A prisión por un hecho aberrante

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- Un hombre de 37 años se declaró culpable de abusar sexualmente de su hija cuando la pequeña era menor de edad y fue condenado a la pena de ocho años de prisión de cumplimiento efectivo. La condena fue impuesta esta semana por los jueces Marcelo Muñoz, Martín Marcovesky y Mauricio Zabala y partió de un acuerdo entre la fiscal Sandra Ruixo, la defensora de los Derechos del Niño Marcela Robeda y el defensor del acusado, Daniel Fernández Carro. A diferencia de la mayoría de los casos en los que se investiga un abuso, en esta oportunidad el hombre reconoció que había abusado de su hija en al menos una decena de ocasiones y estuvo de acuerdo también con la condena impuesta, que ya comenzó a cumplir. Según se planteó en la audiencia de imposición de pena, el hombre abusó de su hija entre diciembre del 2010 y agosto del 2012, cuando vivían en la misma casa como familia. Se demostró que los abusos comenzaron primero con tocamientos pero luego fueron mucho más allá, pudiendo los médicos comprobar las secuelas del abuso crónico. El escenario que M. A. F. escogía para los ataques era su dormitorio. No solo mantenía amenazada a su pequeña hija para que no revelara lo que le hacía, sino que también le tapaba la boca mientras la violaba. Fue condenado por el delito de abuso sexual con acceso carnal reiterado, doblemente agravado por su ascendiente sobre la víctima y haber aprovechado la convivencia preexistente.


NEUQUÉN (AN).- Un hombre de 37 años se declaró culpable de abusar sexualmente de su hija cuando la pequeña era menor de edad y fue condenado a la pena de ocho años de prisión de cumplimiento efectivo. La condena fue impuesta esta semana por los jueces Marcelo Muñoz, Martín Marcovesky y Mauricio Zabala y partió de un acuerdo entre la fiscal Sandra Ruixo, la defensora de los Derechos del Niño Marcela Robeda y el defensor del acusado, Daniel Fernández Carro. A diferencia de la mayoría de los casos en los que se investiga un abuso, en esta oportunidad el hombre reconoció que había abusado de su hija en al menos una decena de ocasiones y estuvo de acuerdo también con la condena impuesta, que ya comenzó a cumplir. Según se planteó en la audiencia de imposición de pena, el hombre abusó de su hija entre diciembre del 2010 y agosto del 2012, cuando vivían en la misma casa como familia. Se demostró que los abusos comenzaron primero con tocamientos pero luego fueron mucho más allá, pudiendo los médicos comprobar las secuelas del abuso crónico. El escenario que M. A. F. escogía para los ataques era su dormitorio. No solo mantenía amenazada a su pequeña hija para que no revelara lo que le hacía, sino que también le tapaba la boca mientras la violaba. Fue condenado por el delito de abuso sexual con acceso carnal reiterado, doblemente agravado por su ascendiente sobre la víctima y haber aprovechado la convivencia preexistente.

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