Artistas despiden con mucha tristeza a León Ferrari

“No era complaciente, pero siempre fue muy tierno. Fue un hombre muy fuerte, iluminado y un militante comprometido con lo humano, aún en lo más cotidiano”, coinciden en resaltar. Opinan Eduardo Stupía, Marta Minujín, Renata Schussheim y Andrés Dupra.

Redacción

Por Redacción

LA CULTURA DE DUELO

Artistas como Eduardo Stupía, Marta Minujín y Renata Schussheim y el guionista y director nacional de Artes Visuales Andrés Duprat despidieron con mucha tristeza a León Ferrari, que murió esta madrugada a las 92 años, y recalcaron tanto su dimensión humana como su trascendental obra y legado artístico.

Eduardo Stupía, que conoció al artista en la Feria Arco de Madrid en 2010, donde Ferrari ganó el premio al mejor envío individual, sostuvo que León “fue un ejemplo muy potente de un lenguaje rico, extraordinariamente fértil y contundente y al mismo tiempo y con la misma intensidad reflejaba una postura política”.

En cuando a su personalidad, el artista plástico dijo que “Ferrari era muy generoso en la mirada que nos daba sobre lo que hacíamos. No era complaciente, pero siempre fue muy tierno. Fue un hombre muy fuerte, iluminado y un militante comprometido con lo humano, aún en lo más cotidiano”.

Para Stupía, su obra está dirigida a examinar “las categorías de lo humano, él tenía una receptividad espiritual y una gran agudeza, entendía como venías, cómo era tu perfil. Es una pérdida tremenda”.

Lo que nos queda de León es “la obra que hizo en cada uno de nosotros. Fue un hombre que atravesó 50 años de trabajo y palpó el pulso de cada época, donde el carácter del prójimo atravesaba su obra. El comprendía al otro de una manera muy integral. Es un paradigma absoluto, modelo y referencia ética”, concluyó.

Por su parte, Marta Minujín subrayó: “Me parece terrible su muerte. Fue un grande como pocos artistas, de ultra vanguardia, Los cuadros que hacía con una caligrafía de un lenguaje inventado eran extraordinarios”.

“Fue un gran, gran artista y su obra se reconoció tardíamente en el mundo. Para mí, es el artista argentino más grande”, reiteró la creadora de “La Menesunda”, que contó que se conocieron en Nueva York donde expusieron juntos. “Tenía una mirada abierta, era un joven y su muerte es una gran pérdida para la Argentina. La plástica lo llora”.

La artista, escenógrafa, diseñadora e ilustradora, Renata Schussheim, dijo con honda tristeza: “Es tremendo, es gente que no se reproduce. León era un tipo increíble, una persona encantadora y estoy triste, muy triste que no esté más”.

Schussheim definió la obra de Ferrari como “coherente, inteligente, llena de humor, como era él. No había interferencia en lo que proyectó como obra y en lo que era como persona. Gracias al despiole que se armó en el Centro Cultural Recoleta, su obra se cotizó y él alcanzó a vivir con bienestar y reconocimiento”.

Duprat, director nacional de Artes Visuales y guionista del documental “Civilización” sobre Ferrari (2012) era un amigo muy cercano. “Era una persona absolutamente íntegra como pocas. Tenía una coherencia interna ejemplificadora. Era buen padre y abuelo, amigo y colega, una de las personas más generosas que conocí”.

De su dimensión humana, Duprat destacó que “si bien Ferrari sufrió mucho en varios períodos de su vida, siempre fue muy positivo, alguien que ayudaba a que uno saque lo mejor de sí mismo: un maestro, una gran persona y un grandísimo artista”.

“Su legado artístico es enorme, fue muy prolífico e hizo obra muy diferente, tenía facilidad para poder decir a través de las artes: Desde la obra clásica, el arte abstracto hasta lo absolutamente político. Creía en un arte vinculado con la sociedad y estaba contra la idea del arte como práctica de élite que no tiene consecuencias en la realidad”, señaló Duprat.

Agencias


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