Cinco destinos a bajo costo para despedir el verano

Redacción

Por Redacción

Brasil

Juan José Larrondo – juanjoselarrondo@gmail.com

#1. Maresías San Pablo Maresías es la playa más animada de toda la costa del estado de San Pablo y se encuentra a 3 horas en auto desde la Capital, muy cerca de Ilhabela. Posee 5 km de playas anchas, de arena blanca, aguas claras y templadas, cercadas por la Mata Atlántica, y olas fantásticas para el surf. Este combo la hace irresistible para los jóvenes. En verano se vive un ambiente de fiesta constante, fogoneado por la disco Sirena, una de las más grandes y reconocidas del país. También puede ser disfrutada por parejas y familias, debido a sus preciosos bares y restaurantes, que aseguran buenos planes nocturnos, y el excelente servicio que tienen sus paradores playeros, con la posibilidad de contar con sombrillas y reposeras a cambio de una consumición. Las agencias de turismo de la región no cuentan con paquetes que incluyan todos los servicios para poder disfrutar del litoral paulista. Sin embargo, son capaces de armar un plan a la medida de cada viajero, con la ventaja de poder llegar a San Pablo en avión en unas cinco horas desde $8000, saliendo de Neuquén. Otra opción es organizar el viaje gestionando todos los servicios por internet. El hotel tres estrellas Pousada Dos Condes ofrece alojamiento por 886 pesos la noche y se puede pagar en 18 cuotas sin interés por despegar.com, mientras que la semana de alquiler de un auto económico sale $2700. El costo es muy conveniente si se tiene en cuenta la calidad de las playas.

#2. Lençóis Maranhenses El Parque Nacional dos Lençóis es un desierto que está casi en la línea del ecuador, al borde del mar y cerca de la selva amazónica, que en nada se parece a otros desiertos del mundo. Su nombre hace referencia a sus inmensas extensiones de dunas, que parecen lençóis (sábanas de cama) esparcidas por un paisaje que se extiende 70 km por la costa y 50 km hacia el interior. De marzo a septiembre la lluvia que se filtró a través de la arena forma piscinas y lagos de aguas cristalinas entre las dunas generando un ambiente único. El parque sufre cambios constantes a causa de los vientos atlánticos que soplan hacia el Litoral. Allí donde había una pared de arena de veinte metros, horas después aparece una loma playera que apenas alcanza a amenizar el aire caliente del trópico. Y en el punto preciso donde hubo un ojo de agua, días más tarde se forma una laguna de dimensiones perfectas para nadar. Las lagunas Bonita y Azul son las más hermosas y las más grandes de las cientos que se forman en el parque, ya que pueden alcanzar hasta dos metros de profundidad. No es de fácil acceso. Lo primero que hay que hacer es llegar en avión a São Luís, la capital del estado de Maranhao (desde $9000 saliendo de Buenos Aires por Gol con escalas en San Pablo y Fortaleza). Es muy conveniente el costo de alojamiento, por ejemplo el hotel cinco estrellas Pestana cuesta $962 la noche con desayuno. La puerta de entrada del Parque Nacional dos Lençóis es el pueblo de Barreirinhas. Hasta allí se puede llegar por aire o por tierra, en una carretera que ahora está asfaltada. La opción aérea es volar en un bimotor, con salidas los lunes, miércoles y viernes, a las 7 y 9 am. El viaje cuesta $1400 por persona, ida y vuelta. Vía terrestre se puede tomar un Microbús de la empresa Van Express. Te buscan por el hotel en São Luís y en Barreirinhas te dejan en el alojamiento. El colectivo sale de São Luís a las 5 am y llega a destino tres horas y media después. Hace una pequeña parada para desayunar a mitad del recorrido. El autobús de vuelta sale a las 5 pm. Ya en el pueblo, se puede ir al parque contratando una agencia o a algún lugareño. La mejor época para visitar los Lençóis es entre diciembre y julio, la estación lluviosa, porque las lagunas están llenas.

#3. Maracaípe, Pernambuco Porto de Galinhas es la playa más famosa y visitada de Pernambuco, el estado que se ubica en el vértice noreste de Brasil, y una de las más apetecidas de todo el país. Sin embargo, Maracaípe es su vecina hermosa y tímida, que tiene una playa excelente, amplia y casi vacía, mejores piscinas naturales, ambiente juvenil y oleaje perfecto para los surfistas. Está sólo a tres km del centro de Galinhas y se puede llegar a él caminando por la playa de arena blanca, mientras el mar templado (28°C de promedio todo el año) acaricia los pies. Y alojarse y comer en Maracaípe es mucho más económico. Galinhas es famosa por sus piscinas naturales, que se forman cuando baja la marea, y a pocos metros de la costa se pueden divisar a simple vista cientos de peces de colores que quedan atrapados en la barrera de coral. Maracaípe también las tiene, solo que pocos lo saben. Se puede nadar en ellas sin nadie que estorbe, están impecables y además de peces hay tortugas marinas que van a la playa de Maracaípe a dejar sus huevos. Al atardecer, los barcitos playeros se llenan de jóvenes. En su mayoría son surfistas que despiden una gran jornada de doma de olas perfectas. La música asociada con cerveza helada y buena gastronomía pernambucana alegran la despedida del sol. Para llegar a Maracaípe hay que volar a Recife. Gol ofrece tickets para marzo por $9200. Desde allí un transporte privado a Maracaípe, que se encuentra a 80 km, cuesta $600, mientras que un colectivo sale $100. La posada dos Coqueiros, frente al mar, cobra $700 la habitación doble por noche con un excelente desayuno. Una lata de cerveza en la playa cuesta $19 y un plato de pescado frito para compartir $150. Una cena para dos personas en un lindo restaurante sale $300.

#4. Arraial Do Cabo, Rio de Janeiro Gracias a los 40 km que la separan de la muy concurrida Buzios y a la menor publicidad, Arraial do Cabo goza de mucha tranquilidad en sus playas, poca gente y escasas construcciones. Si a esto le agregamos su impresionante belleza natural da como resultado un destino imperdible y, por si fuera poco, económico. Se ubica a 150 kms de Rio y sus playas Ilha do Farol y Forno son de las mejores del país. Tienen arena blanca, agua transparente y una temperatura superior a las de Buzios e Ilha Grande, dos destinos cercanos. Es un paraíso para los amantes del relax. Los mismos bancos de arena que encandilan al reflejar el sol son los que se encuentran bajo el agua, convirtiendo el mar en una gran pecera. En un día despejado se puede ver hasta 15 metros bajo la superficie, lo que hace que Arraial do Cabo sea uno de los mejores lugares de Brasil para bucear y practicar snorkel. Para llegar hay que volar a Rio de Janeiro con pasajes desde $7500 para marzo por Aerolíneas Argentinas directo desde Buenos Aires. La empresa de buses Viação 1001 cubre el trayecto entre Río y Arraial Do Cabo cada dos horas entre las 6.40 y las 18.40. El viaje dura 3 horas y cuesta $110. Un traslado privado desde el aeropuerto Galeao hasta la posada de Arraial sale $390. El hotel Ocean View ofrece habitaciones dobles frente al mar con desayuno por $900 la noche, mientras que muy buena comida en el restaurante Agua na Boca ronda los $150 por kilo.

#5. Canoa Quebrada, Ceara Canoa Quebrada fue en los años 60 un paraíso turístico secreto de hippies europeos, que fueron seducidos por un lugar remoto apenas habitado por una tribu originaria y un grupo de pescadores. Muchos decidieron instalarse, se casaron con pobladores nativos y tuvieron hijos. De ahí surge el fuerte choque de culturas experimentado, que puede percibirse hasta hoy en esta ciudad ubicada a 170 km al este de Fortaleza, en el municipio de Aracati. Sus playas están llenas de cocoteros, acantilados y lagunas que sorprenden entre las enormes dunas de arena. La mayoría de las edificaciones son posadas, algunas rústicas, otras nuevas y elegantes. Casi todas tienen piscinas. Esto es clave, porque las playas son extensas y con arena clara, pero el viento sopla fuerte por momentos, y en especial antes del atardecer. De manera que muchos eligen volver temprano a los hoteles, sumergirse en las piletas y prepararse para la noche. Las aguas calmas ofrecen un ambiente ideal para practicar parapentismo y kitesurf. Para la tardecita o la noche está Broadway, la peatonal de no más de 500 metros de extensión donde se concentran los restaurantes y bares. Camarones, ostras, cangrejos y, por supuesto, la caipirinha, se asimilan mejor mientras se disfrutan con muy buena música en vivo. Canoa Quebrada se jacta de ser el pueblo más barato del Nordeste, porque tiene precios un poco más bajos que lugares de moda como Jericoacara, del otro lado de Fortaleza. La posada Borboleta tiene muy buenas habitaciones dobles con desayuno buffet por $711 la noche y se encuentra a 100 metros de la playa principal. Gol vuela a Fortaleza por $7600 con una conexión. Desde allí a Canoa Quebrada un traslado privado cuesta $500 y un colectivo $150.


Brasil

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora