Espiar al adversario

Redacción

Por Redacción

Exigente, obsesivo, trabajador, perfeccionista, son los adjetivos que mejor describen a Marcelo Bielsa.

Admirado por sus exdirigidos y colegas, Diego Simeone, Nelson Vivas, Germán Burgos, José Luis Chilavert, Juan Sebastián Verón o Javier Zanetti, entre otros, quienes suelen recordar con veneración al rosarino.

Creador inconsciente de una escuela de entrenadores de la que forman parte Pochettino, Martino, Berizzo, Vivas, Sampaoli, Llop o Pautasso, sus métodos de entrenamiento son apreciados internacionalmente por su rigor e intensidad.

El estadio de Newell’s ha sido bautizado con su nombre y su figura es resaltada en Chile como la de quien permitió que el fútbol trasandino reforzara su autoestima y diera un salto de calidad.

El francés Salim Lamrani, doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos, quien ha decidido seguirlo como intérprete, tanto en el Lille como en el Leeds United, lo ha definido como “Un personaje atípico en el mundo del fútbol. Intelectual y apasionado, que se compromete cabalmente con su vocación que consiste en preconizar un hermoso juego de ataque, que llena de alegría a sus aficionados”.

Referente de Pep Guardiola, el santafesino es un hombre que se cuestiona, argumenta y detecta permanentemente paradojas, tanto del deporte como de la vida.

Contrasentidos de los que el fútbol no es ajeno y hoy impensadamente tiene al propio Bielsa en el ojo de la tormenta.

Así la Federación inglesa ha recibido una denuncia del Derby County, por espionaje previo a la derrota sufrida frente al Leeds United por 2-0 en una reciente fecha de la Championship.

Visiblemente consternado por la repercusión del hecho, Bielsa llamó a conferencia de prensa donde reconoció haber espiado no solo al adversario en cuestión, sino a todos los equipos de la liga a los que enfrentó. Sin embargo, consideró que no hizo trampa ya que no es una práctica ilegal.

Al mismo tiempo asumió su absoluta autoría del hecho, deslindando la responsabilidad de su club y adelantando que aceptará la decisión que determine el ente rector del fútbol inglés.

Por último dio con precisión milimétrica una cátedra de cómo estudia a cada jugador del rival y su sistemas de juego, antes de enfrentarlos.

Difícilmente, y a pesar de sus justificaciones, Bielsa resulte ileso del “spygate”. Ello por cuanto, si bien es cierto que el modus operandi empleado no está prohibido legalmente, ello desde el punto de vista deportivo, no lo convalida.

En primer lugar porque el equipo espiado no ha permitido ser observado y en segundo término porque obtener información de cómo prepara su partido genera una ventaja para su adversario.

Se podrá decir que en otros países tal hecho es moneda corriente o que quien no quiera ser espiado se guarezca en su búnker para evitarlo, más ello no sería más que violentar el derecho a la privacidad, de quien no desea tener intrusos en su propia casa.

Una cosa es obtener información de un espectáculo público, como el análisis de los partidos del rival, y otra muy distinta es meter las narices donde no te llaman.

El respeto del inglés por las tradiciones y el poco apego a las reglas escritas seguramente desencadenarán en una sanción para el rosarino, de la que la deportividad estará agradecida.

Ello de ninguna manera esmerila la trayectoria y la coherencia con la que se ha manejado Bielsa a lo largo de toda su carrera. Un hombre que ha confrontado con quienes hacen de la prensa amarillismo y ha impuesto condiciones para desarrollar sus trabajos.

Precisamente por no ser políticamente correcto muchos aprovecharán la oportunidad para caerle encima, tratándolo de fisgón e inmoral.

Aun cuando el propio director técnico merezca algún castigo, es él quien se ha tratado de estúpido y ha reconocido que el espionaje no le ha ayudado a ganar partidos, sino solo a tranquilizarlo por ser un buen profesional.

Un reprochable exceso de autoexigencia, propio de quien deja la piel en la vida.

*Abogado y profesor nacional de Educación Física

Difícilmente, y a pesar de sus justificaciones, Bielsa resulte ileso del “spygate”. Ello por cuanto, si bien es cierto que el modus operandi empleado no está prohibido legalmente, ello desde el punto de vista deportivo, no lo convalida.

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Difícilmente, y a pesar de sus justificaciones, Bielsa resulte ileso del “spygate”. Ello por cuanto, si bien es cierto que el modus operandi empleado no está prohibido legalmente, ello desde el punto de vista deportivo, no lo convalida.


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