Agricultura orgánica, un cambio que pide avances

La tendencia a consumir productos sin agroquímicos crece y los precios no acompañan. La demanda a nivel doméstico e internacional le marcará el camino a productores y empresas.



Argentina hoy cuenta con más 3,6 millones de hectáreas dedicadas a la producción orgánica

Argentina hoy cuenta con más 3,6 millones de hectáreas dedicadas a la producción orgánica

La cultura de lo orgánico no es solo una moda, es un estilo de vida que llegó para quedarse.  Aunque la brecha de precios entre lo orgánico y lo convencional acorrala a algunos consumidores que quieren alejarse de los agroquímicos, los expertos aseguran que es posible salir de este esquema. El secreto es que cada vez más productores se sumen y las empresas redefinan sus movimientos.

En una capacitación que  el Inta y la Universidad del Comahue dictaron el jueves, Antonio Heinze,  miembro de la Asociación Argentina para la Agricultura Biodinámica (ver aparte) y médico veterinario especializado en homeopatía abordó estos temas que preocupan a consumidores y deben ocupar a gobernantes.

“El consumidor, en el libre juego de la oferta y la demandan tiene el poder. Son los que buscan comprar productos más sanos y eso se ve en que los productores de orgánico no dan abasto, le sacan las verduras de las manos”, comentó Heinze a Río Negro antes de la charla.

Charla en la univerdidad Organiza da por INTA y la FADECS.

La demanda vas más allá de frutas y verduras. Productos con valor agregado, sin químicos, como vinos, yerbas, dulces y mieles, aceites, vinagres, lácteos hasta restaurantes totalmente orgánicos son elegidas por un público creciente en todo el mundo pero Heinze reconoce que el precio en varios casos, los convierte en un segmento para pocos.

“En algunos casos los precios son altos. Hay quienes aprovechan la situación. Al haber poca oferta y mucha demanda termina siendo un producto para elite, porque sube el precio. Pero también hay muchos productores que venden al precio que corresponde y es totalmente competitivo. Por citar algún ejemplo, en el famoso verdurazo de Buenos Aires, venden orgánico a 10 pesos cuando sale 30 en la verdulería y es agroecológico”, dijo el veterinario que también trabaja como asesor de estos temas.

Según sus palabras, cuanto  más productores haya, habrá un precio más justo. Además al estar de moda, intermediarios y comerciantes sacan un provecho extra del producto, por eso, si se evitan, concurriendo a ferias, o comprando directo al productor, se puede conseguir un descuento importante.

La pregunta que sigue parece obvia, si hay un mundo que demanda la eliminación de los agroquímicos de lo que come, bebe y hasta viste ¿Por qué los productores no terminan de hacer el cambio?

“Los productores tienen que hacer un cambio completo de paradigma. Deben hacer capacitaciones para modifica su forma de producir, pero escuchan las voces de fantasma que agitan las empresas y dicen que no es viable, no es rentable o que es más caro. Lo cierto es que la rentabilidad de una empresa depende de los que la dirigen, produzcan verdura agroecológica o armas”, dijo y remató que se puede vivir produciendo agroecológico y ese mensaje debe llegar al productor.

Por ese motivo, todo este año, de marzo a diciembre, en la Facultad de Ciencias Agrarias de Cinco Saltos están realizando capacitaciones de agroecología y  dan fundamentos teórico prácticos. De estos, participan aficionados, productores,  pero también encargados de grandes empresas exportadoras.

“En el primer mundo cada vez están más interesados en estos productos. Por eso las exportadoras deberán respetar la agricultura orgánica, si quieren conseguir mercados”, dijo Heinze.

Otra materia poco clara en este tema es la certificación orgánica. Algunos sostienen que son pocas las certificadoras privadas en el país para registrar. Además, recién tres años después se está habilitado para poder vender el producto.

“No es imposible certificar si se hacen las cosas como corresponden. Obviamente que deben dejar de usar agroquímicos”, relató.

Muchos coinciden en que para que el crecimiento sea notorio, deberán sumarse las empresas grandes. Sin embargo, la llave del negocio de estas compañías es la eficientización en exceso y eso terminaría con el comercio justo, el tema será la búsqueda de un equilibrio.


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