasado después del fallecimiento de vicegobernador, Carlos Peralta, y aprobada por unanimidad.
La impulsó a cambio de que la oposición habilitara que su fiel Pedro Pesatti reemplazara como presidente de la Legislatura al pichettista Ariel Rivero.
Cumplida esa necesidad, el gobernador dejó pasar el tiempo sin reglamentarla, arrinconando al resto de las fuerzas políticas. Ahora, culpa a los demás de que no esté cumplida una tarea de exclusiva responsabilidad del Poder Ejecutivo.
La «nueva mayoría» que se conformó en aquella oportunidad sigue en pie ahora: la mayoría del bloque radical le dio el aval al mandatario. Se advierte también en la presencia de radicales en las listas del oficialismo en cada instancia provincial o municipal.
Rehuir las PASO tiene un costo evidente para el oficialismo: implica admitir temor de resultar perjudicado por su realización.
Pero así como, al establecerlas, la norma eliminó toda opción, la suspensión en aplicación de la ley deja sin paraguas institucional el proceso de selección de candidaturas. Para el abogado Cirilo Bustamante, que analizó el tema, si alguien objetara judicialmente las listas, no habría sostén jurídico que las amparara del papelón nulificante.
«Los vecinos no reclaman las PASO, es un tema de los dirigentes», afirmó la presidenta del bloque albertista, Roxana Fernández.
«La gente», así, vuelve al discurso político como argumento para abrir o cerrar la participación, según el soplar del viento, según la conveniencia del dirigente.
La pobreza argumental y la evidente manganeta política abonan el marco de la falta de ideas entre los colaboradores del gobernador, que preocupa incluso a sus allegados.
Sin legisladores abogados que revisen la constitucionalidad de las normas, el oficialismo invierte, en cambio, recursos para promover la imagen de su titular, al punto de que en la página web de ese organismo es más fácil conocer qué hizo en los últimos días que encontrar un proyecto en trámite.
El Estado, el dinero de las prórrogas petroleras y los anuncios que permitirá son el principal y único argumento de campaña. Dádivas interesadas. Una transacción pura y dura. No hay siquiera el intento de elaborar una propuesta. Tanto recibes, tantos votos espero.
Cuesta digerir una política de tan corta mirada. Que no se plantee un proyecto de provincia o un modelo de estructurar un Estado al servicio de la modernización y el mejoramiento de las actividades económicas y de la calidad de vida de sus habitantes.
Mal de muchos, ¿consuelo de tontos? Desde el oficialismo señalan que similar es el argumento del senador Miguel Pichetto, quien pretende competir con el gobernador en la entrega de bienes y servicios a municipios y a entidades intermedias.
El tema tiene su trampa para ambos, puesto que el Estado -nacional y provincial- muestra un importante déficit en lo que se refiere a concreciones importantes para Río Negro.
Weretilneck no ha logrado revertir la pesada inercia de la maquinaria estatal. Al contrario, su política de control de gastos sumó trabas, miedos y burocracia.
Nación, por su parte, lleva treinta años anunciando que ampliará la Ruta 22 y una década tratando de hacerlo. En el trayecto Cipolletti-Roca, los yuyos en tramos ya consolidados de futura calzada superan la altura de un hombre y decenas de barriles y conos naranjas se incorporan al paisaje en el que -día a día- chocan, vuelcan y mueren personas.
En ese marco, la Justicia todavía debe resolver la presentación que Pichetto y Nemirovsci realizaron por la no aplicación de las PASO. Aunque, con seguridad, los jueces se sacarán el lazo diciendo que la ley que las suspende convierte en abstracta la cuestión jurídica.
En definitiva, sin PASO y con las alianzas ya conformadas para los comicios, el año electoral está lanzado en plenitud.
El reconocimiento de alianzas desnuda que el gobernador se presentará por una suma de partidos -el Movimiento Patagónico Popular, Unidos por Río Negro, Redes y el Partido Victoria Popular-, sin estar afiliado a ninguno de ellos.
Aun con esa endeble estructura y al frente de un gobierno mediocre, Weretilneck ha usado con astucia las posibilidades que le da el Estado.
Su principal competidor, el Frente para la Victoria, quedó conformado por el Frente Grande, el Partido Justicialista, el Movimiento de Apertura Democrática y Kolina.
Para estar en condiciones de ganarle a pesar de los obstáculos, deberá apurar los acuerdos y mostrar similar inteligencia. Persistir en el actual esquema de acuerdos verbales y enfrentamientos soterrados será una contribución invalorable para la pretensión reeleccionista del actual gobernador.
El resto de los actores políticos también corre contra el tiempo para definir su propuesta y sus candidatos.
En la Coalición Cívica-ARI estallaron públicamente diferencias añejas originadas en el personalismo y la discrecionalidad con que la senadora Magdalena Odarda ha manejado los hilos del sector.
Las discusiones dieron lugar a un cruce de acusaciones severas cuando no a una diáspora concreta, como la registrada en Roca con la conformación de un partido vecinal que aportará sus votos al albertismo.
El Pro, el radicalismo, el ARI y la izquierda recién comienzan a definir sus propuestas y candidaturas, lo que sin duda podría incidir en la polarización de los comicios a nivel provincial y municipal.
Mañana lunes vence la presentación de candidatos para los comicios municipales convocados para el 3 de mayo.
Los principales interrogantes se plantean en Viedma y en Cipolletti.
En la capital, resta ver si Matías Rulli buscará dividir el voto peronista para perjudicar a Juan Manuel Pichetto o si el oficialismo se conformará con acompañar al radical José Luis Foulkes.
En Cipolletti, la prioridad del gobernador es evitar que triunfen sus exaliados Ariel Baratti y Marcelo Mango.Hora de definiciones.
ALICIA MILLER
amiller@rionegro.com.ar
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