Perros y recitales: “A mí mejor dejame en casa”

Tienen un oído cuatro veces más agudo que el del humano. La música a volúmenes extremos les provoca daño auditivo, estrés y desorientación. Si vas a la Fiesta de la Confluencia no lo lleves.

Existe el viejo dicho: “la música calma a las fierras”, pero como muchos mitos que venimos arrastrando desde hace miles de años, esto también es necesario revisar.
Desde que se dio una vuelta de página en las viejas miradas sobre los animales domésticos, las mascotas o animales no humanos y se dejó de cosificarlos, surgieron nuevas tendencias sobre la convivencia del ser humano con ellos.

Algunos sostienen que les hace bien escuchar música, otros que no la decodifican como tal. Pero la discusión hoy no pasa por allí. Lo cierto es que si esa música registra un nivel alto de decibelios, el efecto que se produce va por el lado contrario.

Tal como le sucede al ser humano, escuchar música a volúmenes extremos, le puede ocasionar al perro pérdida auditiva. Ellos tienen un oído cuatro veces más desarrollado y fino que los hombres y al no poder decodificar como música, solo escuchan ruidos intensos que los estresan y les provocan desorientación y daño físico.

Es por eso que los profesionales veterinarios, recomiendan no subir el volumen en casa y mucho menos llevarlos a recitales o lugares donde la música sea estruendosa.

Ayer, arrancó la décima edición de la Fiesta Nacional de la Confluencia y es ya un clásico que muchas familias aprovechen el paseo para compartir con sus mascotas. Pero quedarse con ellas a los recitales que se brindarán por la noche no es lo más recomendable.

Desde la subsecretaría de Ciudad Saludable de la municipalidad de Neuquén iniciaron una campaña bajo el lema: “A mí mejor dejame en casa”.

Se pueden desorientar, asustar, alejarse de sus dueños y perderse, deshidratarse por el calor, sufrir algún accidente estresarse y jamás disfrutarán de haber visto uno de los grandes shows que vos sí vas a disfrutar. Mejor dejalo en casa.


De sus ancestros, los lobos


• Son capaces de detectar sonidos de entre 20 y 65.000 vibraciones por segundo mientras que el ser humano solo entre 20 a 20.000 oscilaciones por segundo.

• Pueden detectar sonidos a una distancia cinco veces mayor que nosotros y pueden sentir los sonidos de una tormenta a más de 10 kilómetros.

• Detestan los sonidos muy graves, muy agudos o muy fuertes. Hieren su sensibilidad, lastiman su oído.

No soportan los ruidos de los electrodomésticos, como batidoras, picadoras, aspiradoras; de los petardos y fuegos artificiales, de los truenos acompañados de tormentas, los disparos y las sirenas de policía, ambulancias y bomberos.


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