“Los chicos deben crecer de golpe y
“Los adolescentes que viven en el sistema de cuidado institucional pueden haber ingresado de chicos al sistema o de más grandes. El trabajo que se hace con ellos varía mucho de acuerdo a la institución en la que estén. En algunas se trabaja bien el proceso de consolidar progresivamente la autonomía que todo niño o niña debe tener y en otras instituciones vemos que esto se da menos, con hogares que no les dejan elegir qué ropa ponerse o qué comida comer”, explicó Manuela Thourte, especialista en Protección de la Niñez, de Unicef, en una entrevista con “Río Negro”.
–¿Cuáles son los aspectos que considera más traumáticos en este proceso?
–Los aspectos más traumáticos tienen que ver con que estos adolescentes deben crecer de golpe, mucho más rápido que la mayoría de los chicos que viven con sus familias (que suelen irse de sus casas cuando son más grandes), y deben valerse por sí mismos a los 18 años. Es decir conseguir un trabajo que les permita mantenerse, encontrar un lugar donde vivir, alquilar algo con las dificultades que conocemos, empezar a manejar dinero y administrarse. Todo esto deben hacerlo sin apoyo de una familia que los acompañe, entonces el proceso es doblemente difícil.
–¿Qué es lo que falta para mejorar el sistema? ¿Más normas? ¿Recursos?
–Fundamentalmente que las autoridades provinciales y las instituciones –los hogares– tomen esto como una prioridad, empiecen a trabajar con los chicos mucho antes de que estén próximos a egresar, los vayan preparando para ser autónomos y poder vivir solos. En algunas provincias existen experiencias incipientes de casas de preegreso destinadas a los chicos entre 16 y 18 años que aún viven en el sistema de cuidados pero que pueden ir “ensayando”, con la supervisión de un tutor, cómo es vivir solos. Deben organizar los gastos de la casa, ir al médico, van adquiriendo habilidades y capacidades para la vida autónoma. También es fundamental que el sector privado les dé oportunidades de empleo y entienda que estos adolescentes deberían ser priorizados a la hora de contratar a alguien. Por último hay que preparar más y mejor al personal que trabaja en los hogares para que puedan sostener y acompañar a los adolescentes en este proceso.
–¿Cuál es tu visión sobre las adopciones y las edades de los chicos, en relación a las preferencias de los futuros padres?
–Primero hay que decir que no todos estos niños bajo el sistema de cuidado institucional están en situación de adoptabilidad. Más del 60% vuelve a revincularse con su familia de origen o ampliada cuando se soluciona la situación que dio origen a la separación. El nuevo Código Civil introduce cambios respecto de la adopción que hacen foco en el derecho de todo niño o niña a tener una familia, como establece la Convención sobre los Derechos del Niño; acelera los tiempos y hace más transparente el proceso. Además establece que sí o sí toda familia o persona que quiera adoptar debe estar inscripta previamente en el Registro Único de Adoptantes. Esto es mandatorio. En general, es verdad que la mayor parte de las personas que quieren adoptar buscan niños pequeños (aproximadamente el 90% de los inscriptos quiere bebés), por eso es más difícil lograr que se adopten niños más grandes, con discapacidad o grupos de hermanos. Además vale aclarar que en Argentina hay más personas que desean adoptar que niños en situación de adoptabilidad, por eso en general los procesos tardan tiempo.
–Hay muchas expectativas con el cambio en el Código Civil, ¿creés que se van a evidenciar modificaciones (en el sistema de adopciones) en el corto plazo?
–Los cambios son positivos, no sólo respecto de la figura de la adopción sino en todo lo relativo a la niñez, ya que se reconocen sus derechos. Los pros son muchos y tienen que ver con la celeridad y transparencia del proceso de adopción, además de hacer eje en el niño o niña. El objetivo del Estado en el proceso de adopción es restituirles los derechos a los niños para que puedan crecer y desarrollarse en una familia. La declaración del estado de adoptabilidad y el establecimiento de plazos concretos que fija el nuevo Código para que los jueces resuelvan sobre la situación de cada niño son avances significativos. Además, el Código prevé que la opinión del niño deba ser escuchada por la Justicia. Lo que hay que cuidar es que se trabaje fuertemente y con recursos humanos capacitados para agotar las instancias de revinculación con la familia de origen. Para esto hay un plazo de 180 días. Si en estos 180 días no se logró revincular al niño con su familia de origen o ampliada, el juez tiene un plazo de 90 días para dictar la adoptabilidad (este plazo no existía anteriormente). Por eso es importante asegurarnos de que en esos 180 días se agoten realmente las posibilidades para que los niños vuelvan a vivir con sus familias de origen y para agotar estas posibilidades los equipos tienen que estar capacitados, ser suficientes y contar con recursos.
silvana salinas
slsalinas@rionegro.com.ar
Entrevista: Manuela Thourte, Unicef
La especialista en Protección de la Niñez de Unicef estuvo en Roca para brindar precisiones sobre los derechos de los niños y adolescentes en la nueva legislación.
“Los adolescentes que viven en el sistema de cuidado institucional pueden haber ingresado de chicos al sistema o de más grandes. El trabajo que se hace con ellos varía mucho de acuerdo a la institución en la que estén. En algunas se trabaja bien el proceso de consolidar progresivamente la autonomía que todo niño o niña debe tener y en otras instituciones vemos que esto se da menos, con hogares que no les dejan elegir qué ropa ponerse o qué comida comer”, explicó Manuela Thourte, especialista en Protección de la Niñez, de Unicef, en una entrevista con “Río Negro”.
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