“Más que creer que voy a sobrevivir, voy a luchar para sobrevivir”
Rousseff mostró su resignación porque sería suspendida por el Senado en el marco del proceso de impeachment, lo que no le permitirá participar de la apertura de los Juegos Olímpicos.
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, dijo estar muy triste por la posibilidad inminente de perder su mandato en un juicio político, proceso que considera injusto y que le impediría asistir a la apertura de los Juegos Olímpicos de Río en agosto.
“Si eso sucede, voy a estar muy triste porque, es justo decir, hemos hecho un esfuerzo grande para la realización de los juegos (…) pero estoy realmente triste, más aún, por otro motivo: porque la peor cosa para cualquier ser humano es ser víctima de una injusticia. Y yo soy víctima del actual proceso de impeachment”, dijo la mandataria en una entrevista con la cadena CNN transmitida este jueves.
Rousseff habló a días de que el Senado decida si interrumpe su mandato previsto hasta fines de 2018 para juzgarla por supuestas ilegalidades en el manejo de las cuentas públicas. La votación está programada para la segunda semana de mayo.
“Más que creer que voy a sobrevivir, voy a luchar para sobrevivir. No solamente por mi mandato, sino que también lucharé porque defiendo el proceso democrático que gobierna la vida política de Brasil”, declaró.
Si el Senado encuentra razones para instalar el proceso aprobado en forma aplastante por la cámara de Diputados el 17 de abril, Rousseff deberá dejar su despacho por hasta 180 días a la espera de una sentencia definitiva.
Los sondeos realizados por la prensa local coinciden unánimemente en que la oposición ya tiene la mayoría necesaria para suspenderla.
En su lugar asumiría el vicepresidente Michel Temer, que saltó a la oposición y trabaja en la conformación de un nuevo gobierno. Temer es acusado por Rousseff de haberle traicionado y de conspirar para destituirla, en una guerra por el poder que paraliza al país, ya golpeado por una profunda recesión.
La presidenta afirma que hay un golpe parlamentario en curso y niega haber cometido un “crimen de responsabilidad” al utilizar dinero de los bancos estatales para ocultar déficit presupuestarios, figura que aplica a los funcionarios públicos.
La acusación que promueve la oposición señala que Rousseff, que tiene un apoyo popular de apenas 10%, aprobó créditos sin autorización del Congreso y forzó a entidades públicas a pagar programas sociales con fondos propios para oxigenar al Tesoro.
Ayer Dilma recibió la visita del Premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, quien afirmó que en Brasil se está preparando un “golpe de Estado”, en referencia a la apertura de un juicio político.
“Tenemos muy claro que lo que se está preparando aquí es un golpe de Estado”, dijo el ex preso político argentino en un discurso pronunciado en el Senado brasileño, poco después de reunirse con Rousseff. Sus palabras hicieron estallar la polémica en la Cámara Alta.
Esquivel comparó la situación brasileña con la que llevó a la salida del ex presidente de Paraguay Fernando Lugo y del hondureño Manuel Zelaya.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora