Los primeros en medir la Norpatagonia
Durante la colonia y por sus conocimientos de náutica, los pilotos navales estuvieron quizás entre los más capacitados para “navegar” la pampa; por esta razón muchos se desempeñaron como “pilotos de mensura”, los agrimensores de la época. No resulta así extraño que Basilio Villarino y Bermúdez, piloto de la Real Armada, quien ya había mensurado estancias en lo que hoy es Uruguay, pueda ser considerado uno de los precursores de la actividad en la región teniendo en cuenta sus mediciones, que aunque expeditivas, nos legaron una de las primeras representaciones de la región basada en mediciones de campo propias. Casi medio siglo más tarde, en 1833, estas mediciones expeditivas fueron profundizadas, en parte, por el navegante y astrónomo italiano Nicolás Descalzi, quien también aparece firmando planos de mensura en el Río de la Plata. Pero lo más destacado de ese año es que también llega el agrimensor Feliciano M. Chiclana, el primero con tal título que aparece en lo que hoy es nuestra región. Este “pobre agrimensor a quien obligo a trabajar día y noche” –carta de Rosas a Tomas Guido– no sólo realizó los que serían los primeros amojonamientos de “suertes de estancias” sobre el río Colorado inferior, sino que también midió a cadena las principales rutas recorridas por las columnas rosistas, entre ellas, el gran triángulo Médano Redondo – El Carmen – Encarnación ( hoy Choele Choel ), tarea en la que ocupó 59 días de intensa labor. En la actualidad, sobre el Colorado medio, un casi perdido topónimo regional –el “Codo de Chiclana”– evoca el paso y el trabajo de aquel primer agrimensor. Si bien sobre los ríos Negro y Chubut, previo a la campaña de 1879, los agrimensores Cristian Heusser y Julio V. Díaz efectuaron algunos trabajos sobre sus cursos inferiores, no fue sino con posterioridad a aquel hecho cuando se iniciaron las labores masivas de mensura en los nuevos territorios. En tan sólo ocho años y apoyados al este en el meridiano V se trazaron, al norte de los ríos Negro y Neuquén, 24 secciones, una superficie equivalente a las provincias de Entre Ríos y Corrientes juntas. Esta fue, en parte, la labor de aquellas “quince comisiones de agrimensores” a las que hacía referencia, en 1882, el presidente Julio Roca en su primer mensaje al Congreso. Los protagonistas de aquellos trabajos pueden hoy rescatarse de aquellas viejas mensuras: Rómulo Otamendi, J. Carvalho, Juan Cagnoni, Telémaco González, Pedro Freund, Octavio Pico y Saturnino Salas, entre otros. Quedaban así fraccionados los nuevos territorios en secciones y éstas, a su vez, divididas en lotes de 4 leguas que conformaron la base del actual trazado rural al norte del río Negro. Estos lotes quedaron materializados por mojones esquineros que precedieron, solitariamente en la inmensidad de estos territorios y por varios años, a los alambrados, elemento que en la planicie norte rionegrina comienza recién a tenderse con la llegada del ferrocarril y el denominado proceso de “desmerinización” de las pampas. Por entonces las dificultades que se presentaban a las comisiones de trabajo no eran pocas; al temor fresco a las partidas indígenas se agregaba la adversidad de un medio poco conocido y hostil. Comentando aquellos tiempos, hacia 1938 el ingeniero Héctor Pellejá relataba que “los ingenieros y agrimensores que hicieron mensuras en esa época tenían que poseer, además de su título universitario, fortaleza y predisposición para soportar con éxito esas largas campañas.” Como ejemplo de aquellas dificultosas tareas puede referirse la mensura encomendada a los ingenieros Edgardo Moreno y Carlos Encina en lo que por entonces se conocía como “El Triángulo”, sector extra andino comprendido entre los ríos Neuquén y Limay. Según relata don Juan M. Raone, éstos inician sus tareas partiendo desde Mendoza, pero la pérdida de animales, el retiro de peones y el duro invierno de 1882 los obligó a replegarse a Fuerte General Roca. El mismo agrimensor–ingeniero Carlos Encina, destacado profesional, docente universitario y poeta porteño, afectado de pulmonía en plena campaña, abandona las tareas muy enfermo, falleciendo a los 44 años a bordo del vapor Río Negro en el trayecto entre Fuerte General Roca y Choele Choel. De todos modos la tarea no quedó inconclusa; vía Patagones, reiniciaron los trabajos con más suerte, legándonos como complemento invalorable de estas labores las casi doscientas fotografías de los lugares recorridos, entre ellas, las primeras del interior neuquino. Con los años, estas mensuras masivas fueron complementándose con la cobertura de áreas más aisladas y alejadas, conformando la base de futuras colonias agrícolas o pastoriles como las que buscaron organizarse sobre territorios que cubrían el ferrocarril del Estado, sobre la actual Línea Sur, o la zona cordillerana, por caso la Colonia Nahuel Huapi. Sobre nuestro valle y alentados por las posibilidades del riego, distintos proyectos de colonización alientan el parcelamiento de aquellos lotes iniciales, colonias en el valle superior, o terrenos aún no mensurados, como por caso los terrenos fiscales de la isla de Choele Choel, donde después de no pocas dificultades burocráticas se decidió su destino agrícola. Entonces el agrimensor Federico Coelho de Meyrelles trazó las actuales quince secciones –incluida la Isla Chica– entre 1896 y 1899, base sobre la que, luego del fallecimiento del agrimensor Meyrelles, el ingeniero Eliseo Schieroni generará las chacras de 100 ha que fueron, finalmente, entregadas a la colonización agrícola. Escasas palabras éstas para recordar los primeros y sacrificados pasos de la agrimensura regional, labor casi desapercibida pero que siempre tuvo un valor fundamental, primeramente –al restarle misterios a la pampa y autoridad a los baqueanos– garantizando las marchas tierra adentro; más tarde contribuyendo al fraccionamiento de estos espacios infinitos para entregarlos al desarrollo agrícola o ganadero, y al presente, lo que le hace conservar su importancia de siglos, porque continúa sirviendo de base para relacionar ordenadamente a la sociedad con el espacio que ésta ocupa. Bibliografía principal: Raone J. M. La Primera mensura en el Territorio de “El Triángulo” y sus históricas fotografías. A. N.de la H.1986 Rosas J M; Diario de la Expedición al Desierto. Plus Ultra. 1965. La Nueva Era, 1938
23 DE ABRIL – DÍA DEL AGRIMENSOR
Omar Norberto Cricco
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