Arístides Vargas, compromiso con la memoria
El actor, director y dramaturgo mendocino recorrerá la zona con “Nuestra señora de las Nubes” y brindará un seminario del 14 al 16, en el Instituto Universitario Patagónico de Artes.
Teatro
Arístides Vargas (1954) llegó desde Ecuador junto a María del Rosario “Charo” Francés, para presentar “Nuestra Señora de las Nubes” con fuertes dosis de poesía, humor y melancolía, sobre la temática del destierro, del lugar de la solemnidad y la tragedia con una perspectiva universal pero simultáneamente relacionada con lo que ocurrió en nuestro país.
“Nuestra Señora de las Nubes” nació como segunda parte de una trilogía del exilio, que se abrió con “Flores arrancadas a la niebla” y cerró con “Donde el viento hace buñuelos”. Además de presentarla el miércoles 15 en el Centro Cultural de Cipolletti, el 16 en Casa de la Cultura de Roca, el 17 en El Zaguán de Plottier, el 19 en el Teatro de la Barda de Río Colorado, todos a las 21:30 y el sábado 18 a las 22 en La Hormiga Circular de Villa Regina, Arístides dictará el seminario “Memoria y olvido en la acción dramática” en Instituto Universitario Patagónico de Artes de Roca del 14 al 16, para actores, actrices, directores y estudiantes de teatro.
– Los antiguos teatristas trashumantes hacían sus representaciones en poblaciones de un circuito rural con obras que exponían su modo de mirar el momento, de leer su tiempo. Vos y Charo viven de gira permanente.
– Como bien decís, es una actividad relacionada con la tradición del teatro, la gira. Caída en desuso porque el actor en estas épocas actuales es mucho más sedentario, pertenece a la ciudad, es tranquilo, un tanto aburguesado, término que también está desempleado. Nosotros la hemos reivindicado siempre como parte activa del quehacer teatral y de la constitución de la profesión. Especialmente con “Instrucciones para abrazar el aire”, le prometimos a Chicha (María Isabel Chorobik de) Mariani (una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo), un texto relacionado con la necesaria recuperación de su nieta (Clara Anahí apropiada a los tres meses de vida durante la última dictadura militar), llevarlo por la mayor cantidad de pueblos y ciudades de la Argentina y así lo estamos haciendo. También es un compromiso personal con nuestro arte, con personas y búsquedas concretas. Empezamos el recorrido en Jujuy y hasta Trelew, hemos pasado por Buenos Aires, Paraná, Cuyo…
Este es uno de los pocos países con un circuito, elaborado y pensado por el Instituto Nacional del Teatro, tan sustancial para los teatristas. Por lo general, los tours incluyen grandes ciudades y nosotros estamos un poco mal acostumbrados a ir a Madrid, a Barcelona, a París o Londres y venir aquí recorriendo tantos lugares es como devolvernos al lugar de donde somos, donde nos sentimos importantes y necesarios; ahí donde el teatro llega a cuenta gotas y las manifestaciones artísticas son escasas…
-También llegan algunas producciones comerciales, pero la función de las puestas que ustedes llevan adelante, es otra. Se relaciona con la memoria, con ayudar a reconstruirla, con colaborar en la búsqueda de una identidad usurpada, robada, con estimular la reflexión y recordar que el tema no se ha agotado y hay que seguir buscando…
-Sí… Fundamentalmente hacemos un teatro relacionado con la ética, que pone sobre la mesa problemas de las personas. Claro que no los más cotidianos porque el arte opera más con las cuestiones excepcionales de la gente que vive en comunidad. Por lo tanto hay un marco social que nos sostiene. Además, a diferencia de la música, en el teatro parece dar lo mismo que venga una compañía comercial que haga comedia u otra con algo más serio. Cuando el público va asimilando espectáculos diferentes, forma criterio y eso también es parte del trabajo teatral, colaborar en la búsqueda más profunda de su convivir en sociedad. El teatro es un laboratorio donde nos mostramos lo difícil que es vivir en comunidad entre los seres humanos. Y por otro lado, es el que hemos escogido hacer, sin desmerecer otras formas.
-¿Cómo es recibido, qué comentarios recogen cuando concluye la obra?
-La gente se queda después de la función, nos espera, nos habla como si quisiera que siguiéramos trabajando sobre lo planteado en el escenario. Ahora, lo que podamos decir luego es mucho más pobre… Cada vez que se intenta explicar lo hecho, se lo empobrece. Muchos van al teatro esperando reírse, que le hagan chistes, comedias, que le cuenten cuentos. No se plantean vivir momentos de emoción y cuando ocurre, lo agradecen y eso me parece extraordinario. Es impresionante la cantidad de espectadores que nos espera hasta en la calle para seguir hablando sobre lo que hicimos.
Después de actuar, intentamos salir de la función que, desde la perspectiva técnico-actoral, no termina cuando concluye la obra sino cuando se abandona el universo con el cual hemos estado trabajando. Cuando las emociones, la sensibilidad y los sentidos vuelven a su lugar y medianamente podemos dormir. A veces, los jóvenes nos ven y no imaginan que aún tengamos dificultades escénicas, después de cuarenta años en las tablas.
Eduardo Rouillet
Teatro
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