“La topadora de Bariloche”

Redacción

Por Redacción

La función de una topadora es la de despejar todo para llevar a cabo una obra, ya sea que cabe o desmonte. Es una herramienta casi tozuda a la hora de enfrentar un obstáculo, al que finalmente vence por la misma fuerza con la que fue concebida.

La topadora hace menos ruido que muchas máquinas de obra, o los mismos obreros trabajando; sin embargo los resultados de su tarea son esenciales para que la obra se pueda llevar a cabo.

Hace muchos años un amigo de mi padre me comentó sobre un hombre al que apodaban La Topadora y me quedó este recuerdo guardado en la memoria, ya que la comparación era por demás elocuente con respecto a cómo se comportaba ese hombre con respecto a los problemas que la vida le ponía por delante. Ese hombre fue mi abuelo.

De allí que he visto durante mi vida a muchos hombres comportarse como topadoras. A veces parecen no escuchar por el ruido de su propia máquina, pero saben muy bien lo que están haciendo, y sólo se detienen a cargar combustible para seguir su tarea.

Cuando uno ve el edificio construido, el que se lleva los aplausos finales es el arquitecto o ingeniero, y hasta el pintor o el albañil por esas paredes lisas y simétricas; casi nadie recuerda a la topadora que preparó el terreno y sin la cual nunca hubiera sido posible levantar el edificio.

Hoy veo en mi querida ciudad de San Carlos de Bariloche, que elegí para criar a mis hijos allá por el 94, cambios que hace 25 años no veía. Veo dificultades que salen a la luz, que parece que ya no se quieren ocultar, porque nuestra ciudad está colapsada como una obra en construcción abandonada hace más de 25 años.

Y puedo observar que las topadoras comenzaron su tarea en un terreno muy complejo, con muchos intereses cruzados, ya que algunos quieren un proyecto de ciudad a su medida, mientras otros parece que piensan más abarcativamente. Y allí van, topadoras casi silenciosas que producen hechos todos los días, pequeños o grandes hechos, pero los veo. Y más allá de banderías políticas o intereses económicos, si las topadoras siguen así le darán las bases que nuestra ciudad necesita, esas que hace muchos años quedaron abandonadas por no seguir poniendo combustible a esa herramienta indispensable en cualquier gran proyecto constructivo.

Hago votos por que podamos entender este concepto y nos juntemos para formar esa gran topadora social que pueda darnos, sobre todo, la construcción de una sociedad más justa y equilibrada, una que todos puedan ver como la topadora de Bariloche.

Jorge L. Fernández Avello

DNI 12.862.056

“Hoy veo en mi querida ciudad cambios que hace 25 años no veía. Veo dificultades que salen a la luz, que parece que ya no se quieren ocultar”.

Jorge L. Fernández Avello

DNI 12.862.056

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“Hoy veo en mi querida ciudad cambios que hace 25 años no veía. Veo dificultades que salen a la luz, que parece que ya no se quieren ocultar”.


La función de una topadora es la de despejar todo para llevar a cabo una obra, ya sea que cabe o desmonte. Es una herramienta casi tozuda a la hora de enfrentar un obstáculo, al que finalmente vence por la misma fuerza con la que fue concebida.

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