Quillén, el paraíso escondido

A unos 30 kilómetros de Aluminé, bordeando el río y rodeada de bellos paisajes precordilleranos, la Ruta 46 nos conduce a uno de los espejos de agua más pintorescos del Parque Lanín.

Redacción

Por Redacción

Primera parte

Andrés Maripe

andresmaripe@rionegro.com.ar

Ya dentro del Parque Nacional Lanín y desde la antigua casa del guardaparque se inicia uno de los senderos del circuito Huella Andina. Es el tramo lago Quillén-lago Ruca Choroy, de alto grado de dificultad, ya que requiere unas diez horas de caminata con fuertes pendientes y se debe vadear el arroyo Malalco. Hay que pernoctar a mitad de camino en el refugio Malalco Chico, a 2.000 msnm.

Estepa patagónica, valles, araucarias y bosques de pinos implantados se observan al costado del camino. Las comunidades mapuches conviven en delicado equilibrio con los propietarios de las grandes estancias y la administración de Parques Nacionales, cada uno defendiendo lo suyo.

En su viaje hacia el río Aluminé el curso de agua pasa por valles, planicies y un pequeño caserío donde sus habitantes, la mayoría integrantes del lof mapuche Currumil, ofrecen pan, tortas fritas, carne de cordero y pollo. También hay una escuela, un registro civil y un salón donde se ofrecen artesanías. Al fondo se observan los cerros del cordón del Ruca Choroi.

En sus inicios el río transita por un bosque andino patagónico que resalta su belleza. La tranquilidad es total y hay accesos libres donde se puede estacionar para disfrutar de la naturaleza en sus orillas, ya sea con un picnic o simplemente con la contemplación. Recomendaciones: hacer fuego solo en lugares permitidos y llevarse los residuos generados.

En el recodo y hacia la izquierda está la naciente del río. El bosque de fondo que inicia la trepada por la montaña ya nos empieza a mostrar un marco excepcional de lo que vendrá: el lago Quillén, desde donde se tiene una vista espectacular del volcán Lanín y sus hielos eternos.

Por las grandes piedras, los frondosos sauces y su intenso caudal el Quillén es difícil de vadear, pero el esfuerzo vale la pena. Luego de su periplo por la estepa precordillerana el cauce vuelca sus aguas en el río Aluminé, en cercanías del paraje Rahue. Desde ahí, transitando por la Ruta 23 unos 18 kilómetros hacia el norte, se llega a la ciudad de Aluminé. Allí se puede cargar combustible.

Por sus correderas y pozones, el Quillén es un río ideal para la pesca con mosca, única modalidad permitida. A diferencia de otros pesqueros top, en este cauce todavía hay lugares libres al borde de la Ruta Provincial 46. Algunos accesos están señalizados y los carteles recomiendan pescar con permiso.

A mitad de viaje desde el paraje Rahue y antes de llegar al lago, el camino ofrece una impecable panorámica del cauce del río Quillén con sus meandros y pequeños islotes poblados de sauces y álamos.

Hacia la izquierda se observan las Lomas de los Tábanos.


Primera parte

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