Boca y River: todo sigue igual



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El par de Superclásicos de verano ya son historia. Se habló de ellos más de lo que ellos ofrecieron dentro de la cancha. ¿Qué ofrecieron? Lo que ambos equipos dieron en el último semestre con la sutil diferencia que a uno le alcanzó para ser campeón invicto de Primera y al otro, para estar a dos puntos de la punta de la B Nacional. Boca fue ante River el mismo equipo mezquino que se alimenta de las debilidades de su rival y River fue ante Boca el mismo equipo capaz de tener la pelota siempre y ser incapaz de saber qué hacer con ella. Pero a diferencia de casi todos los equipos del fútbol argentino, Boca encontró su funcionamiento. Boca es hoy un equipo que funciona y cuando eso ocurre los nombres importan en tanto interpretes de una idea, pero no son esenciales en su individualidad. Boca no se resintió con las salidas por lesión de Riquelme y Viatri porque sus reemplazantes, Chávez y Blandi o Cvitanich, supieron exactamente qué hacer. Y así con cada uno de los futbolistas que ingresan y no son titulares. Pero Boca es un equipo mezquino cuya principal virtud es saber alimentar su propio juego de las debilidades del juego ajeno. Las debilidades de River potenciar a Boca. El equipo de Falcioni no propuso, más bien se aprovechó de River. A partir de una extraordinaria solidez defensiva que involucra a defensores y volantes y de la eficacia de sus atacantes, Julio Falcioni construyó un estilo que funciona. Y River también fue en los dos Superclásicos el mismo equipo incapaz de darle a la posesión del balón un sentido. River se confunde cuando cree que fue mejor que Boca porque simplemente tuvo más la pelota. Tenerla no hace mejores a los equipos si no saben qué hacer con ella. Sólo la prepotencia de sus individualidades sostienen la ilusión de un pronto retorno a Primera. Por eso, la construcción de un equipo ya no puede esperar más.

Juan mocciaro jmocciaro@rionegro.com.ar

río suelto


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