“Vivienda digna, un lujo para pocos”

Redacción

Por Redacción

El dolor interminable y la gran impotencia de no tener dónde vivir cada vez se agudiza más. El sistema y el mercado están preparados sólo para aquellos que se acomodan de alguna manera en algún plan de viviendas o para quienes ya tienen una casa y siguen en busca de más para agrandar su patrimonio… Y nosotros, los trabajadores de clase media, quienes utilizamos medio sueldo o más para poder costear un alquiler, seguimos quedando a la espera de un milagro que nos haga llegar a alcanzar el gran sueño: vivienda propia y digna. ¿Por qué digo digna? Porque muchas veces, para tener un techo donde abrigar a nuestros hijos, encontrando el balance para que tampoco les falte el alimento diario, terminamos pagando lo que podemos, que no es poco pero tampoco alcanza para lo necesario, y nos encontramos con casas prácticamente imposibles de habitar, con humedad en la paredes, con techos que no tienen impermeabilidad por lo que el agua se filtra en cada tormenta y, como esos, muchos detalles más. Como docente, tampoco fui beneficiada con un lugar donde vivir por el gremio que me representa, el cual no solamente cobra su cuota mensual sino que tiene el poder de decidir si te merecés una casa o no de los planes que ellos tienen, y vale aclarar que siendo madre soltera de tres hijos no junté los requisitos necesarios para recibir ese beneficio. El mercado inmobiliario maneja montos y requisitos que hoy por hoy se encuentran bastante fuera del alcance nuestro. Y de esta manera seguimos esperando… Hoy, con el mayor dolor en mi alma, viendo lo poco que les puedo ofrecer a mis hijos, comparto mi opinión y mi vivencia actual con ustedes. Seguro habrá quienes lo entiendan, y estarán aquellos que lo juzguen. Lo cierto es que no soy la única en estas condiciones, que muchas familias quedan fuera del círculo de aquellos que tienen posibilidades de, simplemente, aspirar a algo mucho mejor. Lourdes Herrera DNI 28.455.310 Roca

Lourdes Herrera DNI 28.455.310 Roca


El dolor interminable y la gran impotencia de no tener dónde vivir cada vez se agudiza más. El sistema y el mercado están preparados sólo para aquellos que se acomodan de alguna manera en algún plan de viviendas o para quienes ya tienen una casa y siguen en busca de más para agrandar su patrimonio... Y nosotros, los trabajadores de clase media, quienes utilizamos medio sueldo o más para poder costear un alquiler, seguimos quedando a la espera de un milagro que nos haga llegar a alcanzar el gran sueño: vivienda propia y digna. ¿Por qué digo digna? Porque muchas veces, para tener un techo donde abrigar a nuestros hijos, encontrando el balance para que tampoco les falte el alimento diario, terminamos pagando lo que podemos, que no es poco pero tampoco alcanza para lo necesario, y nos encontramos con casas prácticamente imposibles de habitar, con humedad en la paredes, con techos que no tienen impermeabilidad por lo que el agua se filtra en cada tormenta y, como esos, muchos detalles más. Como docente, tampoco fui beneficiada con un lugar donde vivir por el gremio que me representa, el cual no solamente cobra su cuota mensual sino que tiene el poder de decidir si te merecés una casa o no de los planes que ellos tienen, y vale aclarar que siendo madre soltera de tres hijos no junté los requisitos necesarios para recibir ese beneficio. El mercado inmobiliario maneja montos y requisitos que hoy por hoy se encuentran bastante fuera del alcance nuestro. Y de esta manera seguimos esperando... Hoy, con el mayor dolor en mi alma, viendo lo poco que les puedo ofrecer a mis hijos, comparto mi opinión y mi vivencia actual con ustedes. Seguro habrá quienes lo entiendan, y estarán aquellos que lo juzguen. Lo cierto es que no soy la única en estas condiciones, que muchas familias quedan fuera del círculo de aquellos que tienen posibilidades de, simplemente, aspirar a algo mucho mejor. Lourdes Herrera DNI 28.455.310 Roca

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