Asesinato de líder chiíta reaviva el temor a los enfrentamientos étnicos y religiosos 11-4-03
Los aliados siguen su avance e intentan ordenar el caos político y social
Los combatientes kurdos controlaron el enclave del Norte en Kirkuk y se encaminaban a Mosul, donde las tropas iraquíes se rendían. KUWAIT (Reuters/AFP) – El líder chiíta moderado de Iraq, Abdul Majid al-Khoei, y su asesor fueron asesinados ayer en un ataque en un santuario en Najaf, en el centro de Irak. Ali Jabr, de la Fundación Khoei con sede en Londres, dijo que Abdel Majid, hijo de un fallecido líder de la mayoría musulmana chiíta de Iraq, fue apuñalado por una turba en la Suprema Mezquita de Iman Ali, en Najaf.. Posteriormente, Ghanem Jawad, otro miembro de la Fundación Khoei, dijo a la cadena de televisión al-Jazeera que el asesor de Khoei, Haidar Kelidar, también fue asesinado por lo que describió como una turba que los atacó en la mezquita. Fuentes opositoras iraquíes en Kuwait dijeron que el asesinato de Khoei podría disparar luchas internas entre los chiítas iraquíes, quienes representan el 60% de la población del país, mientras Estados Unidos trata de reunir a los grupos rivales en Iraq posterior a Saddam Hussein. Los disidentes afirmaron que el rápido retorno de Abdul Majid a Iraq -y el respaldo obvio de Estados Unidos a ese líder- había desatado fuertes críticas de otros disidentes chiítas iraquíes, ansiosos por mantener su autoridad después de la caída de Hussein. Los críticos de Abdul Majid también acusaron que no era un opositor de Hussein tan fuerte como él quería hacer creer. Los partidarios de Khoei dijeron que las fuerzas estadounidenses le habían dado la autoridad de administrar Najaf, otro punto sensible para otros grupos chiítas. Al conocerse la información, la Casa Blanca manifestó su «firme condena» del asesinato a través de su vocero, Ari Fleischer. «El muy lamentable asesinato de un jeque de Najaf -que Estados Unidos condena con firmeza y por el cual expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de Najaf- es un nuevo recordatorio de cuan peligrosa es la situación dentro de Irak», dijo Fleischer. Por su parte, el ministro británico de Relaciones Exteriores, Jack Straw, dijo que el asesinato es «una horrorosa tragedia» . Makhid al Khoei «tenía grandes esperanzas en el futuro del pueblo chiíta en Irak tras (el régimen de) Saddam Hussein y en los musulmanes, y estoy seguro de que sus expectativas serán concretadas», declaró. Antagonismo sectario Khoei es el hijo del Ayatollah Seyyid Abdulqasim Musawi al-Khoei, quien murió en 1992 después de ser colocado bajo arresto domiciliario luego que Hussein aplastó un levantamiento chiíta finalizada la Guerra del Golfo de 1991. Abdul Majid desertó a Londres poco después del levantamiento y regresó a Najaf la semana pasada, después que soldados estadounidenses tomaron el control de la ciudad sagrada. Partidarios del líder dijeron que estaba ayudando a los estadounidenses a restaurar el orden en la ciudad de casi un millón y medio de chiítas. Jawad al-Khoei, sobrino de Al-Khoei, dijo desde la ciudad sagrada iraní de Qom que Abdul Majid fue asesinado por combatientes iraquíes leales a Hussein. «No deberíamos asumir que Hussein y su partido Baath están acabados. Estos combatientes fedayines adoran a Hussein «, dijo Haidari. Jawad, dijo que el ataque en la mezquita buscaba incitar el antagonismo entre los chiítas.
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