Al menos 12 cisnes de cuello negro muertos en la ribera roquense

Los animales tenían heridas compatibles con las producidas con balines de rifle de aire comprimido o piedras arrojadas con gomeras. El cisne de cuello negro es característico de la fauna regional y está protegido por leyes que



ROCA (AR).- La desidia y la falta de respeto que algunas personas manifiestan frente a cuestiones ecológicas y ambientales golpeó esta vez a una inocente comunidad de cisnes de cuello negro.

Al menos 12 ejemplares de esta especie fueron encontrados muertos en la isla 32, con heridas provocadas por proyectiles de aire comprimido o de gomeras.

Luego de recibir la denuncia de un vecino de la zona, el guardafauna honorario de la provincia Gustavo García realizó un rastrillaje en el sector del puente, donde tuvo oportunidad de asistir a un espectáculo por demás desagradable: entre siete y ocho cisnes yacían muertos sobre el agua.

En un principio, el guardafauna conjeturó que una extraña parasitosis estaba afectando la población de aves del lugar, a juzgar por la cantidad de ejemplares encontrados muertos en un solo sitio.

Sin embargo, luego de una cuidadosa inspección por los alrededores, descubrió los restos de cinco cisnes más, aunque los mismos presentaban signos evidentes de haber sufrido lesiones provocadas por el impacto de proyectiles de aire comprimido y/o gomera.

Visiblemente indignado, García hizo un llamado a la reflexión para la comunidad de Roca, por lo que consideró su falta de acción y desinterés por estas cuestiones. De esta manera, instó a la toma de posición, aunque señaló, con resignación, que no tenía fe en la efectiva toma de conciencia por parte de los ciudadanos.

Según García, los ejemplares habían retornado a las costas del río Negro porque se logró realizar una efectiva campaña de prevención de caza y atosigamiento.

El cisne de cuello negro es una especie característica de la fauna patagónica, básicamente acuática, de modo que no es extraño encontrarla en ríos, lagunas y lagos. Se encuentra protegida, junto al cardenal amarillo, por la ley provincial 3.288 que prohíbe su persecución y caza.

Lamentablemente, los ataques constatados durante los últimos días no fueron los primeros que ocurren en la zona ribereña de Roca.

En noviembre del año pasado también tuvieron que intervenir los guardafaunas para salvar la vida de un ejemplar hallado en cercanías de Paso Córdoba.

En tanto, otro dato alarmante también surgió en la región meses atrás, cuando se conoció el riesgo de extinción que sufre la especie en el parque nacional Laguna Blanca, a 30 kilómetros de la ciudad neuquina de Zapala.

De 5.000 ejemplares que hace siete años atrás albergaba el espacio natural, ahora sólo quedan 700.


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