Brasil se frena más de lo previsto y preocupa
RÍO DE JANEIRO (AP).- Por más de una década, Brasil ha sido una de las grandes esperanzas del mundo en desarrollo, con un crecimiento superior al de Estados Unidos y Europa occidental, que hizo que muchos pronosticasen que pronto sería una potencia mundial. Pero ahora que la economía global está en crisis, Brasil comenzó a tambalear. Los precios de productos de exportación como el hierro y la soja están bajando a raíz de las dudas en torno al crecimiento de China. Los problemas que enfrenta Europa hacen que disminuya la demanda de productos manufacturados como los aviones. La divisa brasileña -el real-, por otro lado, se mantiene fuerte y hace que sus exportaciones sean menos competitivas. Los inversionistas están sacando miles de millones de dólares del país. Brasil está sintiendo las mismas presiones que las otras naciones del BRICS -Rusia, India, China y Sudáfrica-, que con su crecimiento han alcanzado una nueva estatura mundial. Los brasileños se están pareciendo más bien a su vecina Argentina, que trata a como dé lugar de proteger su economía de una inflación galopante y de la fuga de dólares. Las medidas para combatir la desaceleración económica hacen que el crédito resulte más barato y bajen los impuestos, pero la mayoría de los analistas creen que el gran boom ya pasó. Proyecciones del FMI indican que todas las economías latinoamericanas, con excepción de la paraguaya, tendrán un crecimiento superior al de Brasil este año. “El modelo que funcionó tan bien en los últimos años se está empezando a desgarrar’’, declaró Neil Shearing, de Capital Economics LTD, Londres. “Los días en que la economía crecía un 5% o 6% anual son historia’’. La presidenta Dilma Rousseff está tratando de infundir ánimo y asegura que Brasil puede sobrellevar el mal rato. En el 2010, la economía brasileña se expandió un 7,5%, pero al año siguiente su crecimiento fue un magro 2,7%, muy inferior al de las otras naciones del BRICS, que crecieron entre un 4,3% y un 9% el año pasado. Es poco probable que Brasil cumpla su objetivo de crecer un 4,5% este año, según analistas, que pronostican uno de un 3%. El éxito de Brasil se basó en políticas más conservadoras orientadas a acumular divisas extranjeras y capear el temporal, señaló Shearing. Las reservas internacionales de Brasil subieron de los 38.000 millones de dólares del 2002 a los 240.000 millones del 2009y ahora está mejor, según Rousseff, con 370.000 millones de dólares en reservas internacionales. Brasil ha respondido a la desaceleración con la reducción de su tasa de intereses de referencia y la devaluación del real, que ayuda a los exportadores. También redujo impuestos a ciertos productos, reducción de las tasas de interés y una extensión en los plazos para los pagos de préstamos. Las medidas se hicieron sentir, pero el entusiasmo no duró mucho. Ello se debe a que sigue siendo difícil conseguir créditos, según expertos Mientras el mundo observa con inquietud a Brasil, Rousseff dice que su país no va a volver a los días de hiperinflación y derrumbes económicos. “Esto es una protección contra lo que pueda suceder con el sistema financiero internacional’’, afirmó, aludiendo a las reservas.
RÍO DE JANEIRO (AP).- Por más de una década, Brasil ha sido una de las grandes esperanzas del mundo en desarrollo, con un crecimiento superior al de Estados Unidos y Europa occidental, que hizo que muchos pronosticasen que pronto sería una potencia mundial. Pero ahora que la economía global está en crisis, Brasil comenzó a tambalear. Los precios de productos de exportación como el hierro y la soja están bajando a raíz de las dudas en torno al crecimiento de China. Los problemas que enfrenta Europa hacen que disminuya la demanda de productos manufacturados como los aviones. La divisa brasileña -el real-, por otro lado, se mantiene fuerte y hace que sus exportaciones sean menos competitivas. Los inversionistas están sacando miles de millones de dólares del país. Brasil está sintiendo las mismas presiones que las otras naciones del BRICS -Rusia, India, China y Sudáfrica-, que con su crecimiento han alcanzado una nueva estatura mundial. Los brasileños se están pareciendo más bien a su vecina Argentina, que trata a como dé lugar de proteger su economía de una inflación galopante y de la fuga de dólares. Las medidas para combatir la desaceleración económica hacen que el crédito resulte más barato y bajen los impuestos, pero la mayoría de los analistas creen que el gran boom ya pasó. Proyecciones del FMI indican que todas las economías latinoamericanas, con excepción de la paraguaya, tendrán un crecimiento superior al de Brasil este año. “El modelo que funcionó tan bien en los últimos años se está empezando a desgarrar’’, declaró Neil Shearing, de Capital Economics LTD, Londres. “Los días en que la economía crecía un 5% o 6% anual son historia’’. La presidenta Dilma Rousseff está tratando de infundir ánimo y asegura que Brasil puede sobrellevar el mal rato. En el 2010, la economía brasileña se expandió un 7,5%, pero al año siguiente su crecimiento fue un magro 2,7%, muy inferior al de las otras naciones del BRICS, que crecieron entre un 4,3% y un 9% el año pasado. Es poco probable que Brasil cumpla su objetivo de crecer un 4,5% este año, según analistas, que pronostican uno de un 3%. El éxito de Brasil se basó en políticas más conservadoras orientadas a acumular divisas extranjeras y capear el temporal, señaló Shearing. Las reservas internacionales de Brasil subieron de los 38.000 millones de dólares del 2002 a los 240.000 millones del 2009y ahora está mejor, según Rousseff, con 370.000 millones de dólares en reservas internacionales. Brasil ha respondido a la desaceleración con la reducción de su tasa de intereses de referencia y la devaluación del real, que ayuda a los exportadores. También redujo impuestos a ciertos productos, reducción de las tasas de interés y una extensión en los plazos para los pagos de préstamos. Las medidas se hicieron sentir, pero el entusiasmo no duró mucho. Ello se debe a que sigue siendo difícil conseguir créditos, según expertos Mientras el mundo observa con inquietud a Brasil, Rousseff dice que su país no va a volver a los días de hiperinflación y derrumbes económicos. “Esto es una protección contra lo que pueda suceder con el sistema financiero internacional’’, afirmó, aludiendo a las reservas.
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