“Penalizar la mentira”

Redacción

Por Redacción

Había una familia en la cual la mentira era una forma de vida habitual y que conducía inexorablemente al sufrimiento de sus miembros más vulnerables. Una regordeta madre les decía a sus cinco niños que en sus platos había comida y que si no comían tendrían problemas de salud, pero en sus platos no había nada. Los niños lloraban porque sus pancitas tronaban de hambre mientras la regordeta comía a más no poder junto a sus tíos, uno de ellos de anteojos con cara de “yo no fui” que tampoco paraba de mentirles a los niños. El cuento termina con una madre a la que le sacan sus hijos, que son llevados a un hospital en un estado de desnutrición límite mientras ella y sus parientes le dicen a la prensa que no saben por qué los niños se rehusaban a comer. Esta fábula bien puede emparentarse al estado en que se encuentra nuestra ciudad y la mentira permanente de nuestros funcionarios salientes, que nos quieren hacer creer sus propias fabulaciones. Ahora resulta que los números están bien y hay una deuda de 80 millones con proveedores que tienen que darle al municipio los insumos para funcionar, desde leche para los comedores escolares hasta repuestos para los vehículos. Este Municipio que necesita 35 millones en salarios no llega a recaudar esa cifra mensual, debe 80 millones a proveedores y tiene un pasivo denunciado por Weretilneck de 190 millones. Para la intendenta Martini, Natapoff y Cía. está todo bien, el juez Contín es un mal intencionado por cerrar La Baita y ahora que todo está en orden abrirla, cuando hubo un expediente “escondido o extraviado” durante un año y medio. Lo único que se puede decir de Contín es que ojalá tuviéramos funcionarios que actuaran como él lo ha hecho siempre. Durante el gobierno de Goye la deuda municipal se había incrementado en 12 millones en sólo un año de gestión y ahora, en 190. Si Goye sufrió en democracia una destitución proveniente de su propio partido, aduciendo entre otras cosas un mal manejo de la cosa pública, me pregunto qué pena se les debería aplicar a los actuales funcionarios, si comparamos los fríos números que surgen de toda la información a la que hoy tenemos acceso. Creo, y espero equivocarme, que es muy difícil penalizar a Martini y todos los funcionarios del gobierno que se van o los que se reciclan –como el mismo Natapoff, al que le tendremos que pagar su salario por cuatro años más–, porque mentirle a la sociedad desde un cargo público no tiene hoy consecuencias punibles penalmente y, si bien en las urnas todos recibieron cadena perpetua por los votos que cosechó Gennuso, no es suficiente para un pueblo como el nuestro, que mira su plato de comida vacío… ¡mientras del otro lado nos dicen a nosotros y a los medios de prensa que está lleno! Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche

Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche


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Había una familia en la cual la mentira era una forma de vida habitual y que conducía inexorablemente al sufrimiento de sus miembros más vulnerables. Una regordeta madre les decía a sus cinco niños que en sus platos había comida y que si no comían tendrían problemas de salud, pero en sus platos no había nada. Los niños lloraban porque sus pancitas tronaban de hambre mientras la regordeta comía a más no poder junto a sus tíos, uno de ellos de anteojos con cara de “yo no fui” que tampoco paraba de mentirles a los niños. El cuento termina con una madre a la que le sacan sus hijos, que son llevados a un hospital en un estado de desnutrición límite mientras ella y sus parientes le dicen a la prensa que no saben por qué los niños se rehusaban a comer. Esta fábula bien puede emparentarse al estado en que se encuentra nuestra ciudad y la mentira permanente de nuestros funcionarios salientes, que nos quieren hacer creer sus propias fabulaciones. Ahora resulta que los números están bien y hay una deuda de 80 millones con proveedores que tienen que darle al municipio los insumos para funcionar, desde leche para los comedores escolares hasta repuestos para los vehículos. Este Municipio que necesita 35 millones en salarios no llega a recaudar esa cifra mensual, debe 80 millones a proveedores y tiene un pasivo denunciado por Weretilneck de 190 millones. Para la intendenta Martini, Natapoff y Cía. está todo bien, el juez Contín es un mal intencionado por cerrar La Baita y ahora que todo está en orden abrirla, cuando hubo un expediente “escondido o extraviado” durante un año y medio. Lo único que se puede decir de Contín es que ojalá tuviéramos funcionarios que actuaran como él lo ha hecho siempre. Durante el gobierno de Goye la deuda municipal se había incrementado en 12 millones en sólo un año de gestión y ahora, en 190. Si Goye sufrió en democracia una destitución proveniente de su propio partido, aduciendo entre otras cosas un mal manejo de la cosa pública, me pregunto qué pena se les debería aplicar a los actuales funcionarios, si comparamos los fríos números que surgen de toda la información a la que hoy tenemos acceso. Creo, y espero equivocarme, que es muy difícil penalizar a Martini y todos los funcionarios del gobierno que se van o los que se reciclan –como el mismo Natapoff, al que le tendremos que pagar su salario por cuatro años más–, porque mentirle a la sociedad desde un cargo público no tiene hoy consecuencias punibles penalmente y, si bien en las urnas todos recibieron cadena perpetua por los votos que cosechó Gennuso, no es suficiente para un pueblo como el nuestro, que mira su plato de comida vacío... ¡mientras del otro lado nos dicen a nosotros y a los medios de prensa que está lleno! Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche

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