Invierno en la Patagonia: el protector solar también es parte del equipo
Muchos viajeros preparan la ropa térmica, las botas y los guantes antes de salir hacia la Patagonia, pero se olvidan de un elemento clave. Aunque haga frío o el cielo esté nublado, la radiación UV aumenta en la montaña y puede provocar quemaduras en pocas horas.
La nieve refleja gran parte de la radiación solar, por lo que proteger la piel es un paso indispensable durante las actividades al aire libre. Foto gentileza.
Mientras miles de turistas preparan sus vacaciones de invierno en la Patagonia, la lista de imprescindibles suele incluir campera impermeable, primera capa térmica, guantes, gorro y antiparras. Sin embargo, hay un producto que todavía muchos dejan afuera del bolso: el protector solar.
Seis de cada diez argentinos no usan protector solar en invierno
La idea de que solo hace falta usarlo en verano sigue muy instalada. El 59% de los argentinos no utiliza protector solar todos los días, a pesar de que la radiación ultravioleta está presente durante todo el año, según datos difundidos por empresa especializada en dermocosmética La Roche-Posay.
En la montaña, además, la exposición es todavía mayor. La nieve funciona como un enorme espejo natural y puede reflejar hasta el 80% de los rayos ultravioleta, incrementando el impacto de la radiación sobre la piel. Por eso, quienes pasan varias horas esquiando, haciendo snowboard, caminatas con raquetas o simplemente disfrutando de un centro de nieve tienen un riesgo mucho más alto de sufrir quemaduras, incluso cuando el termómetro marca temperaturas bajo cero.
«La radiación UV está presente los 365 días del año e impacta sobre la piel incluso en invierno o en días nublados. La protección solar diaria es una de las herramientas más importantes para prevenir el fotoenvejecimiento, la aparición de manchas y reducir el riesgo de cáncer de piel«, explica la dermatóloga Marilina Zabalo (MN 111660).
Protector solar: por qué el hábito sigue sin instalarse
El problema, dicen los especialistas, es que muchas personas siguen asociando el protector con el calor. Otras directamente dejan de usarlo porque no les gusta la textura de algunos productos, el brillo que dejan sobre la piel o la sensación oleosa.
Por eso, una de las principales tendencias en dermocosmética apunta a desarrollar protectores cada vez más livianos, con color o en formatos como sérum y stick, pensados para integrarse a la rutina diaria e incluso facilitar la reaplicación durante una jornada de esquí o snowboard.
Los dermatólogos recuerdan que aplicar protector antes de salir del alojamiento no alcanza. Si la permanencia al aire libre se prolonga, es recomendable renovarlo cada dos horas y prestar especial atención a las zonas que más se queman en la montaña: nariz, pómulos, labios, orejas y cuello.
Así como nadie imaginaría subir a una pista sin abrigo impermeable o sin antiparras, el protector solar debería formar parte del equipo básico para disfrutar de la nieve. En invierno el frío se siente, pero el sol también.
Tres errores frecuentes con el protector solar
- Pensar que en invierno no hace falta usarlo.
- Aplicarlo solo una vez por la mañana.
- Creer que los días nublados protegen de la radiación UV.
Mientras miles de turistas preparan sus vacaciones de invierno en la Patagonia, la lista de imprescindibles suele incluir campera impermeable, primera capa térmica, guantes, gorro y antiparras. Sin embargo, hay un producto que todavía muchos dejan afuera del bolso: el protector solar.
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