“ ‘Agio’, especulación… delito”

Redacción

Por Redacción

“Agio”: término disfuncional y añejo, pero que cobra vigencia periódicamente como disfunción más moderna y organizada. Es la “especulación”. Sea una acepción u otra, no deja de ser un delito económico. Lo lamentable es que ocurre en nuestro país y que la historia se repite periódicamente. Pareciera ser que carecemos de memoria, a pesar de que hemos perdido trece ceros de devaluación de nuestra moneda desde el año 1974 a la fecha, gobierno tras gobierno, como una constante, y es articulada por los grupos de presión que nos llevan a la debacle económica. Pero ocurre que ahora casi no existen los que se decían ser la reserva moral de la patria y la salvaban con su organizada actitud. Continuamos repitiendo los mismos errores y designando ministros con superpoderes que violan la ley y son intocables para la Justicia, que no resulta ya independiente y, en caso de que ésta asuma la responsabilidad, no es diligente o es acusada de inferir en los otros poderes. Es ingeniería disfuncional pura a la que se nos quiere acostumbrar. Pero volviendo al agio o la especulación, ello es delito que se transforma en corrupción y su comisión se refiere a promover el alza o baja de los valores, precios de mercaderías, etcétera, contemplado en el art. 300, inc.1, del Código Penal, resultante que existe del delito en algún eslabón de la cadena de comercialización y acentuada rémora e inoperancia por parte de los entes reguladores de comercio y administración de Justicia, demostrado en la incapacidad de aplicar correctivos a esos desmanes. ¿Funcionarios y el ejército de asesores? ¡Bien… gracias! La lectura es que carecemos en el espectro gubernamental de estadistas y los que gobiernan también especulan falazmente. Su salvación sería que se los echara, repitiéndose una vez más la misma historia. Y van… Carlos Rodríguez DNI 7.578.269 Las Grutas

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“Agio”: término disfuncional y añejo, pero que cobra vigencia periódicamente como disfunción más moderna y organizada. Es la “especulación”. Sea una acepción u otra, no deja de ser un delito económico. Lo lamentable es que ocurre en nuestro país y que la historia se repite periódicamente. Pareciera ser que carecemos de memoria, a pesar de que hemos perdido trece ceros de devaluación de nuestra moneda desde el año 1974 a la fecha, gobierno tras gobierno, como una constante, y es articulada por los grupos de presión que nos llevan a la debacle económica. Pero ocurre que ahora casi no existen los que se decían ser la reserva moral de la patria y la salvaban con su organizada actitud. Continuamos repitiendo los mismos errores y designando ministros con superpoderes que violan la ley y son intocables para la Justicia, que no resulta ya independiente y, en caso de que ésta asuma la responsabilidad, no es diligente o es acusada de inferir en los otros poderes. Es ingeniería disfuncional pura a la que se nos quiere acostumbrar. Pero volviendo al agio o la especulación, ello es delito que se transforma en corrupción y su comisión se refiere a promover el alza o baja de los valores, precios de mercaderías, etcétera, contemplado en el art. 300, inc.1, del Código Penal, resultante que existe del delito en algún eslabón de la cadena de comercialización y acentuada rémora e inoperancia por parte de los entes reguladores de comercio y administración de Justicia, demostrado en la incapacidad de aplicar correctivos a esos desmanes. ¿Funcionarios y el ejército de asesores? ¡Bien... gracias! La lectura es que carecemos en el espectro gubernamental de estadistas y los que gobiernan también especulan falazmente. Su salvación sería que se los echara, repitiéndose una vez más la misma historia. Y van... Carlos Rodríguez DNI 7.578.269 Las Grutas

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