Astapro el taller que integra y enseña oficios a personas con discapacidad

El espacio, creado por un vecino roquense, cumple 40 años. Allí, unas 60 personas con discapacidad aprenden, trabajan y ganan un sueldo.



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Foto: Hebe Rajneri

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“Estamos trabajando para tener listos los trapos. Ahora viene el profesor a mirar como lo hicimos. Los hilos pasan por acá, y después por acá. Nosotros dos ya sabemos hacerlo, pero cuando viene uno nuevo tiene que aprender, y se complica”. Se llama Cristian y explica cómo es el hilado de las finas hebras que tras un rato de atento trabajo se convertirán en rejillas. Trabaja de lunes a viernes en la Asociación Taller Protegido (Astapro), que contiene y enseña distintos oficios a personas con discapacidad , con el fin de insertarlos socialmente en la edad adulta.

“Esa otra máquina, también para hacer trapos. Yo hago todo con él, es mi amigo. Desde la escuela Laboral, ya íbamos juntos”, agrega el joven y presenta a Mario, más tímido pero tan orgulloso como él de la producción de la tarde.

En una sala continua, Patricia dobla los bordes de una cuerina y cose dobladillos. “Me gusta coser, estoy haciendo una cartera para ella, mi amiga”, comenta, sin dejar de lado la máquina. En un ratito ya había hecho dos.

Como ellos, otros roquenses de entre 19 y 55 años que egresan de la Escuela Laboral, integran el equipo de casi 60 personas que conforma Astapro. Trabajan en distintos talleres y reciben un sueldo. Su éxito se traduce en sus 40 años de trabajo continuado que celebrarán hoy (ver aparte).

“La propuesta no es de un taller o escuela, es de un trabajo, que dignifica al máximo a las personas que vienen, porque es tremendamente difícil que puedan a acceder a un puesto. Perciben un sueldo mensual a través del Ministerio de Trabajo de Nación”, enfatiza el director del centro, Alejandro Balduini.

Su jornada en Astapro arranca a las 12, cuando unidos en una gran mesa comparten el almuerzo. Después de comer, nada de siesta ni ver televisión, porque a las 13 empieza lo mejor: en grupos y distribuidos en distintas salas pelan nueces; fraccionan plásticos; bordan; hacen tareas de jardinería y huerta; reciclan plástico y cartones; cortan, lijan y arman artículos en la carpintería; hacen manualidades o confeccionan trapos de piso y rejillas en cantidad. Por todas esas labores van rotando, y saben hacer de todo.

“Todo lo que se produce se vende en una muestra anual, que se hace los primeros días de diciembre. Y también se hacen trabajos por encargue, hay muchos comerciantes que nos piden bolsas de tela, por ejemplo. Eso que se recauda lo usamos para el funcionamiento de la ONG como pago de impuestos y materias primas”, amplia.

Entre los asistentes hay de bajos recursos, algunos pisando la indigencia. Ese es el punto de partida. La meta de cada día es la misma: que cada uno de los que viene pueda satisfacer sus necesidades, estar entre sus pares, salir, tener conexión con el afuera y lo encuentran. Tienen un lugar en donde estar, hacer cosas y hasta encontrar amigos”, explica el director.

Cómo es el funcionamiento

Los talleristas forman parte del Ministerio de Desarrollo Social. El portero, de Educación.

La ONG funciona con lo que se recauda de las ventas de artículos. Además, tienen socios con cuyos aportes se cubre la compra de alimentos o materiales si necesitan.

A veces la jornada tiene una pausa para tomar clases de canto o hacer ejercicio.

En números

El festejo de hoy

Hoy, de 16 a 18, las instalaciones del Astapro, en España 2245, se abrirán a la comunidad. Por su aniversario, se organizó una exposición de productos hechos en el taller. La asociación nació del trabajo de una ONG, que fundó Alfredo Caso, un vecino de Roca con un hijo con síndrome de Down. La presidenta es Edith Martín.

Datos

60
personas es el máximo que puede absorber Apasido. Aprenden oficios, trabajan y encuentran contención.
$ 100
aportan los 73 socios para contribuir al funcionamiento del espacio. Organizan una campaña para sumar socios.

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