Estudiar en la ruralidad

Redacción

Por Redacción

El 40% de las escuelas primarias se encuentra en el ámbito rural de la provincia del Neuquén. En la actual gestión, de la mano del Ministerio de Educación, el gobierno provincial impulsó la creación de nuevos establecimientos.

Los nuevos establecimientos educativos son el CPEM N° 93 de Ruca Choroi, donde asisten 110 estudiantes (en secundaria común) y 36 en la modalidad adultos; el CPEM N° 94 de Varvarco, que recibe a 6 estudiantes; y el CPEM N° 95 de Manzano Amargo, que cuenta con 59 estudiantes.

No hay dudas de que la escuela rural encierra en su vida cotidiana la belleza, los desafíos, las particularidades que la tornan un espacio de aprendizajes para grandes y chicos.

Son 10.475 los y las estudiantes que estudian en la ruralidad; muchos de ellos recorren, a veces, varios kilómetros para encontrarse con sus pares y compartir proyectos, juegos, experiencias que abren nuevas oportunidades de crecimiento, sin perder la esencia del arraigo, de sus costumbres, de la cultura, de sus raíces.

Para los y las docentes la complejidad de la escuela rural es una búsqueda constante de nuevas estrategias, sobre todo en las escuelas primarias que cuentan con matrícula reducida y aparecen otras formas de agrupar a los y las estudiantes: las aulas plurigrado y las salas multinivel, en las que trabajan la diversidad en simultáneo. Los aprendizajes para los niños y las niñas de diferentes edades se brindan en un mismo tiempo y espacio.

En los parajes, la escuela es el espacio de referencia de la comunidad, allí asisten, por ejemplo, referentes de salud a fin de hacer controles y realizar vacunaciones; o el espacio donde se instala la radio comunitaria para que los y las vecinas se informen del acontecer diario.

La escuela también funciona como el lugar en el que se desarrollan y festejan los grandes acontecimientos de la comunidad, como los aniversarios de las localidades, fiestas y actos populares. Así la escuela aparece como un lugar de encuentros y un espacio central para sus pobladores.

En la modalidad rural hay establecimientos que funcionan en diferentes periodos (septiembre-mayo, febrero-diciembre, marzo-diciembre) y no solo por las condiciones climáticas y la dificultad de acceso a las mismas en determinados momentos del año, sino también porque consideran y tienen en cuenta el tiempo de las familias, aquellas que salen hacia la veranada y ya no pueden enviar a sus hijos a la escuela, porque ellos son parte de esta trashumancia.

En cuanto a los proyectos educativos e institucionales de estas escuelas, los mismos rescatan y ponen en valor los contextos en los que estos establecimientos están insertos. Con los chicos y las chicas se trabaja la producción en invernaderos y alimentación saludable en los comedores, cría de animales, elaboración de quesos y dulces. Dependiendo de la zona también se trabaja con el rescate, cuidado y reproducción de plantas nativas, por ejemplo en los parques nacionales.

En la ruralidad, la enseñanza de la lengua y la cultura mapuche cobra importancia, especialmente en las escuelas insertas en comunidades. Los chicos y chicas aprenden sobre la identidad mapuche, los símbolos, la prehistoria y las líneas del tiempo, visitando lugares cercanos como el espacio arqueológico Aquihuecó.

Al mismo tiempo se desarrollan otros proyectos que, aun alejados de la realidad rural, se tornan significativos y de gran contenido de aprendizaje, como el proyecto “De casa a la NASA” que obtuvo una mención especial en la Feria de Ciencias Nacional, entre otros tantos.

Algunas escuelas primarias de escasa matrícula llevan a cabo proyectos de actos compartidos, en los que se reúnen en cada fecha patria, en una escuela cada vez, y van rotando.

En el interior neuquino, hay escuelas con matrícula de hasta 150 estudiantes; otras con solo 10 o 15 niños y niñas. La educación incluso llega a zonas de muy difícil acceso en escuelas primarias (muchas de ellas con salas de nivel inicial), secundarias, escuelas para adultos, Centros de Formación Profesional (CFP), plantas de campamento y tecnicaturas. Y donde llega educación llegan más y mejores oportunidades.

Estudiar en la ruralidad representa múltiples características y todas ellas con algo en común: la belleza de los logros en escenarios tan complejos, donde se prioriza el arraigo local.

*Ministra de Educación


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