Ante la falta de señales, la economía china trae alivio

El dato final sobre el crecimiento en el segundo trimestre colmó las expectativas de los mercados, al menos por ahora.





Una historia de largo plazo

En la madrugada del viernes pasado se dieron a conocer los datos de la tasa de crecimiento de la economía china para el segundo semestre del corriente año, que fue del 7,6%. Es el resultado más bajo desde el primer trimestre del 2009. Si se toma la tasa anualizada para el semestre se obtiene un 7,8%, el cual se ubica casi dos puntos porcentuales por debajo del dato para el mismo período del año anterior (9,6%). Teniendo en cuenta que la tasa de expansión para los primeros tres meses había sido del 8,1%, entonces se estaría confirmando lo que todo el mundo ha dado ya por cierto: la innegable desaceleración del gigante asiático. En el primer trimestre del 2011 el dato para el PIB de China había sido de 9,7% y para el segundo trimestre del 9,5%. ¿Aplaudir o no? Por un lado muchos consideraron esta cifra como positiva, porque no ha sido demasiado mala (algunos analistas esperaban un dato menor) y avalaría las expectativas de que el gobierno chino continúe con la implementación de medidas de política económica expansivas para cumplir con la meta del 7,5% anual anunciado meses atrás. Al respecto otra noticia que generó entusiasmo fue la del Banco Popular de China exigiendo a las entidades financieras que inyecten más dinero a la economía real para promover la inversión en infraestructura (el Banco de Inglaterra y el Tesoro británico también han asumido una posición similar). Vale recordar que el gobierno había recortado los niveles de las tasas de interés en junio y julio de este año. En el marco de una estrategia orientada a sostener el nivel de actividad, desde noviem-bre del 2011 redujo en más de una ocasión los requerimientos de encajes para los bancos. Esta política monetaria expansiva tuvo un efecto casi inmediato sobre el sector inmobiliario, que en junio arrojó un aumento del 41% en el valor de las transacciones con respecto a mayo. De todas formas se sigue con atención la evolución de los indicadores por temor a que este rebote en el mercado implique un salto en los precios de las viviendas reviviendo fantasmas de meses pasados sobre una posible burbuja. El hecho de que la segunda economía del mundo mantenga este tipo de políticas constituye una buena noticia para aquellos países y empresas que mantienen un estrecho vínculo comercial con el dragón rojo, en especial los sectores de productos agrícolas y metales básicos. Europa En España pasó otra semana signada por el debate sobre la política de austeridad que anunciara el primer ministro Rajoy, la cual difiere casi en su totalidad con las promesas electorales de hace poco más de siete meses. En este tema están quienes opinan que si no se efectúan es malo, y quienes afirman que de implementar el ajuste la situación empeorará y prolongaría la recesión. Este contexto así como la siempre presente desconfianza que predomina en el mercado por la trayectoria de la economía española se vieron reflejados en el IBEX (Bolsa de Madrid) que terminó con una caída semanal del 1,41%, a pesar de haber registrado una leve suba del 0,5% en la última jornada. En lo que se refiere a la deuda de los países periféricos, la tensión en dicho mercado se mantuvo en parte gracias a la decisión de Moody’s Investors Service de rebajar la calificación crediticia de la deuda italiana a Baa2 desde A3, y además mantiene una perspectiva negativa. Claramente los bonos soberanos de España e Italia no fueron afectados por la cumbre europea del 29 de junio pasado y continúan en niveles elevados. Por un lado algunos países como Alemania colocan deuda a rentabilidades que pueden incluso llegar a ser negativas, lo cual puede indicar que hay inversores que están aceptando una pequeña pérdida apostando a una eventual ruptura del euro. Por el otro lado, economías como Italia y España deben afrontar tasas elevadísimas mientras atraviesan una grave situación macroeconómica y planifican medidas de ajuste fiscal en un marco de recesión. Muchos analistas se preguntan cuánto tiempo llevará salvar la divergencia. Estados Unidos De acuerdo a las minutas de la Fed difundidas el jueves pasado, habrían posiciones divididas con respecto a la posibilidad de un próximo QE. En este punto hay que preguntarse si la Fed tiene todavía capacidad de afectar las expectativas e impactar sobre la economía real. O bien un eventual QE III terminará convirtiéndose en una nueva inyección de liquidez para que ganen los mercados sin producir cambios importantes en el empleo y nivel de actividad. Por otra parte, la tasa de los bonos del Tesoro norteamericano se está moviendo en torno al 1,5%, lo cual podría significar que los agentes económicos tienen una mayor aversión al riesgo o esperan un escenario macro más complicado y por tanto buscan refugio en estos títulos. A esta altura lo único seguro es que en los próximos años muchos países deberán vivir al borde de la cornisa, atendiendo a lo que ocurra no sólo en Estados Unidos, Europa y China sino también en las economías emergentes. (Redacción Central)


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