Vivir, amar y explorar el norte neuquino: así fue la épica bajada en esquí de tres amigos en el cerro Corona
Salieron de madrugada y conquistaron la cumbre a 2992 metros a puro pulmón, sin aerosilla y con ocho grados bajo cero. La historia de Mario, Brian y Pepe, tres apasionados por la montaña que cumplieron su gran sueño en la cordillera neuquina.

Parados en lo más alto del cerro Corona, a 2992 metros sobre el nivel de mar, se tomaron unos minutos para contemplar las maravillas que se extendían en el horizonte de cuento del norte neuquino: los vallecitos, los copos blancos sobre los pinos, los picos nevados y más allá los pueblos. Minutos después de las dos de la tarde, Huinganco, Andacollo, El Alamito y Los Miches brillaban con el sol de invierno que había aparecido justo a tiempo tras un amanecer nublado en el norte de la Patagonia, Detuvieron también la mirada en las siluetas de los volcanes que cortan el aliento, como el Tromen y su cráter cortado a cuchillo de este lado de la cordillera y los Nevados de Chillán del otro. “Vamos todavía”, dijo Mario Calfulén (39) y abrazó a sus dos compañeros de aventuras: Brian Muñoz (27) y Pepe Ledda (29), ambos nacidos y criados en el Alto Neuquén, a 470 km de la capital provincial.
Habían arrancado a la madrugada, cerca de las seis, cuando todavía era noche cerrada con el plan de hacer cumbre pasado el mediodía, Partieron con cinco grados en la base y la trepada fue lenta, por la nieve blanda, el hielo y las paradas técnicas para cambiar de raquetas a crampones y de crampones a raquetas. Una vez en la cumbre, el abrazo, la alegría y esa vista 360° difícil de empardar pese a los ocho grados bajo cero. Todavía faltaba lo mejor: bajar el Corona esquiando, lo que soñaban los tres. No olvidarán todo lo que pasó después de que iniciaran el descenso sobre las tablas
Alma de montañistas
Apasionados por el trekking, la escalada y el esquí, se habían propuesto un épico desafío. ¿Qué los motivo? La respuestas hay que buscarla en sus historias.
Brian nació en Andacollo, pero se radicó hace 10 años en Manzano Amargo, una maravilla de mil habitantes rodeada de picos nevados sobre la Ruta Provincial 54, que serpentea entre las montañas y los puestos de veranada de los crianceros. Fotógrafo y realizador audiovisual, hoy hace el curso de guía de pesca y cinco años atrás se lanzó al mundo del snowboard de la mano de su maestro Mario Calfulen. Y una vez que se subió a la tabla nunca más quiso bajarse.
Es un esquí en estado puro, sin medios de elevación: para tirarse, primero hay que trepar. A puro pulmón, los dos sostienen la Escuela de Esquí Alto Neuquén, donde aprenden los chicos de la zona. “Me maravilla este lugar, su gente, su natural, su increíble potencial”, dice.

Mario (le dicen Macu) es de Junín de los Andes. Criado entre la nieve y los cerros nevados, en 2005 ingresó como soldado voluntario al Ejército, que lo envió a aprender a esquiar en Chapelco para poder cumplir con las misiones en la montaña. Luego fue instructor en el cerro de San Martín de los Andes y hace 19 años se radicó en Manzano Amargo, de donde nunca más quiso irse y se gana la vida como albañil.
Inquieto, se capacitó para ser prestador de cabalgatas y guía de rafting, pero su pasión más profunda es la montaña, con experiencias en volcanes como Lanín, Domuyo, Tromen y otros picos del norte neuquino. “Cada uno me enseñó algo diferente”, dice.

Pepe es de Andacollo y ama tanto esa geografía como sus dos amigos. “La montaña no es solo un lugar para hacer deporte, es el lugar donde crecí, donde encontré una forma de vida”, dice.
Después de las primeras experiencias supo que había encontrado lo que quería ser: decidió formarse y hoy es guía de trekking, escaladas, ascensiones y travesías en el norte neuquino, con cursos realizados de primeros auxilios y rescate en ambientes agrestes, entre otros.
Una épica bajada esquiando en el cerro Corona
¿Cómo fue el descenso? Así lo relata Brian: “Algo increíble, lo disfrutamos mucho porque el escenario era impresionante. No fue todo sobre las tablas, porque en tramos había hielo en la cumbre y la zona de la canaleta y bajamos con crampones».

Continúa: «El resto sí fue disfrute puro, tratando de alargar lo más posible la bajada, de unas dos horas. La nieve estaba un poco blanda a la vuelta y tuvimos que cambiar al final a raquetas. Después se hizo de noche y alrededor de las 19 horas cambiamos a linternas y raquetas para asegurar la visibilidad y seguridad. Vivimos un día que no vamos a olvidar”, dice y se despide: ya es tiempo de encender el fuego y esperar a sus dos amigos para planificar la próxima aventura.
Que equipos llevaron
- Brian Muñoz recomienda hacer esta travesía con guías habilitados. Ellos tres llevaron:
- Crampones
- Casco
- Piqueta
- Cuerdas
- Arneses
- Raqueta
- Botiquín
- Handy
«Siempre nos movemos en la montaña y disfrutamos y respetamos sus tiempos», dice Brian.
Cómo llegar
El cerro Corona está a 5 km de Huinganco, uno de los encantadores pueblos del norte de la provincia, a 470 km de Neuquén Capital.
Qué hacer en el norte neuquino
- Conocer Varvarco: recorrer sus miradores y paisajes de montaña, con los ríos Neuquén, Varvarco y Nahueve como protagonistas.
- Visitar el Domuyo: acercarse al Área Natural Protegida donde se encuentra el techo de la Patagonia.
- Llegar a las Lagunas de Epulauquen: descubrir el área que conserva el único bosque de robles pellín de la provincia.
- Hacer trekking: internarse por antiguos caminos de crianceros, mesetas, arroyos y formaciones rocosas. Hay propuestas de distinta dificultad y duración.
- Probar los sabores del norte: chivito, empanadas, pan casero, tortas fritas, quesos artesanales y conservas.
- Conocer la vida de los crianceros: acercarse a la trashumancia y a las historias de las familias.
Cuánto cuesta volar a Chos Malal desde Neuquén y alojarse en Manzano Amargo
- Vuelos a Chos Malal (a 61 km de Huinganco): la venta de pasajes se realiza en el sitio web americanjet.com.ar. Como referencia, la tarifa para volar el 21/9 desde Neuquén capital y volver el 24/9 es de 279.996 pesos, para un viaje de 45 minutos.
- La Hostería Manzano Amargo ofrece habitaciones a $130.000. @hotelesdelneuquen
Más info: https://www.instagram.com/brianpatagoniafilms/

Parados en lo más alto del cerro Corona, a 2992 metros sobre el nivel de mar, se tomaron unos minutos para contemplar las maravillas que se extendían en el horizonte de cuento del norte neuquino: los vallecitos, los copos blancos sobre los pinos, los picos nevados y más allá los pueblos. Minutos después de las dos de la tarde, Huinganco, Andacollo, El Alamito y Los Miches brillaban con el sol de invierno que había aparecido justo a tiempo tras un amanecer nublado en el norte de la Patagonia, Detuvieron también la mirada en las siluetas de los volcanes que cortan el aliento, como el Tromen y su cráter cortado a cuchillo de este lado de la cordillera y los Nevados de Chillán del otro. “Vamos todavía”, dijo Mario Calfulén (39) y abrazó a sus dos compañeros de aventuras: Brian Muñoz (27) y Pepe Ledda (29), ambos nacidos y criados en el Alto Neuquén, a 470 km de la capital provincial.
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