Asaltaron un galpón y cubrieron la fuga a tiros 11-4-03

Redacción

Por Redacción

La policía actuó con rapidez. Mientras un grupo recolectó datos en el galpón, otros uniformados lograron la detención del presunto autor. FERNANDEZ ORO (AC).- No fue una tragedia de pura casualidad. Dos sujetos con sus rostros cubiertos asaltaron ayer un galpón de empaque de Fernández Oro, gatillaron en falso apuntando a una empleada y se llevaron los 18.000 pesos de los sueldos. En su huida, los delincuentes dispararon contra los empleados que los perseguían, esta vez con proyectiles en sus revólveres, con tanta fortuna que no hirieron a nadie. Horas después, la policía detuvo a uno de los asaltantes y recuperó el dinero. A las 10.30 de la mañana, en el galpón de empaque de la empresa Fadec, ubicado en la avenida Cipolletti y Rivadavia, había unos cuarenta empleados cumpliendo sus labores. En una oficina hecha de tabiques de madera, una empleada de entre 45 y 50 años, se dedicaba a pagar, uno a uno y en efectivo, los sueldos de los trabajadores. Cuando les había entregado el dinero a entre cinco y seis empleados (de los 40 que integran el turno), ingresaron al galpón dos hombres con gorras, bufandas y anteojos oscuros. El sitio es amplio, abierto y tiene un gran playón entre el portón y el galpón propiamente dicho. Nadie les dio demasiada importancia a los visitantes, quizás porque es común que desconocidos entren a la empresa. Uno se metió en la oficina mientras el otro se quedó en la puerta de ese ambiente tabicado, de cara a las instalaciones. Del otro lado de un pequeño mostrador, estaba la empleada administrativa. Le pidieron el dinero y la mujer accedió al pedido pero, al parecer, los delincuentes sabían que había más. Efectivamente, en un lugar de la oficina estaban los valores para pagar sueldos a los trabajadores del otro turno, dijeron fuentes de la investigación. Debe ser porque la mujer negó que existiera más dinero en el lugar que los asaltantes la intimidaron con sus armas. La mujer sufrió un shock nervioso y luego perdió parcialmente el conocimiento cuando la encañonaron y apretaron el gatillo. Por suerte ningún proyectil salió del arma, pero el susto fue enorme. Los empleados no saben muy bien cómo se dieron cuenta que se estaba cometiendo un asalto y que el botín era nada más ni nada menos que el dinero de sus sueldos. Por ello salieron a correr a los gritos a los ladrones. Fue entonces que los delincuentes dispararon sus armas, con tan buena suerte que dos proyectiles dieron contra los portones, sin herir a nadie. A las dos horas, la policía ya sospechaba que al menos uno de los asaltantes se escondía en una vivienda del barrio IPPV. Esperaron la orden de allanamiento de la Justicia y entraron. Los policías de la comisaría de Fernández Oro detuvieron a un joven de 28 años y con domicilio en Neuquén. Tenía entre sus ropas los 18.000 pesos del botín.


La policía actuó con rapidez. Mientras un grupo recolectó datos en el galpón, otros uniformados lograron la detención del presunto autor. FERNANDEZ ORO (AC).- No fue una tragedia de pura casualidad. Dos sujetos con sus rostros cubiertos asaltaron ayer un galpón de empaque de Fernández Oro, gatillaron en falso apuntando a una empleada y se llevaron los 18.000 pesos de los sueldos. En su huida, los delincuentes dispararon contra los empleados que los perseguían, esta vez con proyectiles en sus revólveres, con tanta fortuna que no hirieron a nadie. Horas después, la policía detuvo a uno de los asaltantes y recuperó el dinero. A las 10.30 de la mañana, en el galpón de empaque de la empresa Fadec, ubicado en la avenida Cipolletti y Rivadavia, había unos cuarenta empleados cumpliendo sus labores. En una oficina hecha de tabiques de madera, una empleada de entre 45 y 50 años, se dedicaba a pagar, uno a uno y en efectivo, los sueldos de los trabajadores. Cuando les había entregado el dinero a entre cinco y seis empleados (de los 40 que integran el turno), ingresaron al galpón dos hombres con gorras, bufandas y anteojos oscuros. El sitio es amplio, abierto y tiene un gran playón entre el portón y el galpón propiamente dicho. Nadie les dio demasiada importancia a los visitantes, quizás porque es común que desconocidos entren a la empresa. Uno se metió en la oficina mientras el otro se quedó en la puerta de ese ambiente tabicado, de cara a las instalaciones. Del otro lado de un pequeño mostrador, estaba la empleada administrativa. Le pidieron el dinero y la mujer accedió al pedido pero, al parecer, los delincuentes sabían que había más. Efectivamente, en un lugar de la oficina estaban los valores para pagar sueldos a los trabajadores del otro turno, dijeron fuentes de la investigación. Debe ser porque la mujer negó que existiera más dinero en el lugar que los asaltantes la intimidaron con sus armas. La mujer sufrió un shock nervioso y luego perdió parcialmente el conocimiento cuando la encañonaron y apretaron el gatillo. Por suerte ningún proyectil salió del arma, pero el susto fue enorme. Los empleados no saben muy bien cómo se dieron cuenta que se estaba cometiendo un asalto y que el botín era nada más ni nada menos que el dinero de sus sueldos. Por ello salieron a correr a los gritos a los ladrones. Fue entonces que los delincuentes dispararon sus armas, con tan buena suerte que dos proyectiles dieron contra los portones, sin herir a nadie. A las dos horas, la policía ya sospechaba que al menos uno de los asaltantes se escondía en una vivienda del barrio IPPV. Esperaron la orden de allanamiento de la Justicia y entraron. Los policías de la comisaría de Fernández Oro detuvieron a un joven de 28 años y con domicilio en Neuquén. Tenía entre sus ropas los 18.000 pesos del botín.

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