Espíritu vintage en las rutas del sur

Desde la montaña hasta el rally, una historia de vínculo con el paisaje y la mecánica. Guillermo Noto, dueño del Peugeot 404, charló con diario Río Negro y repasó las entrañables anécdotas con el vehículo clásico.

Por Redacción

Entre más de 120 vehículos inscriptos en el Rally Patagónico, uno sobresale por su historia y su esencia: el Peugeot 404.

El rugido de los motores volverá a sentirse en la Patagonia con una nueva edición del tradicional Rally Patagónico, que se disputará del 16 al 25 de mayo. Entre más de 120 vehículos inscriptos, uno sobresale por su historia y su esencia: el Peugeot 404 de Guillermo Noto, un apasionado de los autos clásicos que vive en Villa Catedral, en plena cordillera.

Lejos de haber sido concebido como un auto de competencia, el vehículo tiene un origen mucho más simple. “La realidad es que lo tengo para pasear, no para competir. Y llegó para eso, pasear, ir a otra velocidad por nuestra hermosa Patagonia”, cuenta Noto, quien decidió sumarse al rally casi como una extensión natural de ese vínculo con el paisaje.

El contexto no es menor. Vivir en una zona de montaña implica desafíos constantes, más aún cuando se trata de un modelo clásico. Sin embargo, el 404 demuestra una sorprendente capacidad de adaptación. “Si bien en invierno intento usarlo y se maneja muy bien en la nieve y el hielo, cuando caen grandes nevadas en general me anticipo, lo tapo, y salgo con otro vehículo más acorde”, explica.


Un clásico que desafía la geografía


A diferencia de lo que podría suponerse, el auto no requirió grandes transformaciones para enfrentar caminos exigentes. Su robustez original sigue siendo su principal fortaleza. “Es un auto muy versátil y resistente, de serie, original, es muy apto para todo tipo de camino. Es más, casi nunca hay que hacerle nada, más que el mantenimiento preventivo normal”, asegura.

Esa confiabilidad es clave en una competencia que atraviesa rutas, ripio y condiciones cambiantes. Pero más allá del rendimiento mecánico, lo que define la experiencia es el espíritu del rally. Para Noto, la evolución del evento es evidente: de aquellas primeras ediciones con apenas un puñado de participantes a la actual convocatoria masiva.


Hoy que ya hay anotados más de 120 autos, recuerdo los primeros rallys donde éramos 8 o 9 autos, siempre con el mismo espíritu de camaradería y momentos inolvidables en cada día de la competencia”, rememora.

Historias de ruta y espíritu patagónico


Las anécdotas reflejan ese ADN único del sur argentino, donde la solidaridad y la improvisación forman parte del viaje. “En Gobernador Costa no conseguíamos quien nos arregle el burro de arranque y tuvimos que desarmarlo con mi copiloto y pasárselo a un señor a través de la reja para que lo arregle”, relata. Y suma otra escena típica: “En Río Mayo nos abrieron una casa de repuestos un domingo al mediodía para poder cambiar los platinos y seguir viaje”.

Más allá de las dificultades, hay una razón profunda que lo impulsa a seguir participando. La conexión con el entorno y la intensidad de la experiencia marcan la diferencia. “Como amante de la montaña, esa fragilidad que se siente ante la exposición a factores exigentes es parte de lo que me hace sentir muy vivo”, define.


En un contexto donde la tecnología domina el mundo automotor, la presencia de un clásico como el Peugeot 404 en el Rally Patagónico funciona como un recordatorio: no todo pasa por la potencia o la electrónica. A veces, lo esencial está en la historia, en el camino y en la manera de recorrerlo.


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