Arabela Carreras entre dos frentes
PANORAMA RIONEGRINO
El gobierno rionegrino pagará el lunes 29 de junio 100 millones de pesos de intereses de títulos de deuda emitidos en marzo del año pasado para financiar gastos corrientes, mientras termina de negociar con los acreedores internacionales que tienen en su poder los bonos en dólares del Plan Castello, a los que les propuso cambiarles los papeles por otros y posponer los vencimientos de capital que operan a partir de 2023 a razón de 100 millones, pero de dólares, por año.
La asistencia nacional le permitirá a la Provincia llegar a la mitad del año sin la convulsión social que generaría no tanto el pago desdoblado del aguinaldo, sino especialmente los atrasos salariales.
La Provincia tiene realidades tan lejanas en sus núcleos poblados que se hace sumamente complejo tomarla como una unidad. En los dos valles superiores del río Negro, la zona andina, la Línea Sur y la costa atlántica hay particularidades sociales, económicas y políticas muy específicas.
Viedma vive tranquila por ahora sin casos de covid-19 (tuvo el primero de la provincia y ahí se frenó), pero si hay problemas financieros que afecten el pago de salarios habrá zozobra y protesta. La actividad pesquera y la producción ganadera dan buenas noticias, aunque el peso del empleo público en esa zona es enorme.
La cosecha de cebolla en el Valle Medio, con precios más bajos que el año pasado, arrancó, y esta vez con mano de obra local por la imposibilidad de las migraciones de los “golondrinas”.
El Alto Valle termina la temporada con números que, sin ser los mejores, no son malos.
En cambio, Bariloche hace tres meses que no puede sacarle recursos a su “monocultivo”, el turismo. No cayeron las ventas, se redujeron a cero. Tarde, la gobernadora Arabela Carreras llegó esta semana al convencimiento de que su ciudad es la más castigada de la provincia por la cuarentena. Se lo hicieron ver sus empresarios (comerciantes, hoteleros, operadores turísticos), cuya sempiterna queja sobre la ayuda a “el Valle” en detrimento de la cordillera volvió a ponerse sobre la mesa (más bien, sobre la pantalla de sus videollamadas).
El gobierno provincial reperfila la deuda en dólares y patea vencimientos de capital para adelante, mientras hace malabares para juntar los recursos de sueldos y aguinaldos.
El senador Alberto Weretilneck, que aún maneja algunas áreas del gobierno con pisadas tan suaves como puede para no herir susceptibilidades, terció entre los gremios de Bariloche, el área de Trabajo de la Provincia y el gobierno nacional para que los trabajadores temporarios que este invierno no serán llamados cobren una compensación.
Viedma y Carmen de Patagones restringieron sus contactos a través del puente nuevo, pero cerraron un anillo en torno de las dos ciudades por más que pertenezcan a provincias diferentes. Le dieron prioridad al concepto de comarca.
En el otro extremo de la provincia, Chubut le había puesto obstáculos al ingreso de personas desde El Bolsón que conforma junto a Epuyén, El Hoyo y Lago Puelo una comarca con lazos laborales, culturales, económicos y sociales demasiado fuertes como para separarse. Lo entendieron sus intendentes, que el viernes llegaron a un acuerdo.
Pero el aglomerado urbano más poderoso de la región es el que conforman los departamentos Confluencia, en Neuquén, y el Alto Valle de Río Negro, especialmente en la sección del eje de la ruta 22 que va de Plottier a Fernández Oro.
La crisis económica avanza con mayor fuerza en Bariloche que en el resto. No bajaron los ingresos, se redujeron a niveles cercanos a cero; sin turistas no hay dinero.
Cipolletti y la capital neuquina conforman un bloque de admirable integración interprovincial.
Sin Cipolletti, Neuquén no tendría a una de sus más grandes luchadoras, Neomí Labrune; se habría perdido el aporte de médicos que fueron claves a finales del siglo pasado y, aunque está por verse si fue un beneficio, el MPN debería haber prescindido de unos cuantos ministros.
Las largas filas para cruzar el puente son una tortura innecesaria. Un anillo más amplio habría permitido mantener los controles por fuera de un núcleo de ciudades. Entre las pocas certezas que se tienen sobre la covid-19 sobresale una: no le interesan los límites.