Un encuentro improcedente

Redacción

Por Redacción

El periodismo informó acerca de una reunión en la sede del episcopado de Buenos Aires entre el obispo Mario Poli, la vicepresidenta Gabriela Michetti y los senadores Pinedo y Bullrich a fin de planear una estrategia para frenar, dilatar o modificar el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo votado por Diputados, que debe ser tratado por la Cámara de Senadores. No es novedad la oposición de la Iglesia católica al proyecto, como tampoco sus maniobras con ese fin, como ocurrió con la ley de Matrimonio Civil, la creación del Registro Civil, la ley 1420 de educación pública, el divorcio o el matrimonio igualitario. Pero resulta extraña, por improcedente, la actitud de la vicepresidenta y los senadores de acudir a un ámbito y a personas que nada tienen que ver con la representación que ejercen en virtud del voto ciudadano. Una vez más se identifican indebidamente las convicciones personales con los asuntos de Estado y se privilegia la fe por sobre cuestiones de salud pública y de derechos humanos. Han actuado como si estuvieran en una nación teocrática donde el que manda es el jefe religioso al que se le deben pedir instrucciones para los actos civiles.

Carlos Segovia

DNI 7.304.065

Carlos Segovia

DNI 7.304.065


El periodismo informó acerca de una reunión en la sede del episcopado de Buenos Aires entre el obispo Mario Poli, la vicepresidenta Gabriela Michetti y los senadores Pinedo y Bullrich a fin de planear una estrategia para frenar, dilatar o modificar el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo votado por Diputados, que debe ser tratado por la Cámara de Senadores. No es novedad la oposición de la Iglesia católica al proyecto, como tampoco sus maniobras con ese fin, como ocurrió con la ley de Matrimonio Civil, la creación del Registro Civil, la ley 1420 de educación pública, el divorcio o el matrimonio igualitario. Pero resulta extraña, por improcedente, la actitud de la vicepresidenta y los senadores de acudir a un ámbito y a personas que nada tienen que ver con la representación que ejercen en virtud del voto ciudadano. Una vez más se identifican indebidamente las convicciones personales con los asuntos de Estado y se privilegia la fe por sobre cuestiones de salud pública y de derechos humanos. Han actuado como si estuvieran en una nación teocrática donde el que manda es el jefe religioso al que se le deben pedir instrucciones para los actos civiles.

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