Algunos vinos sanadores

Nico Visne, recomienda una serie de etiquetas, que según su visión están del lado de los vinos que curan.

AGENDA EXQUISITA

Nico Visne / @nicovisne

El contexto para poder sentir “algo” en el vino es clave. No importa si estas sumergido en un mar de brea o si la mala racha dura mas de lo debido.

El vino como la comida tienen efectos reparadores. Curan. Te salvan la vida si la herida es demasiado profunda y la cicatrizan. Comer y beber tiene un poder de mertiolate que ningún psicofármaco conoce. Y tenemos que confiar. Si no, no sirve.

Cocinar o lograr hacer que a uno le cocinen. Crear un pacto con alguien o simplemente con uno mismo.

Elegir vinos, probarlos todos o casi todos los que el estomago banque y el bolsillo permita. En ese abanico hay varios muchos vinos. Algunos serán puertas misteriosas que no nos lleven a nada, otros sin embargo serán pasadizos a lugares insospechados que regaran el camino de sorpresas.

De la cocina como herramienta sanadora hablaremos en otro momento.

Todos los fines o principios de año, hago unos apuntes sobre algunos vinos que me gustaron del año que se fue en este caso elegí etiquetas patagónicas y son apenas un puñado de vinos que tome durante un periodo y que ayudaron con ciertas cosas de manera casi milagrosa.

Malbec Reserva, Humberto Tronelli. Un gran vino de esta bodega de General Roca. Pura fruta. Su nariz, su boca. Es un jugo del mejor. La madera no solo que aporta un buen toque, nada explosivo levanta mucho los sabores a cerezas, arándanos y frambuesas. Me sorprendió y lo amé.

Viognier 2013, Bodega Del Fin Del Mundo, San Patricio Del Chañar. El vino perfecto para juntar todos los pedacitos de corazón esparcidos en el suelo. Este vino tiene la categoría de santo en mi escala de valoración. Es un vino con una fuerza arrolladora, luminoso.

Una acidez exacta. Un color increíble y un exponente de esta cepa que hace honor a su existencia.

De la misma bodega Merlot 2008. FIN. Un vino para convidar a quien pase. Llevese una copa y disfrútelo. Como un acto evangelizador, este vino existe en este mundo para que nunca olvidemos que el vino esta vivo y evoluciona todo el tiempo. Todo lo que esta maravillosa uva debe tener. Redondez absoluta. Un campo de algodones de azúcar y jugo de frutas rojas. Para nacer o morir, es un vino excelente.

Una edición limitada trajo a mi mundo un Syrah 2012. Lo tomamos terminando Agosto. Y le hicimos honor a la etiqueta. FIN. Un vino repleto de señales. Mucho mas cárnico, con notas minerales y un peso en boca interesante. Un vino para soltar y hacer foco desde lejos.

Pinot Noir 2009, Bodega Sánchez Carrillo, Peñas Blancas, Rio Negro. Volvieron al ruedo y encontraron un vino que según ellos data de 2009. Típico color de una cepa que ya todos sabemos lo bien que se da por estas zonas. En nariz notas de frutas leves y vainilla. Buena acidez, un vino de clase que guarda el espíritu latente de la identidad de los Carrillo. 10 meses de barrica americana y otros 14 estibando en botella. Para momentos de calma y reflexión, es un vino cauto. Viene bien.Muy bien.

Cabernet Franc 2012. Bodega Del Desierto, 25 de Mayo. La Pampa. Un vino encantador. Promotor de la felicidad y buen compañero a la hora de comer una milanesa napolitana. Del Desierto fue una de las primeras bodegas que plantó esta cepa en la Patagonia. Mucho pimiento verde. Especiado y con un toque frutado de bayas negras y pasadas.

Chardonnay 2012 edición limitada de Bodega Patritti, San Patricio del Chañar.

Cuando hay que navegar aguas pantanosas, nada mejor que una buena madera. Este vino lo es todo. Navegar liviano. En boca es una sutileza extrema. Mineral, herbáceo, licoroso. Es un vino para amarlo, posta. Tómalo y vas a saber lo que te digo.

De la misma bodega Primogénito Pinot Noir 2010, Hay mucho de esperanzador en este vino. Una cepa intensa, intermitente, de cuidado extra por encima del resto de los varietales de esta zona. Necesita viento y sol para explotar su sanidad y su fuerza arrolladora.

Este Pinot es un caldo concentrado, no invasivo, de taninos moderados y un final increíble. El roble es excelente. El vino superior.

Flor Del Prado Pinot Noir 2013. Un hermoso exponente que nació de un proyecto genuino y curioso. Poder subirse a la inercia de la historia de una etiqueta clave en el Valle rionegrino sin caerse y con estilo le suma puntos a un vino que de por si no necesita sumar nada porque todo lo tiene. Color Pinot. Frescura, buen final, evoluciona increíblemente minuto a minuto y de un día para el otro también.

Lo tomé con unas empanaditas de cordero , recuerdo que esa combinación fue genial.

Estos son solo un puñado de vinos que curan. Ojala la herida no sea profunda, ojala no exista. De todas formas, en caso de emergencia rompa el cristal de estos renglones y beba. Sino sanará hoy, sanará mañana.

Hasta la próxima.

Nico Visne / @nicovisne


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