Amigos de la víctima niegan la existencia del arma

Declararon los chicos que iban con Braian en el auto. Afirmaron que no iban armados como asegura Salas, el policía que disparó y lo mató. La audiencia fue a puertas cerradas.

Redacción

Por Redacción

Leonardo Petricio

NEUQUÉN (AN).- Cinco de los seis amigos que iban con Braian Hernández (14 años) la madrugada que el oficial Claudio Salas le disparó en la nuca provocándole la muerte, fueron contundentes ayer para rechazar la versión del imputado y de los dos camaradas que lo acompañaban, de que los jóvenes les habían apuntado con un arma. Ese es el argumento de los defensores para atenuar la acusación.

Salas está acusado de homicidio calificado, el hecho ocurrió el 19 de diciembre del 2012 en el barrio Cuenca XV.

El restante de los jóvenes que iba en el auto –el único mayor de edad– declarará hoy y, junto a la versión que den otros policías, completarán la ronda de testigos. Luego se harán los alegatos. La querella ya anticipó que pedirá prisión perpetua para Salas.

Ante un pedido de los padres de los chicos y por vigencia de la ley, los jueces Fernando Zvilling, Florencia Martini y Héctor Dedominichi resolvieron que los jóvenes declararan sin la presencia de público, de manera que fueron sus representantes y Elizabeth Hernández, madre de la víctima, los que transmitieron a la prensa sus declaraciones.

“Básicamente todos dijeron que no había ningún arma dentro del auto, y que no había ninguna razón para que Salas disparara”, sintetizó Federico Egea, querellante junto con María Acosta Meza.

Añadió que declararon que cuando Salas disparó “el auto ya estaba en fuga, que había superado la posición del móvil y que no había ningún elemento que permitiera pensar en una posible agresión de parte de ellos a los policías”.

En cuanto a la reacción que tuvieron cuando enfrentaron a los efectivos, los testigos dijeron que “se dieron cuenta de que era un móvil policial muy cerca, porque estaba estacionado con las luces apagadas y recién cuando ellos pasaron cerca las encendieron”.

El querellante señaló que relataron que “desde que los detuvieron, permanecieron como una hora tirados en el piso hasta que los llevaron a una sala sanitaria, todo el tiempo maltratándolos. De ahí los llevaron a la Comisaría del Menor, con el mismo tratamiento, y después a un calabozo”.

En cuanto al tratamiento que recibieron al ser detenidos, fue Elizabeth la más expresiva. “Los chicos destacaron el abuso que sufrieron todo el tiempo. Les pegaron y les decían que tenían que hacerse cargo del arma y de Braian, que estaba muerto”.

Remarcó que los defensores les preguntaron por qué habían huido cuando se bajaron del auto y que respondieron: “porque sabíamos que nos iban a cagar a palos”.

También declararon ayer el comisario Sergio Aravena, el agente Leandro Sáez, el oficial subinspector Ariel Elizondo y el perito, oficial principal, Marcos Bravo.


Leonardo Petricio

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