“Ruta 22, ¿fantasía o realidad?”

Redacción

Por Redacción

Hace 12 años, por primera vez el expresidente Néstor Kirchner anunció en San Antonio Oeste la puesta en marcha del proyecto de la autovía Ruta 22 entre Chichinales y Cipolletti, algo así como un centenar de kilómetros que sin dudas jerarquizaría al Alto Valle. Dos años más tarde, en un aniversario de General Roca reafirmó aquel anuncio que reiteró poco después en una visita a Cipolletti. No se han ahorrado promesas de esta hoy impostergable obra, aunque en los hechos, apenas concretada menos de un tercio (Chichinales-Godoy). El resto del trabajo se ha traducido en “amontonar tierra en las banquinas” (Cipolletti-Fernández Oro), como dijo una vez Martín Soria, poblando de tanques esas zonas a modo de advertir a los conductores. Sin embargo, hace dos años que la obra allí quedó paralizada. Y desde esa zona a Roca, ningún atisbo de continuar en serio con el emprendimiento. Tibios movimientos de maquinarias en sectores de Huergo, Mainqué y Cervantes dan la impresión de que es poco el interés que se demuestra con proseguir trabajando. Cuesta entender que pasados tantos años sea tan poco lo hecho. Tampoco parece excusa muy firme como para paralizar el proyecto las desavenencias surgidas con el municipio de Roca, por cómo sería la futura ruta en el sector de dicha ciudad. Cuesta entender que ni siquiera en la “década ganada” –con tanto dinero disponible– se haya podido traducir en realidades lo que en su momento pareció un sueño posible, cercano y colmado de expectativas. Es triste ver que eso ocurre acá, cuando en países vecinos el desarrollo vial tiene un impulso fantástico y es llevado a cabo en corto tiempo. O en provincias argentinas, como las cercanas Mendoza y San Luis, que han construido excelentes autopistas en rutas troncales que favorecen a una mayor seguridad para el tránsito. Sin embargo, la 22 sigue siendo vetusta, muy peligrosa, no sólo por la imprudencia de los conductores– que tiene su porcentaje apreciable–, sino por un creciente aumento en el movimiento de vehículos y un estado de la calzada que en algunos sectores es desastroso. Mientras todo ello ocurre, las promesas siguen. Y en este sentido, el principal portavoz ha sido el nuevamente candidato a gobernador Miguel Pichetto, con varios anuncios convertidos en falsas promesas. Uno de los últimos, el 10 de agosto del 2014, en este mismo diario “Río Negro”, anunció una “pronta presencia de máquinas trabajando” y la posibilidad de que en el 2015 fuera la misma presidenta Cristina Fernández quien inaugurara toda la autovía. Quizá el senador tenía demasiada ilusión o una información interna errónea. Porque el tiempo pasa y debería tener en cuenta que le queda poco a ese plazo hipotético que ya será imposible de cumplir. Una promesa más, como tantas acerca de esta Ruta 22 y el gran proyecto de ensanche, transformado hoy en una fantasía y muy lejos de la realidad. Qué pena… Alfredo Celani DNI 7.945.791 Roca

Alfredo Celani DNI 7.945.791 General Roca


Hace 12 años, por primera vez el expresidente Néstor Kirchner anunció en San Antonio Oeste la puesta en marcha del proyecto de la autovía Ruta 22 entre Chichinales y Cipolletti, algo así como un centenar de kilómetros que sin dudas jerarquizaría al Alto Valle. Dos años más tarde, en un aniversario de General Roca reafirmó aquel anuncio que reiteró poco después en una visita a Cipolletti. No se han ahorrado promesas de esta hoy impostergable obra, aunque en los hechos, apenas concretada menos de un tercio (Chichinales-Godoy). El resto del trabajo se ha traducido en “amontonar tierra en las banquinas” (Cipolletti-Fernández Oro), como dijo una vez Martín Soria, poblando de tanques esas zonas a modo de advertir a los conductores. Sin embargo, hace dos años que la obra allí quedó paralizada. Y desde esa zona a Roca, ningún atisbo de continuar en serio con el emprendimiento. Tibios movimientos de maquinarias en sectores de Huergo, Mainqué y Cervantes dan la impresión de que es poco el interés que se demuestra con proseguir trabajando. Cuesta entender que pasados tantos años sea tan poco lo hecho. Tampoco parece excusa muy firme como para paralizar el proyecto las desavenencias surgidas con el municipio de Roca, por cómo sería la futura ruta en el sector de dicha ciudad. Cuesta entender que ni siquiera en la “década ganada” –con tanto dinero disponible– se haya podido traducir en realidades lo que en su momento pareció un sueño posible, cercano y colmado de expectativas. Es triste ver que eso ocurre acá, cuando en países vecinos el desarrollo vial tiene un impulso fantástico y es llevado a cabo en corto tiempo. O en provincias argentinas, como las cercanas Mendoza y San Luis, que han construido excelentes autopistas en rutas troncales que favorecen a una mayor seguridad para el tránsito. Sin embargo, la 22 sigue siendo vetusta, muy peligrosa, no sólo por la imprudencia de los conductores– que tiene su porcentaje apreciable–, sino por un creciente aumento en el movimiento de vehículos y un estado de la calzada que en algunos sectores es desastroso. Mientras todo ello ocurre, las promesas siguen. Y en este sentido, el principal portavoz ha sido el nuevamente candidato a gobernador Miguel Pichetto, con varios anuncios convertidos en falsas promesas. Uno de los últimos, el 10 de agosto del 2014, en este mismo diario “Río Negro”, anunció una “pronta presencia de máquinas trabajando” y la posibilidad de que en el 2015 fuera la misma presidenta Cristina Fernández quien inaugurara toda la autovía. Quizá el senador tenía demasiada ilusión o una información interna errónea. Porque el tiempo pasa y debería tener en cuenta que le queda poco a ese plazo hipotético que ya será imposible de cumplir. Una promesa más, como tantas acerca de esta Ruta 22 y el gran proyecto de ensanche, transformado hoy en una fantasía y muy lejos de la realidad. Qué pena… Alfredo Celani DNI 7.945.791 Roca

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