Argentina, cada vez más desigual

Se conocieron los datos de la distribución del ingreso para el primer trimestre del año. La estadística muestra que se amplió la brecha entre los que más tienen y los más postergados, y que existe un enorme deterioro en la matriz de ingresos.

Desigualdad. Unos mucho y otros nada, es el flagelo que azota la economía argentina.

La estadística acerca de la distribución del ingreso para el primer trimestre de este año fue dada a conocer esta semana por el Indec, y la certeza deja es que el entramado social se deteriora progresivamente, lo cual se agrava a raíz del impacto de la pandemia.
Crecimiento y desarrollo son dos dimensiones que caracterizan la economía de un país. La primera es el incremento de la producción de bienes y servicios que experimenta la economía a lo largo del tiempo. La segunda refiere a la forma en que ese crecimiento se traduce en una mejora progresiva de la calidad de vida de los habitantes de ese país.
La distribución del ingreso, o en otras palabras, la forma en que una economía distribuye el producto de lo que genera a lo largo del tiempo, es un elemento clave en relación al desarrollo. Si una porción importante de la población se encuentra postergada en el acceso al producto que genera la economía, el camino al desarrollo es más empinado.
Los datos conocidos esta semana son preocupantes en tanto revelan que la economía argentina es cada vez más desigual, y que la pobreza avanza cada vez sobre una porción mayor de la población argentina.

Una distribución cada vez más desigual implica a largo plazo un deterioro progresivo del tejido social y el incremento de los indicadores de pobreza.


Uno de los indicadores utilizados para cuantificar la distribución del ingreso es el Índice de Gini. Si el mismo es más cercano a 1 (uno), ello equivale a una distribución más desigual. Si por el contrario es más cercano a 0 (cero), la distribución es más igualitaria. El coeficiente de Gini para el primer trimestre de 2021 fue en Argentina de 0,445, mientras que para el cuarto trimestre de 2020 la medición había arrojado 0,435. Significa que la distribución de hoy es más desigual que la de 2020. A ello se suma que tras el máximo registrado en el segundo trimestre del año pasado (0,451), las últimas dos mediciones habían mostrado una reducción del Gini (una mejora en la distribución).
No obstante el informe oficial ofrece otros elementos concretos que revelan el deterioro progresivo en la distribución y el tejido social. Del mismo surge que el 10% de mayores ingresos se apropia del 32,4% del ingreso total de la economía, mientras que el 10% de menores ingresos solo recibe el 1,4%. Hasta el cuarto trimestre del año pasado, los primeros recibían el 31,7% y los segundos el 1,5%. La traducción es bien sencilla: entre el final de 2020 y el inicio de 2021, el cambio en la distribución implica que los más ricos son un poco más ricos y los más pobres un poco más pobres.
Otra lectura para tales datos, es la brecha de ingresos. Hasta diciembre de 2020, la brecha entre el ingreso promedio del 10% de la población con mayores ingresos y el del 10% de la población con menores ingresos, era de 21,13 veces. Esa distancia se extendió hasta 23,14 veces en la primera medición de 2021.
La estadística permite confirmar además un dato ya conocido, pero no por ello menos preocupante, y es el referido al mercado laboral y a la fragilidad de ingresos que atraviesa una porción mayoritaria de la población. El informe de Indec revela que para la población total de la EPH (Encuesta Permanente de Hogares), el ingreso familiar per cápita promedio en el primer trimestre de este año fue de $25.284.

Una clave para destrabar el deterioro progresivo de la distribución, es recomponer el entramado productico y el empleo formal.


El informe explica además que entre la población de la EPH que cuenta con ingresos (sean los mismos laborales o no laborales), el ingreso medio es de $42.394. Agrega no obstante, que el ingreso medio de los varones es de $48.570, mientras que el de las mujeres llega solo a $36.123, lo que deja a la vista la brecha de género que persiste en cuanto a las remuneraciones en el mercado laboral.
Al analizar por deciles, resulta que entre el 10% de la población de menores ingresos, el ingreso familiar per cápita promedio es de $3.574, mientras que entre el 10% de mayores ingresos, llega a $82.002. Asimismo, se observa que el 60% de la población ostenta un ingreso familiar per cápita promedio inferior a los $20.549.
En este sentido, el dato quizá más crudo surge al cruzar los datos precedentes con los de la valoración de la canasta básica que realiza el propio Indec. El mismo indica que en el mes de marzo una persona adulta necesitaba de $19.700 al mes, para no ser considerado pobre en Argentina, y que la suma necesaria para no ser indigente ascendía a $8.312.
Implica que según los datos oficiales publicados esta semana, hay un 60% de la población argentina que tiene serias dificultades para reunir mes a mes los recursos necesarios para escapar a la pobreza, y un 20% que lucha por eludir la indigencia, es decir, para poder comer.

Datos

23,14
Es la brecha de ingresos que existe entre el 10% de mayores ingresos y el 10% de menos ingresos.
60%
La porción de la población argentina que no logra reunir los ingresos necesarios para satisfacer la canasta básica y escapar a la pobreza.

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