Navarro: “Logremos que los maltratadores se sientan despreciados”
La hacedora de best sellers, Julia Navarro, habla de su último libro, “Historia de un canalla”.
Cultora de best sellers, Julia Navarro aborda en “Historia de un canalla”, la vida de un ejecutivo de publicidad que al presentir su muerte inicia una revisión de su existencia, signada por el odio y el empeño por dañar a los demás, que da lugar a la escritora para denunciar la oscura trama de intereses de las grandes empresas de comunicación al servicio del poder.
Hijo de madre latina y padre norteamericano, Thomas Spencer encierra un conflicto de origen que lo configura desde niño como un ser cruel e inescrupuloso. Para obtener lo que desea irá traicionando vínculos y no se comprometerá con nadie, excepto cuando ve peligrar su conveniencia personal, tanto en el plano económico como afectivo.
Autora de exitosas novelas como “La Hermandad de la Sábana Santa”, “Dime quién soy” o “Dispara, yo ya estoy muerto”, la escritora española, que ejerció el periodismo parlamentario durante 35 años, ambienta la obra en Nueva York, centro del poder político mundial, desde donde construye un protagonista que en su perversidad se ensaña con las mujeres, muchas de las cuales tendrán como único destino posible la muerte.
“Esta es una novela más psicológica, es una novela del siglo XXI que exige una estructura y un lenguaje distinto”, dice Navarro en una entrevista con Télam sobre su obra, editada por Plaza&Janés, del sello Penguin Random House, que se presenta el sábado próximo, a las 18, en la sala Bioy Casares, de la Feria del Libro.
– Télam: ¿De dónde surgió este personaje, de algún canalla en particular?
– Julia Navarro: De nadie en concreto, no es que haya una persona que de repente me haya inspirado, pero si uno coge la primera página de los periódicos encuentra muchos personajes como el mío. En esta novela he querido tres cosas: hacer un retrato en blanco y negro sobre lo que es la sociedad de hoy; hacer un viaje a lo más oscuro del ser humano, y en este sentido, la literatura está llena de esos viajes a los orígenes del mal; y busqué hacer una reflexión sobre la sociedad de la comunicación en la que vivimos, la facilidad para manipular a la opinión pública a través de las nuevas tecnologías y las herramientas de comunicación. Son los tres pilares de mi novela.
– T: La familia del protagonista manifiesta que ese niño no es el hijo que hubieran querido tener, entonces no parece una casualidad que termine configurándose como un canalla, ¿verdad?
– J.N: Yo creo que nunca hay justificación para el mal, pero a veces hay explicación para determinados comportamientos. En este caso, este protagonista desde niño no se siente bien dentro de su piel, cree que decepciona a los demás porque está decepcionado consigo mismo. Eso le crea un enorme resentimiento, un enorme malestar que va a definir y marcar su personalidad a lo largo de su vida y además va a complicar sus relaciones con todos los que le rodean, en especial con las mujeres.
– T: La hipocresía, el ser y el parecer irrumpen todo el tiempo en la novela y no la terminan pasando bien quienes lo rodean y tampoco él.
– J.N: No, realmente nadie la pasa bien. Aunque de puertas para afuera es un triunfador al que le va bien en la vida, y lo que toca se convierte en oro, por decirlo de alguna manera, el es un triunfador pero es un fracasado: triunfa socialmente, pero fracasa desde el punto de vista personal, humano, realmente es un gran fracasado rodeado de dinero.
– T: En la obra, buscó dejar al descubierto la impunidad con que se manejan ciertos políticos al promocionar como positivas acciones que van en detrimento de la sociedad, ¿cree que la sociedad está suficientemente atenta a estos mecanismos?
– J.N: Creo que no. En los últimos veinte años han cambiado todos los paradigmas de nuestra sociedad, a través de las herramientas de la comunicación. Vivimos en la era de la comunicación, lo cual tiene unas ventajas enormes y también inconvenientes. Recibimos tanta información por minuto que es imposible procesarla y es imposible discernir realmente qué nos cuentan, por qué, quién y qué hay detrás de quien nos lo cuenta. Vamos tan de prisa, a veces a ninguna parte, que nos queda poco tiempo para la reflexión y eso hace que como ciudadanos perdamos el espíritu crítico. Para mi es una preocupación.
Yo distingo lo que es publicidad de las grandes empresas de comunicación porque no es lo mismo la publicidad de ‘cómprese este shampoo o este auto’ que esas empresas de comunicación que son expertas en mover a la opinión pública en defensa de intereses que a veces no tienen nada que ver con el interés común.
– T: ¿Cómo aparece esa cuestión en la novela?
– J.N: En este libro hablo del fracking (perforación de la tierra para extraer gas o petróleo) . Estas grandes empresas de comunicación te fabrican un candidato político de la nada; de la misma manera que intentan convencerte de que agujerar la tierra para extraer gas con métodos poco ortodoxos no perjudica el medio ambiente. Lo hacen ver como algo estupendo. Esa es la parte que a mí me preocupa y también me preocupa como periodista, aunque ya no ejerzo el periodismo, porque el primer escalón para manipular son los periodistas, los intermediarios con la opinión pública.
– T: El maltrato hacia las mujeres también surge en la historia, ¿qué pasa con esta cuestión en España?
– J.N: El maltrato a las mujeres ha existido siempre, lo que pasa es que antes quedaba en el ámbito privado, incluso a las mujeres les daba cierta vergüenza explicar lo que les estaba pasando y durante siglos han soportado en silencio ese maltrato por parte de algunos hombres.
Creo que en la sociedad ha dado un paso hacia adelante. Ese maltrato ha salido a la calle, hay denuncias, se ha convertido en un problema social y así es mucho más fácil buscar las respuestas y las soluciones.
En mi país hay una ley durísima contra los maltratadores; creo que tenemos que hacer que se sientan realmente despreciados por parte de la sociedad. Y por supuesto, necesitamos leyes duras. Detrás de un maltratador hay un hombre absolutamente débil, incapaz de relacionarse de igual a igual con una mujer. Además, hay un esclavista que cree que un ser humano le pertenece porque es su mujer o su pareja. A mi me produce estremecimiento que alguien pueda tener todavía esa mentalidad.
– T: ¿Como influyó su carrera periodística en la escritura literaria?
– J.N: Creo que a esta novela no la habría podido escribir si no hubiera ejercido el periodismo durante cuatro décadas, porque estoy hablando de comunicación por un lado y de poder por otro. Es algo que los periodistas sabemos, a veces más de lo que deseamos.
Telam
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