“Argentinos del Norte, el fin de un ciclo y de un proyecto”
Finalizaba el año 1991 cuando Tomás Ibañez, junto a un grupo de colaboradores, encabezaba la nueva Comisión Directiva del club Argentinos del Norte, a la que me sumo como presidente de subcomisión de fútbol en marzo de 1992. Comenzó allí un nuevo ciclo para esta institución tan representativa de la ciudad de General Roca, llena de esfuerzos (como desde el comienzo de su historia), pero también llena de sueños e ilusiones por lograr. Un cambio realmente de fondo en el club, con muchos proyectos y, como siempre, pocos recursos. Eso nunca fue un obstáculo para quienes representaron al “Norte” a lo largo de su historia, mucho menos lo sería para Tomasito, un dirigente incansable y con una capacidad de trabajo admirable. Poco a poco Argentinos del Norte cambiaba su fisonomía y también su filosofía de trabajo, donde el respeto por el otro era central, no importaba el cargo o puesto de trabajo que le tocara, lo importante era que esa función fuera relevante para el club. Fue a partir de allí que el estadio del barrio Tiro Federal tuvo iluminación, fue sembrado su campo de juego, tuvo riego por aspersión, arreglo de sus vestuarios y del alambrado olímpico, la construcción de una pista de speedway que fue orgullo del Alto Valle, modificaciones y arreglos en la sede de calle Villegas y tantas otras que llevaron muchísimo esfuerzo de unos pocos (como siempre) y el apoyo también escaso (casi como siempre). En diciembre de 1997 y después de una desgastante y ardua tarea que nunca dejó de incluir sueños que quizás en las charlas hasta altas horas de la madrugada sabíamos que eran casi imposible de realizar –pero a la que no renunciamos nunca–, Tomasito deja la presidencia del club, haciéndome cargo de la misma a partir de ese momento. Pero es a mediados de ese año 97 cuando Ibañez logra convencer a Mario Neri para que se haga cargo de las inferiores del club (en este caso, de la 5ª división), marcando un antes y un después en la historia de la institución en lo que respecta al fútbol de menores. Comienza allí un trabajo codo a codo con Mario, convencidos de que teníamos un proyecto y que a la larga tenía que dar sus frutos. Y vaya si dio frutos. En Agosto de 1999, con esos mismos chicos que Mario dirigió en quinta el año anterior, Argentinos del Norte de su mano sale campeón de la Liga Confluencia después de treinta y un años, una de las mayores satisfacciones y alegrías de mis quince años de dirigente. A partir de allí, tres años consecutivos ganó el derecho a participar en el Argentino B, única institución de la liga hasta ese momento, que lo ganó en el campo de juego. La creación de la escuelita de fútbol “Golazo”, cuyo resultado fue nada más y nada menos que ser campeón de dos mundialitos (2002 y 2004). Ningún equipo de la Patagonia lo había logrado, y ni hablar de la cantidad de campeonatos de la Liga con distintas divisiones. El convenio con la CAI de Comodoro Rivadavia fue resultado del trabajo en el semillero de Argentinos, la posibilidad de los chicos de probarse en otros clubes y, lo que parecía un sueño, en el humilde predio de nuestro club, la presencia de exjugadores profesionales como Fillol, Spíndola y Bonggiovani mirando a nuestros chicos para que también ellos pudieran soñar con un futuro mejor. Lo que significó para Argentinos del Norte tener a un expresidente como Tomás Ibañez, presidente de la Liga Deportiva Confluencia, y a Sebastián Salomón, jugador de su semillero, en el fútbol profesional. El tiempo y la emoción me hacen olvidar otro montón de anécdotas y logros, pero no importa, creo haber recordado los que vivirán por siempre en mi memoria. Al hincha, esa persona incondicional en el acompañamiento y apoyo de sus jugadores, y a los tantos colaboradores anónimos, esos que no salen en los medios, pero que sin ellos sería imposible llevar a cabo un proyecto serio. Pero como todo ciclo inexorablemente se cumple, creo que el fin de éste se produjo el 11 de octubre del 2013 con la muerte de Mario Neri, un monstruo de pensar, crear y construir. El “Gordo” guardó en su bolsillo ese proyecto que con tanto trabajo y sueños ayudó a crear y acompañó durante 16 años, sin contar los que dio como jugador. Y se marchó. Gracias, Mario. A vos y a todos los dirigentes que pasaron por Argentinos del Norte dejando su impronta. La historia de las instituciones la hacen los hombres de bien, pero ellos pasan y las instituciones quedan. Espero que al fin de este cliclo –como yo lo llamo– le sigan otros mejores, con ideas y sueños nuevos, para que Argentinos del Norte pueda cumplir algún día otros setenta y tres años de vida institucional. Rodolfo R. Romero, DNI 11.857.903 – Roca
Rodolfo R. Romero DNI. 11.857.903- Roca
Finalizaba el año 1991 cuando Tomás Ibañez, junto a un grupo de colaboradores, encabezaba la nueva Comisión Directiva del club Argentinos del Norte, a la que me sumo como presidente de subcomisión de fútbol en marzo de 1992. Comenzó allí un nuevo ciclo para esta institución tan representativa de la ciudad de General Roca, llena de esfuerzos (como desde el comienzo de su historia), pero también llena de sueños e ilusiones por lograr. Un cambio realmente de fondo en el club, con muchos proyectos y, como siempre, pocos recursos. Eso nunca fue un obstáculo para quienes representaron al “Norte” a lo largo de su historia, mucho menos lo sería para Tomasito, un dirigente incansable y con una capacidad de trabajo admirable. Poco a poco Argentinos del Norte cambiaba su fisonomía y también su filosofía de trabajo, donde el respeto por el otro era central, no importaba el cargo o puesto de trabajo que le tocara, lo importante era que esa función fuera relevante para el club. Fue a partir de allí que el estadio del barrio Tiro Federal tuvo iluminación, fue sembrado su campo de juego, tuvo riego por aspersión, arreglo de sus vestuarios y del alambrado olímpico, la construcción de una pista de speedway que fue orgullo del Alto Valle, modificaciones y arreglos en la sede de calle Villegas y tantas otras que llevaron muchísimo esfuerzo de unos pocos (como siempre) y el apoyo también escaso (casi como siempre). En diciembre de 1997 y después de una desgastante y ardua tarea que nunca dejó de incluir sueños que quizás en las charlas hasta altas horas de la madrugada sabíamos que eran casi imposible de realizar –pero a la que no renunciamos nunca–, Tomasito deja la presidencia del club, haciéndome cargo de la misma a partir de ese momento. Pero es a mediados de ese año 97 cuando Ibañez logra convencer a Mario Neri para que se haga cargo de las inferiores del club (en este caso, de la 5ª división), marcando un antes y un después en la historia de la institución en lo que respecta al fútbol de menores. Comienza allí un trabajo codo a codo con Mario, convencidos de que teníamos un proyecto y que a la larga tenía que dar sus frutos. Y vaya si dio frutos. En Agosto de 1999, con esos mismos chicos que Mario dirigió en quinta el año anterior, Argentinos del Norte de su mano sale campeón de la Liga Confluencia después de treinta y un años, una de las mayores satisfacciones y alegrías de mis quince años de dirigente. A partir de allí, tres años consecutivos ganó el derecho a participar en el Argentino B, única institución de la liga hasta ese momento, que lo ganó en el campo de juego. La creación de la escuelita de fútbol “Golazo”, cuyo resultado fue nada más y nada menos que ser campeón de dos mundialitos (2002 y 2004). Ningún equipo de la Patagonia lo había logrado, y ni hablar de la cantidad de campeonatos de la Liga con distintas divisiones. El convenio con la CAI de Comodoro Rivadavia fue resultado del trabajo en el semillero de Argentinos, la posibilidad de los chicos de probarse en otros clubes y, lo que parecía un sueño, en el humilde predio de nuestro club, la presencia de exjugadores profesionales como Fillol, Spíndola y Bonggiovani mirando a nuestros chicos para que también ellos pudieran soñar con un futuro mejor. Lo que significó para Argentinos del Norte tener a un expresidente como Tomás Ibañez, presidente de la Liga Deportiva Confluencia, y a Sebastián Salomón, jugador de su semillero, en el fútbol profesional. El tiempo y la emoción me hacen olvidar otro montón de anécdotas y logros, pero no importa, creo haber recordado los que vivirán por siempre en mi memoria. Al hincha, esa persona incondicional en el acompañamiento y apoyo de sus jugadores, y a los tantos colaboradores anónimos, esos que no salen en los medios, pero que sin ellos sería imposible llevar a cabo un proyecto serio. Pero como todo ciclo inexorablemente se cumple, creo que el fin de éste se produjo el 11 de octubre del 2013 con la muerte de Mario Neri, un monstruo de pensar, crear y construir. El “Gordo” guardó en su bolsillo ese proyecto que con tanto trabajo y sueños ayudó a crear y acompañó durante 16 años, sin contar los que dio como jugador. Y se marchó. Gracias, Mario. A vos y a todos los dirigentes que pasaron por Argentinos del Norte dejando su impronta. La historia de las instituciones la hacen los hombres de bien, pero ellos pasan y las instituciones quedan. Espero que al fin de este cliclo –como yo lo llamo– le sigan otros mejores, con ideas y sueños nuevos, para que Argentinos del Norte pueda cumplir algún día otros setenta y tres años de vida institucional. Rodolfo R. Romero, DNI 11.857.903 - Roca
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