Cuba promete “internet para todos”

Redacción

Por Redacción

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Según acaba de confirmar el número dos del gobierno castrista de Cuba, el discreto Miguel Díaz Canel, “existe la voluntad y disposición efectiva del Partido Comunista y el gobierno cubanos de desarrollar la informatización de la sociedad y poner internet al servicio de todos, facilitando una inserción efectiva y auténtica de los cubanos en ese espacio”. Se trata, según él, de “garantizar el uso seguro y amplio de internet”. La palabra clave es “seguro”, que presumiblemente quiere decir “controlado”. Veremos.

Es increíble que esto haya debido afirmarse. Pero lo cierto es que hasta ahora no ha sido así. Para nada. Los autoritarios gobernantes de Cuba no han querido, hasta ahora, que su pueblo tuviera acceso a internet. Y no lo ha tenido. Por temor a no poder controlar la opinión pública. Y manipularla, como desde hace medio siglo.

La afirmación se produjo en un discurso del funcionario durante un taller para preparar una nueva política de informatización. Y fue reproducida por el vetusto diario “Granma”, el órgano oficial del gobierno.

Hasta ahora apenas un 3,04% de los hogares cubanos están conectados a internet. Nada. Las conexiones privadas están reguladas y controladas muy de cerca por el Estado y sus omnipresentes servicios de inteligencia. Rigurosamente.

El retraso tecnológico cubano es, para el público en general, inmenso. Como en tantas otras cosas. En términos relativos, esto es comparados con los demás, los cubanos todavía viven en la década de los 60. En parte porque el embargo norteamericano comenzó en 1962, pero sustancialmente porque la dictadura de los Castro los mantuvo en la más completa oscuridad en materia de comunicaciones. Para poder controlar todo y manejar a su pueblo desde el miedo, las delaciones y la intimidación. Ex profeso, entonces.

Díaz Canel admitió expresamente que hoy el acceso a internet en Cuba tiene dos problemas: 1) falta de transparencia y 2) complejidad, lo que conspira contra la informatización de la sociedad. A admisión de parte, relevo de prueba.

Éste no es un tema menor. El grado de apertura política real de la atrasada sociedad cubana dependerá del margen de libertad con que se pueda acceder y utilizar activamente la internet.

Por ello, hay que seguir de cerca cómo se va, paso a paso, reestructurando el tema de las comunicaciones electrónicas y cuantas restricciones -y controles- limitan efectivamente la libertad en su uso. Estamos entonces frente a una suerte de “prueba ácida” para la etapa que ahora parece haberse abierto, después de que Cuba y Estados Unidos decidieran “normalizar” sus relaciones bilaterales.

GUSTAVO CHOPITEA

Analista del grupo Agenda Internacional

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