Alerta en la región por una polilla que afecta la uva
El mal apareció enMendoza, pero en Neuquén y Río Negro están tomando recaudos para evitarsu ingreso.
ROCA (AR).- Los sistemas de vigilancia productiva en la región encendieron la luz de alarma. La cercanía de Lobesia botrana, una polilla de las uvas, en la Patagonia, obligó a establecer un alerta y poner en marcha una serie de “cuidados especiales” y acciones para prevenir su posible llegada.
¿De qué se trata? De una nueva plaga –que muy recientemente– llegó a la Argentina, por primera vez, y ataca en forma directa a la producción de uva y el proceso de vinificación. (Ver recuadro)
El alerta por la presencia de la plaga –conocida como “polilla de la vid”– en Mendoza, lo emitió ayer el Centro Regional Patagonia Norte del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Se estableció la emergencia fitosanitaria por la presencia del insecto y se informaron las medidas dispuestas para evitar su propagación.
Así es que a partir de ahora, entre otras medidas, se limitará el ingreso de maquinarias usadas, principal vehículo de la plaga, y sólo se permitirá su paso por el puesto de control zoofitosanitario en 25 de Mayo, La Pampa. Allí serán sometidas a un doble tratamiento de desinsectación, se informó.
La preocupación llegó el jueves, se indicó, tras la notificación que emitió el sistema de vigilancia del Programa Nacional de Prevención y Erradicación de Lobesia botrana sobre la detección de capturas simples en las zonas de cultivos de vid dentro del oasis centro y sur de Mendoza.
Ya en el 2010 los oasis productivos norte y este del territorio mendocino habían sido declarados como áreas controladas, y el organismo determinó ampliar el área reglamentada a toda la provincia para preservar las zonas cultivadas del resto del país.
“Hoy todo Mendoza está afectada”, explicaron las autoridades del Senasa en la región.
Por tal razón, se decidió implementar un sistema de vigilancia de alta sensibilidad y se extremarán las medidas de control para evitar el ingreso de la plaga a la región, que podría traer serios perjuicios económicos-productivos. En suelos rionegrinos y neuquinos el número de hectáreas en producción supera las 6.000, se destacó. Según se explicó, la propagación de la plaga se da por el movimiento o tránsito de fruta fresca de uva sin fumigar y por el movimiento de maquinaria usada sin lavar ni desinfestar fuera del área controlada. Así, los residuos de tareas de poda, restos de fruta en la planta, cajones, bines u otros elementos que se usen en la cosecha, se convierten en potenciales vías de dispersión.
ROCA (AR).- Los sistemas de vigilancia productiva en la región encendieron la luz de alarma. La cercanía de Lobesia botrana, una polilla de las uvas, en la Patagonia, obligó a establecer un alerta y poner en marcha una serie de “cuidados especiales” y acciones para prevenir su posible llegada.
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