Atractivos y riesgosos, los rincones ocultos que tiene el Limay

La extensión del Paseo Costero permite llegar a lugares con sombra, agrestes y solitarios. Advierten que la bajante de los ríos implica peligros en esos sitios sin servicio de guardavidas.





El avance del paseo de la costa en Neuquén capital facilitó el ingreso a lugares que no son balnearios habilitados que, ante el calor y la búsqueda de sombra, se vuelven ideales. Estos sitios ya eran ocupados y su distancia con los oficiales, la falta de servicios como parrillas o baños los convertían en lugares agrestes, “secretos a voces” llenos de visitantes que, la mayoría de las veces, no se llevaban su basura ni tenían todos los cuidados a la hora de bañarse en el río.

Con la idea de abordar esta situación, el Operativo Verano de este año formalizó como balnearios a Solalique y a Linares. Este último tiene una larga historia como balneario no habilitado y punto de un reclamo repetido del sindicato de guardavidas, como recordó su titular, Ariel Tarifeño, ante el Gobierno de quien fue el intendente, Horacio Pechi Quiroga. “La gestión anterior no nos tenía en cuenta, pero desde el año pasado ya hay seguridad en esa zona”, valoró el dirigente.

Se trata del tramo que se ubica en la ribera del río Limay, a un costado de la calle Linares, entre la Obrero Argentino (donde está el nuevo mirador con las hamacas) y el puente con la Isla 132. Por esa zona se extendió el Paseo de la Costa y, ahora, “bajar” al agua es más fácil. Además, el mobiliario y la iluminación nuevos dejaron atrás otros usos: “antes esto era villa cariño”, contó entre risas Julián, un vecino de la zona.

Su punto central es la “playita frente al club del banco provincia”, como se le dice popularmente, ubicada a la altura del cruce con la calle Saturnino Torres, que se comenzó a abrir en febrero de 2018. Esta “playita” será donde se ubiquen los baños químicos y el trailer de los guardavidas que trabajarán en la zona.

El otro balneario que comienza a oficializarse es el de Solalique. El subsecretario de Medioambiente y Protección Ciudadana, Francisco Pancho Baggio indicó que se había empezado a usar de forma agreste el año pasado, ahora también tendrá guardavidas y baños químicos, para solicitar la construcción de la infraestructura de cara a la temporada de verano del 22/23.

El funcionario explicó que, según lo que le enseñó su propia experiencia como guardavidas, esta es la forma en la que se van consolidando los balnearios. Aseguró que esta fue la manera en la que se desarrolló Gatica, hoy nombrado Sandra Canale.

Solalique es una de las calles de entrada a la terminal y cerca del Limay toma el nombre Río Turbio, pero la referencia es más fuerte y así se terminó llamando el balneario. La obra del paseo de la costa llega hasta este punto, desde Valentina Sur (Brun de Duclot), frente al barrio privado Costa Nogal.

La extensa playa desde la vereda al río, costa poca profunda y arboleda profusa lo convirtieron en el lugar ideal para acampar, imagen habitual de los fines de semana junto a los fogones improvisados. El desafío para quienes van horas o días es alcanzar a estacionar en un lugar con sombra y no resbalar en ciertos sectores más empinados. Lo agreste también se muestra en la relativa escasez de vendedores ambulantes, en comparación con los balnearios clásicos, y que estos suelen ser vecinos de la zona.

Península y parque agreste
Aparte de estos dos balnearios impuestos por el uso y que comienzan el camino de volverse oficiales, hay otros sectores de la capital que también concentran bañistas: la península Hiroki y el Parque Agreste. Ambos fueron nombrados áreas naturales protegidas durante diciembre del año pasado, con el parque Perlas del Limay (Valentina sur).

La península Hiroki se llama así por ser el apellido de la primera familia que habitó este sector de la confluencia de los ríos Neuquén y Limay. Hoy es el centro de la polémica por el avance del Paseo Costero y la tala de centenares de árboles. El Municipio informó que sancionaría a la empresa y que pediría la reforestación, pero las denuncias de los vecinos se mantienen. Dudan sobre el uso que dará el espacio y aseguran que no se respeta la medida cautelar que presentó la Defensoría del Pueblo por la que se frenó la obra del paseo costero.

Antes de ser declarada área natural, el sector ya tenía cartelería municipal como “Paseo de la Confluencia”, con senderos marcados, tanto para transeúntes como bicicletas, y una calle, arenosa en el primer tramo, de un carril. Ahora este sector está en obra, pero eso no desalienta la presencia de visitantes.

En esta parte, el Limay tiene sectores amplios y poco profundos, pero también otros más caudalosos y angostos. Casi en la confluencia con el Neuquén, profundidad, caudal y fuerza de la corriente se unen, pero aun así hay quienes se sumergen usando la vegetación mayormente rosada que crece bajo al agua, en la ribera, como agarre.

Este punto no cuenta con guardavidas, pero Baggio explicó que se patrulla por agua con motos de agua y un bote semirrígido, desde Plottier a Cipolletti. “No queremos ser necios y decir ‘no vamos a cubrir porque no es un balneario’, pero tratamos de concientizar a la gente sobre que les conviene bañarse en lugares seguros”, puntualizó.

Además, el líder de los guardavidas adelantó que harán un relevamiento desde Linares hasta Hiroki y en otros sectores del Limay para detectar si hay sectores donde se debe reforzar la seguridad balnearia y, así, informarlo al Municipio.
Así como el paseo de la costa facilitó el acceso al Limay, la creación formal del Parque Agreste, debajo del Tercer Puente a Cipolletti, posó las miradas sobre el Neuquén. El punto es que sobre este río no se realizan pruebas de aptitud porque no tiene balnearios.

Los balnearios del Limay pasan por el análisis en laboratorio de cinco muestras tomadas durante cinco semanas para definir si son aptos para el uso recreativo. En el Neuquén directamente no está previsto.
Baggio dijo que la estrategia es la misma que en el Parque Norte: los viernes, sábados y domingos, hay personal de su cartera y de Defensa Civil recorriendo la zona en cuatriciclo y dos bicicletas. Cuando encuentran a alguien bañándose le explican que está prohibido y los beneficios de hacerlo en un balneario habilitado. “Nos genera mucho trabajo”, resaltó, porque “ahora es un área protegida, no se puede hacer fuego, no se puede acampar”.

Entre balnearios nuevos que empiezan a consolidarse y el trabajo de concientización en los otros sectores, la respuesta, salvo algunas excepciones, es positiva: “se respeta, está funcionando bien”.

En números

136
son los guardavidas que trabajan en la temporada de verano en los balnearios de la ciudad de Neuquén.
6
lineas de colectivo ampliaron sus recorridos para llegar hasta Brun de Duclot, Albino Cotro y Sandra Canale.

El lecho del río cambia todos los años y se forman pozos

En agosto, Neuquén declaró la emergencia hídrica y se empezó a anunciar lo que hoy está a la vista: los ríos tendrían bajantes que no acostumbramos a ver.
En octubre, el representante neuquino en la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), Elías Sapag, lo graficó.
Dijo que a quienes el año pasado el agua del río Limay le llegaba a la cintura, esta temporada “no le va a llegar más arriba de la rodillas”.
En noviembre se vieron máquinas sobre el brazo norte de la Isla 132, a la alturas de los puentes de la calle Río Negro retirando sedimentos para que pueda circular el agua.
La sequía tiene su correlato en la seguridad balnearia.
La bajante “invita” a sectores del Paseo de la Costa, donde están las escolleras frente a los edificios coquetos, con carteles de “prohibido bañarse” que nadie respeta. Lo mismo pasa en el Parque Agreste.
El líder del sindicato de guardavidas, Ariel Tarifeño, explicó que es más peligroso porque “una persona que no conoce se confía porque lo ve bajo, pero el Limay tiene mucha correntada y te va llevando, generalmente a un pozón”.
El guardavidas recordó que el caudal y el lecho del río cambian todos los años.
El fondo no es uniforme, resaltó, y ese es uno de los grandes peligros.
Esto se nota sobre todo en quienes quieren cruzar de una orilla a la otra caminando, pero se terminan convirtiendo en protagonistas de rescates y de un gran susto.
En los primeros fines de semana se suma decenas de rescates en los sitios habilitados.

Antes de las 10 y después de las 21 se puede ir con las mascotas

El subsecretario de Medioambiente y Protección Ciudadana, Francisco “Pancho” Baggio hizo hincapié en que está prohibido, por ordenanza municipal, a partir del 1 de diciembre y hasta la finalización de la temporada estival, circular con animales no humanos en los balnearios. Esta restricción rige de 10 a 21.
“Esta idea de un espacio donde puedan llevar a los perros en la zona de ribera se discutió en el Concejo Deliberante, y ojalá que se pueda retomar porque nosotros vemos con buenos ojos que generemos espacios específicos donde se respeten la normativa y se tenga la garantía de que estás en un lugar cuidado”, aclaró cuando se lanzó el “Operativo Verano”, en el balneario Valentina sur.
Baggio explicó que las personas tiene la costumbre de llevar a sus mascotas a pasear al río durante todo el año, por lo que se entiende que quieran extender la práctica en verano, pero solo pueden hacerlo antes de las 10 o después de las 21.
Dijo que generalmente se acercan a hablar con las personas y hay un entendimiento, salvo alguna discusión ocasional. También resaltó que el resto de los bañistas hacen “un poco el rol de controlador”.


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