Análisis: El día final de las profecías y las sutilezas políticas

Continuidad o cambio.

Polarización provincial o discusión nacional.

Exposición multiplicada o misión retraida.

Aparato estatal en plena campaña o silencioso voto rechazo.

Estos repetidos dilemas tendrán resoluciones en la jornada de hoy.

Como siempre, cada voto combinará diferentes componentes. El resultado de la noche dejará pocos vencedores reales y muchos derrotados.

El oficialismo -liderado por Alberto Weretilneck- desplegó todo a su alcance para proseguir con Arabela Carreras. Su victoria daría finalmente sentido a Juntos y, también, cimientos para ese partido provincial, forjando otras figuras además del liderazgo del cipoleño.

Esa anhelada repitición oficialista está en riesgo por el frente opositor armado por Martín Soria. Su triunfo arruinaría el plan expansivo de Juntos, lo encumbraría en el poder y, también, fulminaría una generación de dirigentes peronistas en Río Negro, entre ellos, el senador Miguel Pichetto, su sector y, además, aquellos no tan suyos. Ellos, hoy, observan.

Nacionalizada o no, la elección rionegrina tendrá su propulsión política. Cambiemos lo sabe y, por eso, cayó en su pugna interna entre impulsar o desalentar a su candidata, Lorena Matzen, pensando en su propia existencia o, por el contrario, centrado en un voto útil en contra del FpV. Ocurre que este éxito seguiría erosionando -políticamente- al macrismo. Esa llamativa discordancia de Cambiemos ya generó desgarros y complicará su rearmado para el proceso parlamentario de octubre.

La sucesión de variadas profecías quedarán atrás hoy con el desenlace del pensar, del sentimiento o la conveniencia de quienes poco entienden de aquellas sutilezas políticas.


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