“Los dos platos están cargados, queda ver o imaginarnos el movimiento del fiel”
Desde la época del virreinato y hasta la actualidad, en lo que hoy es la República Argentina, los lugares públicos llevan nombres propios e impropios, impuestos mediante la legislación o por decisión del saber del pueblo. Por nombrar algunos: la Casa de la Virreina Vieja, la Plaza de la Victoria, La Recova, la calle 5 de Julio, la avenida 9 de Julio, la Fuente de las Nereidas y tantos otros.
Instalada la polémica por la desafortunada decisión de cambiar el nombre al puente Paso Córdoba, sólo resta argumentar por sí o no. ¿Por sí? ¿Carlos Gustavo Peralta fue el gran político, motivo de estudio sus acciones o escritos? ¿Fue el gran republicano según la tercera acepción de la Real Academia Española (RAE)? ¿Fue el gran estadista al que propios y extraños consultaban o estudiaban?
Dispongo de una balanza de dos platos como la que usó don Antonio Córdoba para celebrar sus transacciones comerciales. Colocaremos en uno los anteriores para justificar esta manía, según todas la acepciones de la RAE, de cambiar el nombre del puente y, por añadidura, del paso del río Negro.
Veamos lo concerniente al otro plato de la balanza, el no. Entre varios puntos de vistas, uno sobresale desde lo folclórico: el reconocido historiador y costumbrista profesor Félix Coluccio recalcó hace varios años, en su paso por la Escuela 286 y la Biblioteca Quintún de Coronel J. J. Gómez, que un hecho era folclórico si tenía una antigüedad mínima de 50 años. Ser tradicional, trascender de generación en generación en forma oral y ser anónimo, es decir, no tiene actor o gestor y no existe documentación que lo avale.
Según mi leal saber y entender desde lo folclórico, Paso Córdoba supera la expectativa ampliamente.
Pero hay más para colocar en el segundo plato: don Antonio Córdoba –y parafraseando a la realidad económica actual– fue un verdadero “inversor” a su cuenta y riesgo. Había que instalar un comercio en “esas épocas” y en ese lugar… Es por esto que se convierte en un precoz atrevido e imprudente persona que inicia actividad y exploración humanas en la zona, es decir fue un adelantado y pionero (RAE). Y para redondear rescato “contados” de sus contemporáneos: buena persona y mejor vecino.
Los dos platos están cargados, queda sólo ver o imaginarnos el movimiento del fiel.
Mi retina me indica el no, pero si a criterio ajeno quedara aunque sea en el medio sería motivo suficiente para coincidir con la Comisión de Estudios Históricos de General Roca: de Peralta ni de nadie, es puente Paso Córdoba. Si el fiel, como dijimos, estuviera centrado, con esta definición se mueve hacia el no.
Ángel Amado Neyra
“Mi retina me indica el no, pero si a criterio ajeno quedara aunque sea en el medio sería motivo suficiente para coincidir con la Comisión de Estudios”.
Ángel Amado Neyra
Datos
- “Mi retina me indica el no, pero si a criterio ajeno quedara aunque sea en el medio sería motivo suficiente para coincidir con la Comisión de Estudios”.
Desde la época del virreinato y hasta la actualidad, en lo que hoy es la República Argentina, los lugares públicos llevan nombres propios e impropios, impuestos mediante la legislación o por decisión del saber del pueblo. Por nombrar algunos: la Casa de la Virreina Vieja, la Plaza de la Victoria, La Recova, la calle 5 de Julio, la avenida 9 de Julio, la Fuente de las Nereidas y tantos otros.
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