Bariloche: a 60 años del único "tsunami lacustre" en un lago de la Argentina

El fenómeno del 22 de mayo de 1960 fue el primer y único “tsunami lacustre” registrado en un lago continental de Argentina.



El fenómeno ocurrió el 22 de mayo de 1960. Foto: archivo

El fenómeno ocurrió el 22 de mayo de 1960. Foto: archivo

Científicos del Grupo de Estudios Ambientales (GEA) del Ipatec reconocieron que el lagomoto en el lago Nahuel Huapi el 22 de mayo de 1960 fue el primer y único “tsunami lacustre” registrado en un lago continental de Argentina.

Aquel fenómeno que ocurrió 60 años atrás provocó el hundimiento de varios barcos y la muerte de dos personas.

El grupo GEA realizó estudios geofísicos, sedimentológicos y tefrocronológicos sobre el fenómeno y determinó que “el tsunami se había originado por el impacto de las ondas sísmicas que provocaron que los sedimentos del fondo del lago ubicados a más de ochenta metros de profundidad se deslicen pendiente abajo”.

Con respecto a la desaparición del muelle del puerto San Carlos, el informe de los investigadores sugiere que “la remoción de los sedimentos en los que se asentaba el mismo, lo arrastraron pendiente abajo, así como a las embarcaciones amarradas a él”.

El geólogo Gustavo Villarosa explicó que “los lagos funcionan como si fueran archivos de todo lo que pasa en la cuenca. Al analizar el fondo de los lagos se ven las cosas que fueron sucediendo en la historia”.

En relación a la posibilidad de que se generen tsunamis en los lagos patagónicos, desde el grupo plantearon: “Aunque no existan fallas en la cubeta de un determinado lago, siempre que haya acumulaciones importantes de sedimentos potencialmente inestables (ya sea en un ambiente costero, en una ladera adyacente al lago o en el lecho lacustre) y una pendiente que favorezca el transporte de estos sedimentos hacia el interior de la cuenca lacustre, existirá la posibilidad de que se genere una ola extraordinaria”.

Si a esto se le agrega “un evento que desencadene el deslizamiento o incremente sus dimensiones por ejemplo un sismo, una tormenta, actividades antrópicas desestabilizadoras en las costas, la probabilidad de tsunami aumentará”.

Villarosa consideró fundamental poner el foco en la prevención. “Una vez clarificados los peligros y la zona en riesgo, la planificación en el uso del territorio es clave para disminuir la vulnerabilidad de las poblaciones expuestas”, dijo el geólogo.

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