Cambiemos: otro duro frente de tormenta para Macri

En medio de la crisis económica, el presidente enfrenta un abierto desafío interno de la diputada Carrió por la situación judicial de la expresidenta Kirchner. Además, la UCR lo obligó a dar una nueva marcha atrás en el tema tarifas. Una coalición debilitada.

13 oct 2018 - 23:30

En plena crisis, Cambiemos vivió, por estos días, uno de los momentos más tensos de su interna política. El epicentro, una vez más, estuvo en la diputada Elisa Carrió y un nuevo conflicto con el ministro de Justicia, Germán Garavano, -un enfrentamiento de varios meses- que llegó al punto inédito de que un oficialista amenace con pedir el juicio político a un funcionario de su gobierno. Lilita divide aguas: están los más contemplativos y aquellos que, hartos, piden al presidente que de una vez llame al orden. Al nuevo episodio de Carrió, se sumó el pago extra del gas: con la decisión ya tomada, el radicalismo propuso públicamente frenarlo y hubo que dar marcha atrás. La medida del secretario de Energía, Javier Iguacel, molestó dentro mismo del Ejecutivo y el Pro, donde algunos aseguran que “más o menos cortó solo”. La UCR, distendida luego de que el gobierno hiciera caso a sus críticas, vuelve a pedir lugar en la toma de decisiones: el viernes tiene cumbre partidaria.

Tensiones internas, Cambiemos las tuvo siempre, más visibles que la de otros gobiernos quizás por su carácter de “coalición”, quizás por la desmesura de algunas figuras. Pero esta vez Carrió parece haber pasado la raya, apuntó directo a la figura de Macri: “Perdí la confianza en el Presidente”, lanzó. Tres situaciones habían molestado a la diputada: tres funcionarios que respaldaba en la AFIP, por su rol en la investigación a los empresarios K, fueron desplazados; faltó apoyo en el Congreso y Carrió no pudo asumir en la comisión bicameral de Control del Ministerio Público; y el ministro Garavano criticó el uso de las prisiones preventivas y afirmó que no era bueno la detención de un ex presidente.

Lo que iba a ser la foto de reconciliación -un acto en el CCK- no lo fue: un beso protocolar y nuevas declaraciones fuertes de Carrió: dijo se amigaría con el Presidente “cuando lo saque a Garavano”. Luego bajó el tono, dijo que “bromeaba” y avisó que posponía el pedido de juicio político al ministro, que iba a hacer el viernes.

La actitud de Carrió volvió a molestar en el Ejecutivo, incluso a los acostumbrados, sobre todo porque esta vez apuntó directo al presidente: dos ministros, Carolina Stanley y Alejandro Finocchiaro, criticaron sus palabras. Para el radicalismo, la figura de Carrió es incómoda: algunos son más indulgentes -como el jefe de bloque de Diputados, Mario Negri- y otros ya no toleran sus exabruptos, como el jefe del partido y gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, y el cofundador de la coalición, Ernesto Sanz, según cuentan en la UCR.

Sobre el juicio político, no hay gran preocupación: en gobierno consideran que no hay fundamentos legales, y que el poder de Lilita no está en su peso en el Congreso, sino en todo caso en su influencia sobre la opinión pública. No sólo sería un pedido de juicio político a un ministro del gobierno propio, sino uno sin respaldo de la oposición a ese gobierno: el PJ no iría -ven en Nación- en contra de quien plantea el mismo criterio respecto al enjuiciamiento de legisladores.

En paralelo, se desató el escándalo del pago retroactivo del gas. En gobierno hay quienes aseguran que la decisión, que se conoció el viernes pasado por el boletín oficial, fue inesperada incluso para Marcos Peña y el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, que hubieran preferido discutir su implementación y negociar adentro. No faltaron pases de factura.

La medida, una vez más, tomó por sorpresa al radicalismo, que tras el escándalo y la amenaza opositora de una sesión especial para voltearla, planteó una propuesta para frenarla: “No hubo ni reunión interna. Tomar medidas, sin conversarlas, está probado que trae dificultades y retrocesos. Si nos enteramos por el boletín, o por periodistas, es lógico que después las tensiones se hagan públicas”, dice una alta fuente del radicalismo.

Tras el nuevo desencuentro, cuentan en el partido, el radicalismo pidió al Ejecutivo volver a tener presencia en las reuniones de Gabinete, que con la reforma ministerial se comprimió. La UCR tenía antes la presencia de Negri y el jefe del bloque de senadores, Luis Naidenoff, pero sólo participan ahora los presidentes de Cámaras, Pinedo y Monzó. El partido sí tiene presencia en la “mesa política”, que se conformó en la crisis cambiaria para descomprimir las tensiones internas, pero no tuvo mucha actividad: “Es que la mesa funcionó poco, se convocará cada tanto, el tema es que perdimos presencia en las periódicas del Gabinete, y la idea es recuperarla”, dice la fuente.

La UCR tendrá su cumbre el viernes y sábado, con los jefes de bloque, de partido, y los presidentes de los 24 distritos. Iba a ser en Mendoza, pero se pasaría la sede a Buenos Aires ya que el jueves se trata el Presupuesto en el Congreso. Habrán reclamos de mayor protagonismo en el gobierno.

Carrió volvió a pedir la salida de Garavano y desafió la autoridad de Macri. Desde el gobierno le dijeron que nadie pone condiciones al presidente.
La UCR tendrá su cumbre el fin de semana con los jefes de bloque, de partido y titulares de los 24 distritos. Habrá reclamos.
Lipovetsky: “Son discusiones para dar en el marco interno”

P-¿Después de estas semanas, de Carrió, Cambiemos está solido?

R-Sí, por supuesto. Viendo la tradición de la política argentina, con partidos tan verticales, cuesta entender a veces que adentro de un espacio pueda haber críticas a viva voz. En realidad cuando aparecen este tipo de manifestaciones no es para quebrar Cambiemos, en ese marco yo creo que la coalición está muy fuerte. Encontramos una manera distinta de funcionar fuera del gran verticalismo, que genera debates internos que ayudan a mejorar las políticas. Hoy hay una manera distinta de poder discutir las diferencias.. pasó ahora con el tema del gas que algunos no estuvimos de acuerdo con la medida y lo pudimos decir y encontramos una manera superadora.

P-Ahora, ¿puede un miembro de la coalición pedir el juicio político de un ministro de su gobierno?

R-No, a ver... es una propuesta equivocada, sobre todo desde lo legal, no es causal de juicio político una declaración periodística. Estaba dentro de la lógica, para quienes conocemos a Carrió, que ella pudiera plantear algunas cuestiones que planteó. Ahora, el pedido de juicio político es un error. A veces algunos preferimos que estas discusiones, más en un momento difícil para el país, se den más en el marco interno, no tanto a través de los medios, pero no las interpretamos como intentos de quebrar Cambiemos.

P-¿Puede avanzar?

R-No, porque no tiene sustento legal, y Garavano es un ministro que ha trabajado mucho en contra de la impunidad, impulsó las leyes de inclusión de la figura del arrepentido, la responsabilidad empresaria, la ley de extinción de dominio... está clara la gran tarea del ministro y por eso ha sido absolutamente ratificado por el presidente Macri. Se ha trabajado mucho para renovar la justicia y cubrir los juzgados vacantes en el Consejo de la magistratura.

Cambiemos: otro duro frente de tormenta para Macri
Lipovetzky, diputado (Pro)
Juan Manuel López: “Es un debate intenso y útil”

P-Carrió dijo que rompía y que no, que confía en el presidente y que no. ¿Cuál es la verdadera?

R-Es su estilo, pidió perdón por sus formas, pero está convencida de lo que dijo. No es la primera vez que hay tensiones, y las supimos resolver. Esta vez nombró al presidente, hablo de confianza, que se limita a la relación con la Justicia, pero se puede recuperar. Macri, el nuevo gobierno, habilitó que muchas causas prosperaran porque se dejó de intervenir en la Justicia. Ahora, cuanto más avanza la justicia más resistencia hay, por eso este momento es clave y por eso Lilita salió a marcar la cancha.

P-¿Cambió eso, sea Angelici o no, ve más incidencia del gobierno en la Justicia?

R-Es una actitud de alerta, para que, no sólo Angelici, también el PJ, gobernadores, intendentes, empresarios, jueces, no interfieran.

P-Habla de un hecho más de tensión. ¿Cuál es límite de ruptura?

R-No veo hoy algo de lo que no se pueda volver: casos de corrupción, pedidos de impunidad... No veo eso, ni riesgos de ruptura, veo un debate intenso y útil.

P-¿El juicio a Garavano va a prosperar? Quedo pospuesto o...

R-Por unos días. Si prospera no depende sólo de nosotros, reunir mayorías para un juicio político siempre es difícil, pero no queremos dejar de ejercer esa facultad

P-¿Cuáles son las causales?

R-Cuatro: no es sólo la opinión del ministro, es el contexto y el aval al fallo a favor de Menem, que sabía que salía al otro día, fallo que dictó, entre otros, el padre de un funcionario de Garavano, Mahiques; también la instrucciones que dio en el juicio de encubrimiento AMIA; la asesoría que tiene de la ex jefa de los fiscales bonaerenses acusada de encubrir un crimen, Falbo; la incidencia en el fuero contencioso administrativo donde se digitan concursos con gente ligada a inteligencia. Causales que merecen un juicio político.

Cambiemos: otro duro frente de tormenta para Macri
López, diputado (CC)
Buenos Aires

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