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A un año no saben quién mató al hotelero neuquino

Seadi fue hallado atado y amordazado, en una habitación del primer piso.



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Hotel Charbel, el lugar donde ocurrió el crimen (fotos Juan José Thomes).

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Hotel Charbel, el lugar donde ocurrió el crimen (fotos Juan José Thomes).

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Hotel Charbel, el lugar donde ocurrió el crimen (fotos Juan José Thomes).

NEUQUÉN

NEUQUÉN (AN).- ¿Quién mató a José Seadi y por qué? Son las dos preguntas que los investigadores se hacen desde hace casi un año, cuando en la mañana del 12 de mayo pasado el cuerpo del dueño del Hotel Charbel fue encontrado atado y amordazado en la habitación 9 del complejo, en el corazón del Bajo capitalino.

La escena del crimen reveló la premeditación con la que actuaron los atacantes: el piso había sido limpiado con una especie de lavandina y actuaron con guantes, ya que no había huellas, y llevaron las cintas de embalar con las que lo ataron y amordazaron.

Del mismo hotel surgió otra sospecha: los huéspedes de dos habitaciones del segundo piso desaparecieron e incluso se llevaron las llaves. Es por esto que se presume que fueron quienes atacaron esa noche a Seadi, que vivía dentro del complejo de la calle San Luis al 250.

Por esa ubicación los investigadores creyeron tener una ventaja, ya que en los alrededores había al menos media docena de cámaras de seguridad.

Sin embargo ninguna captó nada. Varias no captaban el hotel y la de la policía que se ubica en la esquina de Alcorta no grabó esa noche y las imágenes de un banco cercano jamás pudieron ser vistas.

En este último caso nadie sabe si la entidad había captado la huida de los atacantes, ya que luego de ser intimados, los responsables del banco finalmente informaron que, por el paso del tiempo, la cinta había sido regrabada.

Pero fue entonces cuando los pesquisas dieron con la única pista de los atacantes: una de las cintas con las que Seadi había sido atado reveló una huella digital que no figura en ninguna base de datos.

Mientras el hotel fue alquilado y ahora se llama Rosello, los investigadores guían las averiguaciones hacia la hipótesis del robo. Es que la familia Seadi -compuesta por la víctima y su hermana-, posee cerca de un centenar de propiedades en alquiler en esta ciudad y si bien ahora las administra una conocida inmobiliaria, en ese momento era el mismo Seadi quien cobraba los alquileres.

De hecho en la habitación en la que vivía se encontraron cerca de 50.000 pesos dentro de una caja de zapatos, una suma que si bien es importante no quita el robo del eje del caso, ya que se estima que el hombre cobraba por mes mucho más que eso y que lo acopiaba en el hotel.

Siete meses antes Seadi había sido asaltado por dos falsos huéspedes quienes se llevaron como botín las cajas de zapatos. Y sustrajeron el libro de huéspedes al igual que sucedió en la noche en la que fue asesinado.

Pero los vecinos tienen otras sospechas. Es que el complejo, ubicado en una “zona roja” vinculada al travestismo, funcionaba a veces como motel, permitiendo de noche el ingreso por horas.

Inusual ataque

La forma en la que José Seadi fue asesinado es tan inusual que forma parte también de la búsqueda de sospechosos en esta causa que sigue aún en etapa de investigación.

La autopsia reveló que Seadi primero fue golpeado en la cabeza, presumiblemente para poder maniatarlo ya que era un hombre robusto.

Golpeado y atado, falleció por asfixia por compresión, ya que la persona que lo atacó puso su rodilla contra su espalda con tanta fuerza y por tanto tiempo que le provocó la muerte.

Es por esa inusual forma de asesinato que los investigadores también tienen un determinado perfil del sospechoso, dado que necesariamente debe tratarse de una persona robusta y fuerte o bien que cuente con algún tipo de entrenamiento en ese tipo de maniobras.


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