Así nos ven desde afuera: “Cristina vive en la inopia”
En una nota dura recientemente publicada en “El País” de Montevideo, Claudio Fantini sostiene que nuestra presidenta “está en la inopia”, aclarando que el Diccionario de la Real Academia define la inopia como describiendo a quienes “no entienden la realidad que los rodea”. Antes hablábamos de “vivir en la luna de Valencia”. O de “estar en Babia”. Es bastante parecido. Lo cierto es que, después de ver el tremendo papelón presidencial en Harvard es fácil advertir que, con su aguda observación, Fantini lamentablemente puede estar en lo cierto. Pero es más. Fantini nos advierte, con palabras sombrías, que “son muchos los argentinos que observan con temor lo que presienten como la transformación de un gobierno en régimen. Un régimen en el que las minorías que disienten son estigmatizadas para justificar su exclusión de los espacios de decisión política. Esa sensación inquietante –agrega– está creciendo a la sombra de muchas políticas gubernamentales que parecen destinadas a llevar a la acción el “vamos por todo” que la presidenta Fernández comenzó a repetir, amenazante, no bien terminaron de contarse los votos de su última victoria del año pasado. Y se trata claramente de una consigna de matriz totalitaria”. Dura. Pero clara, como opinión. A todo lo que Mauricio Rabuffetti, desde el mismo diario, en otra nota reciente nos dice que “una estrategia de división de la sociedad, apoyada en un modelo clientelista, comienza a ser moneda corriente en América Latina”. Para luego adicionar el siguiente comentario particularmente directo: “Son varios los presidentes latinoamericanos que, aferrados al poder, toman el camino de la división, en lugar de apostar a sociedades en las que la diferencia de opinión pueda ser una virtud y el debate una fuente de acuerdos que alimenten el progreso. En Argentina, el entorno de la presidenta Cristina Kirchner maneja ya abiertamente la alternativa de cambios constitucionales que le permitan asumir un tercer mandato, el cuarto de los K”. “Sería –completa su observación– la prolongación de un modelo económico que tarde o temprano encontrará su límite en la fuga de divisas y en un gasto público que explotó en subsidios sin contrapartidas que sostienen la popularidad (en caída libre) de la presidente”. Así nos ven desde afuera, ciertamente. Pero también así sienten muchos de los que ahora salen a las calles argentinas para, desde allí, manifestar su disconformidad con la deteriorada situación en la que viven y su aspiración de que las cosas cambien de rumbo, para no tener que vivir en una “dictadura”, según corean insistentemente en sus cánticos reiterados. Ahora sin que el miedo los reprima ni las intimidaciones los paralicen. Conscientes de que apenas un 24% de los argentinos aprueba el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
EMILIO J. CÁRDENAS (*)
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