por siempre”

Por Redacción

Oro oro, ese caro don,

cantaba en silencio, el dulce señor.

Rojo y negro, el color del cielo

oculto en el sol, la sombra que opaca

el interno vuelo.

Gime y se arrepiente, el sentir latente

del hombre que vive la desilusión

de nunca haber sido en lo que creyó.

Oro oro, canta el viejo mono

con los ojos rojos de un pobre del alma

mordido en su celo, buscando en la tierra

el bello diamante que brilla en el cielo.

Raspando la piedra en la vieja roca,

buscando la chispa que encienda la brisa,

la llama que alumbre todos los errores

de una historia absurda causando dolores.

Parado en la rueda, cortando de cuajo

el triste eslabón de tanta cadena

cercando los sueños todos esos años.

El canto de hoy, el aporte humilde

del hombre que vive, cambiando este rumbo

sólo con soltar la creencia ingenua

de bancar la idea que propone el mundo.

Sólo el crepitar de brasas latiendo en el fuego

enciende mi intento y me siento alado.

Nada me desvía, me mantiene vivo,

Me mantiene adentro de mi propio ser,

Hace que renazca, como el ave fénix

cargando mi usina, renovando el aire,

emprendiendo el día entendiendo el arte

de brillar por siempre y dar lo mejor.

Sólo eso hoy. Será mi gran huella

dorada en el sol.

Roberto Savasta

DNI 14.251.572


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