Avanza la cosecha de fruta en Río Negro, pero el protocolo covid funciona a medias

Desde el gremio de Uatre señalaron que detectaron a trabajadores que viven en casas amontonados. El sindicato del empaque por su parte dijo que no se respeta el distanciamiento ni la higiene. CAFI respondió que todo está “normal”.

Desde el gremio del empaque señalaron que el uso de guantes no es obligatorio. Foto César Izza.

Desde el gremio del empaque señalaron que el uso de guantes no es obligatorio. Foto César Izza.

La cosecha de la fruta avanza en la región sin embargo, los protocolos sanitarios por el coronavirus se están cumpliendo a medias y los gremios reclaman más control por parte de la Secretaría de Trabajo de Río Negro. Los sindicatos denunciaron falta de higiene, falta distanciamiento en los galpones y que muchos trabajadores de norte duermen amontonados en habitaciones en las chacras.

Por su parte desde la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), expresaron que no han recibido información sobre ningún incumplimiento de los protocolos por parte de los gremios. Río Negro también intentó comunicarse con la Secretaría de Trabajo para tener una opinión de este tema, pero no respondieron a las consultas.

Según informaron los gremialistas la situación más grave ocurre en las chacras donde no están dadas las condiciones sanitarias tal lo establecen los protocolos. Sergio Alarcón, secretario de la seccional de Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), señaló que “después de los 15 días de cuarentena en las chacras dejó de tomarse en cuenta el protocolo”.

“En 10 empresas que revisamos en Roca en cinco notamos irregularidades, estamos repartiendo barbijos y alcohol en gel”, comentó el sindicalista. Alarcón informó que han revisado las viviendas donde están alojados los trabajadores y detectaron a “muchos dentro de una habitación, aparte de eso muy pocas empresas han habilitado los comedores”.

“La ley estipula solo puede haber cuatro personas por habitación, tiene que tener ventanas para oxigenar el ambiente. Encontramos hasta ocho trabajadores en una sola pieza. La habitación debe ser mínimo de superficie de cinco metros por cuatro”, denunció Alarcón.

Agregó que tampoco en las piezas o viviendas hay alcohol en gel. “Se le dio a la parte empresaria entre cinco y 10 días para reparar las viviendas o cambiar los trabajadores de lugar. Si cumplido el tiempo no se regulariza la situación,  se suspenderá o clausurará esa vivienda, ya que no puede ser habitable”, remarcó.

Además, el gremio detectó que varias empresas trasladan a sus empleados juntos en chatas, lo cual no está permitido. “Se hacen un montón de cosas para que no se contagien y los terminan llevando en chatas”, expresó.

“Si las empresas no cumplen se les quedará secuestrado el tractor. Hasta 35 empleados han ido arriba de una chata sin distanciamiento social ni barbijo”, detalló.

Esto último lo detectaron hace dos semanas. En cuanto a los trabajadores del norte que deambulan en las calles, algo que prohíbe el protocolo, Alarcón señaló que “es imposible esta medida porque si no los dejas salir de la chacra, es como si los tuvieras secuestrados y es otro problema más” .Mencionó que los trabajadores que deambulan en la ciudad son notificados por la policía y también “las empresas les dijeron que si ellos se contagian fuera de la chacra no les van a pagar los días de la cuarentena a modo de presión, pero la gente sale igual”.

Alarcón contó que están trabajando en conjunto con la Secretaría de Trabajo de la provincia. “En el Ministerio de Trabajo de Nación no tienen delegado ni persona que se haga responsable, me dieron un correo para que se haga la denuncia, pero los inspectores se necesitan enseguida no en cuatro o cinco días”, dijo. Un tema insólito teniendo en cuenta del momento crítico que significa la cosecha de frutas en el Valle de Río Negro y Neuquén, que concentra poco más de 25.000 trabajadores en muy poco tiempo.

Cabe recordar que la semana pasada 11 trabajadores "golondrina" que se desempeñan en una chacra en Guerrico dieron positivo al virus. Desde la empresa y el municipio local aseguraron que se cumplieron todos los protocolos sanitarios.

El protocolo remarca el uso de jabón líquido y el barbijo. Foto César Izza.

Distanciamiento e higiene

Marcos Bielma, secretario General del Sindicato de la Fruta de Río Negro y Neuquén, señaló que lo más grave que detectaron en los galpones de fruta es que no se respeta el distanciamiento social y la higiene en general y en los baños.

“Queremos que en los galpones haya una persona exclusiva para limpiar los baños. Lo que hacen es poner a alguien que cumple otras tareas para limpiar cada cierta cantidad de horas”, detalló. El sindicalista comentó que al principio de la pandemia se ponía alcohol en gel, ahora sanitizante y jabón líquido.

“Hay galpones en Allen, Guerrico y Cipolletti, Villa Regina, Campo Grande donde hemos hecho inspecciones porque no daban la indumentaria necesaria”, informó. Recalcó que han reclamado a la Secretaría de Trabajo que apliquen las multas que corresponden. Sobre el uso de guantes dijo que los inspectores de la Secretaría no lo han exigido.

“Todo normal”

Desde la CAFI aseguraron que “todo funciona normal, dentro de lo previsto”. Marcelo Loyarte, director Ejecutivo del organismo, dijo que “actualmente no estamos teniendo información de ningún problema en ningún lugar. La situación en principio es normal”.

Este medio le consultó por las denuncias de Uatre sobre que había trabajadores amontonados viviendo en una misma habitación. Loyarte respondió que “en el relevamiento que hice con los socios de la cámara no hemos tenido ninguna información de nada anormal”. Recordó que se hizo un hisopado a los trabajadores al comienzo de la temporada y solo aquellos que dieron negativo al virus pudieron ingresar a trabajar a la provincia.

Desinfecciones regulares

Desde la Primera Cooperativa de Roca señalaron que cumplen un estricto protocolo por el coronavirus. Jeremías Moretti, que integra el Departamento Técnico y es el responsable de calidad informó que hacen desinfecciones por superficie de contacto de manera regular durante todo el día de trabajo, las cuales quedan registradas.

“Hemos restringido el acceso de visitas de trabajadores no esenciales, la atención al público es por ventanilla. Diseñamos un protocolo para logística de carga de fruta, los camiones tienen un ingreso único y hay un baño único para los transportistas”, detalló.

Contó que cuando ingresa el personal se le toma la temperatura, “la gente hace declaraciones juradas de salud referidas al covid como exige la normativa”. Además que deben realizar un lavado de manos. “Hemos restringido el ingreso masivo en conjunto a varios surtidores. Tenemos un límite de cantidad de ingreso a baños y vestidores, el personal está bien distribuido respetando el distanciamiento. Todo el personal debe usar tapaboca”, aseguró.

El responsable de calidad agregó que tienen separadores en las mesas de clasificación. “La entrada de materiales y de fruta está restringida”, dijo.

Posiciones encontradas y, en el medio, la salud de los trabajadores

por Javier Lojo

Es llamativo como desde los gremios se escucha la versión del contundente fracaso que significó la puesta en marcha de los protocolos sanitarios para la cosecha de frutas. Falta de distanciamiento en los galpones, carencia de insumos sanitarios y gente amontonada en los descansos nocturnos, son tan solo algunas de las graves denuncias que realizan los sindicatos. Desde la otra vereda “todo está normal”. Los empresarios dejan trascender que nada de lo que mencionan los gremios es real.

Claramente, alguna de las partes está faltando a la verdad. O esta verdad a la que se quiere llegar se encuentra en un punto medio; es decir, no es que exista un fracaso en la aplicación de los controles ni que todo está perfecto en chacras y galpones. Los protocolos seguramente se intentan poner en marcha, pero hay situaciones especiales que no pueden ser controladas por algunas empresas.

Sea cual fuese la respuesta, solo es especulación. La realidad es lo que plantean ambos sectores. Lo preocupante es que en el medio de esta banal discusión está en juego la salud de los trabajadores. Y como en la mayoría de los casos la ausencia del Estado es notable. Que desde la Secretaría de Trabajo de la Provincia no respondan a las consultas periodísticas es toda una señal. La falta de compromiso para resolver este tipo de inconvenientes es algo histórico en esta dependencia.

Peor aún es el rol que están teniendo las autoridades del Ministerio de Trabajo de la Nación que ni siquiera tiene delegado ni personal, en la época crítica de cosecha, que se haga cargo frente a las denuncias que se realzan por este sensible tema de salud. Inconsistencias que forman parte de decadencia del Estado argentino.


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