Ángel Mahler transforma imágenes en música

Hoy en el Teatro La Baita de Bariloche uno de los creadores del musical “Drácula” dirigirá a la Filarmónica rionegrina, que interpretará obras de sus autoría estrenadas recientemente.



La imagen de aquel niño de 6 años que dirigía con un palito de madera una orquesta imaginaria, en el patio de una casa de Villa Devoto, es un recuerdo que Ángel Mahler atesora. “Siempre quise dirigir una orquesta”, aseguró. Cincuenta años después, aún le cuesta explicar porqué se le metió esa idea en la cabeza.

“Hay momentos en que estoy dirigiendo y pienso en la oportunidad maravillosa que me dio la vida”, sostuvo. “Por eso, hay que tener mucho cuidado a veces con lo que se pide”, bromeó. “Desearlo es una cosa, pero hay que estudiar y prepararse, con el talento solo no sirve”, aclaró.

“Beethoven decía que el noventa y ocho por ciento era estudio y el dos por ciento, talento”, recordó Mahler.

“Lo lindo es que tu mensaje que te llevó años de estudio, de análisis, de preparación llegue a la gente”, explicó. “Lo que estoy viviendo hoy no lo habría logrado si no me hubiese preparado”, insistió.

Así comenzó la charla con el reconocido compositor y director que hoy a las 20 se presentará en Bariloche, junto a la Orquesta Filarmónica de Río Negro. La cita es el teatro La Baita y es un concierto gratuito.

“La verdad que estoy muy feliz con esta convocatoria”, explicó. Dijo que conoció a la orquesta rionegrina en un concierto que dieron hace pocos días en Ushuaia y destacó que se llevó “una grata sorpresa por el nivel de la orquesta”. “Los conocí en Ushuaia y los vi a todos con ganas de trabajar y salir adelante”, valoró.

Nuevas obras

Mahler adelantó que la idea es presentar hoy nuevas obras como la “Obertura de Esmeralda”, “Romanza para violín” y la “Sinfonía del fin del mundo”, que se estrenó en el Festival Internacional de Ushuaia.

Explicó que la “Sinfonía del fin del mundo” es una pieza que en cuatro movimientos describe la belleza natural de Ushuaia y sus alrededores.

Contó que está trabajando en una segunda sinfonía que se llama “Los glaciares” y toda su imponente belleza “por la cual nos conocen en el mundo”.

“Las imágenes me despiertan música”, sostuvo el compositor. Contó que para crear la “Sinfonía del fin del mundo” se inspiró en el canal del Beagle, en el Faro del Fin del Mundo, en los amaneceres de Ushuaia y en el entorno natural de ese rincón del país.

“En general me ha pasado últimamente que me inspira la belleza y el poder de la naturaleza”, comentó.

Encuentro. Mahler se llevó “una grata sorpresa por el nivel de la orquesta” rionegrina.

“Uno queda tan chico ante tanta belleza, como cuando admirás el glaciar Upsala. Es fabuloso y pensás que el hombre también es importante y que formamos parte de un mundo maravilloso”, destacó Mahler.

“Las cosas que no podemos dominar (de la naturaleza) que hacen que busquemos refugio y sentirnos tan pequeños, hacen que el ser humano tome dimensión de donde está parado”, describió. Y enfatizó que hay bellezas naturales que tal vez con el paso de las décadas ya no estarán.

Por eso, sostuvo que su deseo es que por intermedio de la música, “eso que una vez que está retratado en una composición, algún día alguien diga: este señor escribió sobre algo que existía”.

Dijo que su deseo es que “la gente me conozca en otra faceta”. Contó que el leimotiv central de todo lo que compone “es que la gente cuando se vaya a su casa recuerde la melodía”. Anunció que hoy habrá un bis con fragmento de su aclamada obra “Drácula”.

Una sociedad que funcione como un orquesta

Respecto de la situación social y económica que vive el país, Mahler planteó a modo de ejemplo que le gustaría que la sociedad funcionara como una orquesta.

“Hay secciones y todos tocan instrumentos diferentes, pero cuando se unen conmueven al público”, puntualizó.

“Una orquesta que suena bien es una de las cosas más lindas”, aseguró.

“En una orquesta lo único que uno quiere es el bien común, sonar bien, no importa si soy bajito o alto, de un partido político o de otro, no hay diferencias. Lo único que importa es estar en armonía”, destacó.

Valoró el apoyo del gobierno de la provincia a la Orquesta Filarmónica de Río Negro en estos tiempos de crisis, donde los recortes en los presupuestos están a la orden del día.

“A través de la cultura podemos cambiar un montón de cosas en la vida”, afirmó. “A través de la cultura podemos transformar la sociedad”, enfatizó. “Estuve en la función pública y estoy convencido de eso”, aseguró.

Cuando se le preguntó cómo impacta la crisis en la producción de actividades culturales, advirtió que como sociedad “no sé por qué tenemos problemas históricos como el de la inflación”.

“¿No sé por qué será? Porque realmente como país tenemos todo y tal vez es una culpa que tenemos que pagar”, planteó.

Sin mencionar al presidente Mauricio Macri, indicó que por regla general confía en el director.

“Si hay un director de orquesta recién cuando termina el concierto uno dice si le gustó o no le gustó. Por eso, cuando terminen estos años de gestión, la gente dirá si le gustó o no, si quiere cambiar de director y para eso están las elecciones”, opinó.

Mahler renunció en diciembre de 2017 al cargo de ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires tras una gestión de casi dos años. Dijo que no está arrepentido de su paso por la gestión pública.

“Fueron casi dos años de trabajo y, por ejemplo, el teatro Colón siempre funciona pero fue fantástico equilibrar las cuentas del Colón, fortalecer pequeños teatros que apuntalan la movida teatral independiente, porque son los que sostienen la actividad cultural en Buenos Aires”, afirmó.

Dijo que otro hecho que lo dejó satisfecho fue lograr que la gente vaya a los museos, a las bibliotecas. “Estoy muy feliz con todo lo que hemos conseguido, porque mucha gente por primera vez visitó la biblioteca de su barrio o fue al museo”, consignó.

Mahler valora a muchos compositores de distintas épocas, pero pondera, sobre todo, a los genios que vivieron entre los siglos XVII y XVII. Pero también valora a los contemporáneos.

Vivir de la música

Cuando se le preguntó a Ángel Mahler si es muy difícil en este contexto económico vivir de la composición, de la música, respondió: “Por el momento es imposible, pero yo siempre he vivido de la música”.

Explicó que ahora desarrolla una nueva faceta que es dirigir sus propias obras. “Comencé con esta experiencia hace seis o siete meses”, indicó.

“Y es lo que pretendo seguir haciendo. Es algo absolutamente nuevo”, sostuvo.

“Hoy es más difícil, encontrar músicos porque económicamente es imposible”, afirmó. Pero sostuvo que en su carrera ganó dinero pero haciendo algo que le apasionaba. “Nunca hice algo por ganar dinero, para mí primero está lo artístico. Hice la obra de los glaciares y a través de toda esa música auténtica y diferente porque es algo nuevo, seguramente a alguien le va a interesar”, sostuvo.

Herencia. Ángel comparte la música con su hijo Damián.

“Tengo dos hijos, de 30 y 28 años, Damián y Emanuel que me dicen que soy un caso raro”, comentó. Recordó que nació y se crió en Villa Devoto, y no tengo referentes dentro de mi familia vinculados a la música.

“El dinero es una consecuencia. Yo sé qué es lo ideal y voy a pelear por eso”, destacó Mahler. “No todos los músicos y compositores murieron de tuberculosis y en la miseria”, ironizó. Dijo que cuando compuso “Drácula” no pensó que iba a llegar a más de 3,5 millones de personas.

“Por eso, mis hijos me dicen que tuve una posibilidad en millones”, apuntó.


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